La jornada del colectivo Caminantes del Desierto reunió a 30 voluntarios para plantar 21 mimbres. Esta acción fue parte del proyecto Campus Vivo, enfocado en fortalecer áreas verdes con especies nativas.
Ricardo Amador/NORO
El colectivo Caminantes del Desierto participó el domingo 22 de marzo en una jornada de reforestación en la Universidad de Sonora. En el evento alrededor de 30 voluntarios plantaron 21 mimbres. El acto se realizó en el marco del proyecto Campus Vivo, una iniciativa que tiene la intención de fortalecer la biodiversidad y mitigar los efectos del cambio climático en Hermosillo.
La actividad tuvo un objetivo más amplio: transformar espacios urbanos en entornos más verdes y resilientes, especialmente en una ciudad reconocida por sus altas temperaturas y la escasez de agua.
Hermosillo, ¿cómo vamos? estima que la ciudad cuenta con 4.5 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, una cifra que se queda muy baja en comparación con la cifra establecida por ONU Hábitat de 15 metros.
En ese sentido, el proyecto Campus Vivo apuesta por la incorporación de especies nativas. Las cuales ofrecen varias ventajas: se adaptan mejor al clima desértico, requieren menos mantenimiento y contribuyen de manera más eficiente al equilibrio ecológico del entorno.
“Trabajamos junto a la Universidad de Sonora y diversos colectivos para continuar haciendo de este espacio un pulmón verde, eligiendo plantas nativas que mitigan los efectos del cambio climático y nutren nuestra biodiversidad”, compartió el colectivo en redes sociales.
En particular, el mimbre (Chilopsis linearis), también conocido como sauce del desierto, es una especie nativa de la región que destaca por su alta resistencia al calor y a la sequía. Además de requerir poca agua, produce flores que atraen polinizadores como abejas y aves, lo que favorece la biodiversidad local. Su rápido crecimiento y capacidad de generar sombra lo convierten en una opción adecuada para espacios urbanos que buscan mitigar el efecto de isla de calor.
A través de este tipo de intervenciones, se busca incrementar la cobertura vegetal y generar espacios con sombra, mejorar la calidad del aire y favorecer la presencia de biodiversidad local en el campus universitario.
Caminantes del Desierto despiertan la participación ciudadana y colaboración
La jornada contó con la colaboración de 30 voluntarios que lograron la plantación sobre el bulevar Reforma. Este trabajo reflejó la capacidad de organización comunitaria que ha caracterizado a Caminantes del Desierto desde sus inicios.
De acuerdo con el colectivo, esta actividad forma parte de un esfuerzo en conjunto. Por un lado la Universidad de Sonora y, por el otro, de diversos grupos ciudadanos, con el fin de consolidar espacios con pulmones verdes dentro de la ciudad, al mismo tiempo que se fomenta una mayor conciencia ambiental entre la población.

Según la organización Hermosillo, ¿cómo vamos?, la participación ciudadana ha registrado un aumento en los últimos años, llegando a una cifra del 11.9% de la población participando en actividades que mejoren la ciudad, y este es un ejemplo de lo que se puede lograr.
“Queremos promover la cultura del desierto porque es parte de nuestra identidad, algo que ya teníamos muy olvidado”, Sergio Müller, coordinador de Estrategia de Caminantes del Desierto a NORO.
Caminantes del Desierto mantiene una presencia constante en diversos puntos de Hermosillo. El colectivo desarrolla ahí actividades de mantenimiento, reforestación y mejora de espacios públicos.
Durante el resto del mes de marzo, el colectivo continuará sus trabajos en distintos puntos. Las áreas en las que trabajará son: el vivero nativo de la Universidad de Sonora, así como en el Bosque Memorial Yáñez, el Camellón Botánico del Desierto y el Parque Lineal La Verbena. Estos espacios serán intervenidos con el objetivo de fortalecer su infraestructura verde. Las acciones responden a una lógica de trabajo continuo, que da seguimiento a su crecimiento y se acondiciona el entorno para garantizar su permanencia




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