El documental “¿Ballenas o Gas?”, del director Hugh Pearson, abrió un conversatorio sobre tres terminales de gas que amenazan al «acuario del mundo».
Ricardo Amador/NORO
El documental ¿Ballenas o gas?, dirigido por Hugh Pearson, fue presentado este miércoles 20 de mayo en la Cineteca Sonora, en Hermosillo. La proyección fue parte de una jornada de reflexión sobre los impactos de los proyectos de exportación de gas natural licuado en el Golfo de Baja California.
Tras la presentación se realizó un conversatorio con Claudia Campero, Pablo Ramírez de Conexiones Climáticas, una organización enfocada en temas de justicia climática, transición energética y defensa socioambiental en Latinoamérica. Los expertos abordaron, a lo largo de la charla, los riesgos ambientales, sociales y de salud relacionados con esta industria.

El cortometraje, del director inglés Hugh Pearson, está narrado por Ximena Sariñana y tiene una duración de 7 minutos 40 segundos. En él se expone cómo el Golfo de Baja California enfrenta amenazas derivadas de la instalación de terminales de gas natural licuado: Amigo GNL en Guaymas, y Proyecto Saguaro en Puerto Libertad, ambas en Sonora.
El documental destaca que este ecosistema alberga casi un tercio de las especies de mamíferos marinos del planeta, razón por la que es conocido como “el acuario del mundo”.
“La resistencia que hacemos cuando venimos, cuando compartimos, cuando hablamos del tema, asusta la inversión. Entre más ruido hay de la sociedad diciendo ‘No queremos este proyecto’, esto es algo que observan los inversionistas, porque saben que les incrementa el riesgo”, expresó Claudia Campero al invitara los asistentes a posicionarse en contra de estos proyectos.
Documental “¿Ballenas o Gas?” despierta conversación en Hermosillo
Uno de los temas centrales fue el impacto que tendría la infraestructura gasífera en la calidad del aire y en los ecosistemas terrestres y marinos.
Pablo Ramírez, oficial de proyectos en Conexiones Climáticas, explicó que las fugas asociadas a gasoductos y plantas de compresión liberan compuestos tóxicos conocidos como BTEX, integrados por benceno, tolueno, etilbenceno y xileno.
“Este tipo de químicos son sumamente cancerígenos. El gran problema es que en México no existen regulación para Btex, ni siquiera se miden”, afirmó.

También señalaron que los gasoductos fragmentan ecosistemas y que las plantas de compresión generan contaminación acústica y atmosférica. De acuerdo con los participantes, el gas natural está compuesto principalmente por metano, un gas de efecto invernadero con una capacidad de calentamiento 86 veces más potente mayor que el dióxido de carbono.
Organización ciudadana y antecedentes en Sinaloa
Durante el encuentro se mencionó el caso de Topolobampo, Sinaloa, donde comunidades organizadas lograron frenar proyectos relacionados con infraestructura energética. Ramírez señaló que la participación ciudadana puede influir en el futuro de este tipo de desarrollos.

“Las comunidades que ya estaban organizadas revisaron los documentos que traía la empresa. Las manifestaciones de impacto ambiental siempre están mal hechas. Los pescadores saben perfectamente qué hay en su bahía y les fueron confrontando todas las cuestiones que no estaban bien expresadas en la manifestación de impacto ambiental”, compartió la geógrafa y ambientalista Claudia Campero.
Los participantes insistieron en que la información pública y la organización social son factores clave para cuestionar proyectos que, señalaron, suelen avanzar con poca visibilidad.
El documental concluye con una reflexión sobre la necesidad de proteger el Golfo de Baja California como santuario marino y sobre las decisiones que enfrentarán las comunidades ante el avance de estos proyectos energéticos.
Los proyectos Amigo GNL y el Proyecto Saguaro aún no cuentan con financiamiento confirmado ni con la consulta libre, previa e informada a comunidades que exige la ley.




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