El Niño 2026 continúa avanzando y todo apunta a que será un fenómeno de gran magnitud: hay un 90% de certeza de que este invierno se intensifique el calentamiento del Océano Pacífico. Descubre de qué manera este cambio afectará los ecosistemas marinos, los suelos y la fauna local.
El fenómeno «El Niño» podría volver a modificar las condiciones del clima y del mar en el noroeste de México durante el invierno 2026-2027. Sus efectos pueden reflejarse en cambios en las lluvias, aumento de la temperatura del océano y alteraciones en la productividad marina de estados como Sonora, Sinaloa y Baja California.
Aunque sus efectos se sienten en la región, El Niño comienza a miles de kilómetros (entre 8 y 10 mil kilómetros de longitud), en el Pacífico tropical. Entender cómo se forma y por qué puede modificar tanto el clima como los ecosistemas ayuda a dimensionar lo que podría ocurrir en el Golfo de California y las zonas desérticas del noroeste.
El Niño ocurre cuando la temperatura del Pacífico tropical sube por encima de lo normal. Ese calentamiento altera los vientos y las corrientes que regulan el clima de medio planeta.
En condiciones normales, los vientos alisios empujan el agua caliente hacia Asia. Durante El Niño, esos vientos se debilitan y el agua caliente regresa hacia el este, extendiéndose hasta el noroeste de México. Eso reorganiza la atmósfera: las lluvias se desplazan, los ciclones se intensifican y los ecosistemas tienen que adaptarse rápido.

El Golfo de California y El Niño 2026: menos pesca, corales en riesgo
El Golfo de California es uno de los mares más productivos del mundo. Su riqueza depende de corrientes frías que suben desde las profundidades y alimentan el plancton, la base de toda la cadena alimentaria.
Durante El Niño 2026, esa surgencia se debilita. El agua cálida actúa como una tapa que impide que los nutrientes suban. Según DataMares, el resultado es una caída directa en la productividad del Golfo. Las especies acuáticas más afectadas son la sardina, la anchoveta y la macarela: la base de la dieta de atunes, delfines, lobos marinos y aves costeras.
Los corales marinos también están en riesgo. El aumento de temperatura provoca blanqueamiento: el coral expulsa las algas que le dan nutrientes y, si el estrés dura demasiado, muere. Un reporte de Mongabay de noviembre de 2025 documentó hasta tres grados centígrados por encima del promedio histórico en el Golfo, con pérdidas de hasta 40% en diversidad de peces en algunas zonas.

La costa y el desierto: sequía, incendios y fauna presionada
Para Sonora, Sinaloa y Baja California, El Niño 2026 traerá un patrón contradictorio: menos lluvia en verano y más lluvia en invierno. Eso afecta directamente a la vegetación del desierto, que depende del monzón para regenerarse.
Un verano seco retrasa la germinación de plantas, por lo que reduce el alimento disponible para herbívoros y eleva el riesgo de incendios forestales. Con menos humedad en el suelo, cualquier chispa puede convertirse en un incendio de grandes proporciones.
En la fauna, los efectos son en cadena: menos lluvia significa menos frutos, semillas e insectos. Eso presiona a aves migratorias, murciélagos polinizadores y mamíferos, como el venado bura en Sonora y el berrendo en Chihuahua, cuyas poblaciones pueden verse afectadas si la escasez coincide con sus ciclos reproductivos.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) estima más del 81% de probabilidad de que el evento sea «muy fuerte» hacia finales de 2026. El Niño 2026 traerá una temporada inusual de calor: es una reorganización temporal de los sistemas que sostienen la vida en la región.




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