En El NORO reunió voces que apuestan por el futuro del Mar de Cortés en su quinta edición
La quinta edición de En El NORO reunió a voces expertas en el Mar de Cortés para hablar sobre conservación y los riegos de proyectos que se planean en esta región.
Ricardo Amador/NORO
Este sábado 6 de junio, en el marco del Día Mundial de los Océanos, el Hotel Playa de Cortés fue sede de la quinta edición de En El NORO, un conversatorio que reunió a cuatro voces especializadas en la conservación marina del Mar de Cortés bajo el nombre Voces del Océano.
El panel estuvo integrado por Arturo Ramírez-Valdez, biólogo de la conservación marina con doctorado en San Diego; Isabel Mendoza, especialista en políticas públicas y desarrollo sostenible con más de 20 años de trayectoria; Manuel Magaña, guía certificado de naturaleza y fundador de Explorando con Manuel; y la doctora Elsa María Coria Galindo, directora de CRRIFS, centro de rescate de fauna silvestre en San Carlos.
En El NORO habló de una alerta que nació del Mar de Cortés
Manuel Magaña alertó sobre el proyecto de una planta de gas licuado de 114 hectáreas en Bahía Catalina.
Magaña también subrayó los impactos ecológicos concretos: buques de casi 300 metros que perturbarían a cetáceosmediante ruido y vibración, y estudios que proyectan una reducción significativa en la producción pesquera en zonas con proyectos similares en Estados Unidos.
La conservación debe ser colectiva
La doctora Coria Galindo, quien lleva más de dos décadas trabajando en rescate de fauna silvestre en Sonora, planteó una reflexión que atravesó todo el panel:
«La fauna silvestre y en general los ecosistemas son responsabilidad de todos. Pero es algo muy curioso, como esa responsabilidad y esa pertenencia de repente nos deja como que con la frase de todo es de todos pero no es de nadie», comentó.
Desde su experiencia, señaló que las principales amenazas para las especies marinas en el Golfo son las redes fantasma y la contaminación por plásticos y químicos; problemas que, dijo, siguen subestimados.
Las comunidades costeras, al centro de las soluciones
Isabel Mendoza, quien trabaja con la Fundación Coppel, el BID Lab y FUNDES en iniciativas de economía azul, cuestionó el modelo histórico de intervención ambiental:
«Llegamos queriendo como colonizar a las comunidades, diciendo que tenemos la receta para resolver sus problemas ambientales, sus problemas sociales, sus problemas económicos. Y desafortunadamente han sido intervenciones súper desarticuladas en donde siempre decíamos vamos a restaurar diez hectáreas de mangle, pero la comunidad estaba completamente abandonada, sin escuelas, sin un sistema de salud digno, sin oportunidades de empleo reales», comentón durante su participación.
Sí hay razones para ser optimistas en cuestiones ambientales
A pesar del diagnóstico crítico, el cierre del conversatorio fue de esperanza. Arturo compartió que la presencia reciente de ballenas grises y ballenas azules alimentándose frente a las costas de San Carlos y Guaymas es una señal de que el Mar de Cortés aún puede recuperarse. Isabel Mendoza destacó el creciente involucramiento de jóvenes, mujeres en comunidades pesqueras y del sector filantrópico en agendas ambientales. Manuel Magaña recomendó la aplicación Naturalista como herramienta de ciencia ciudadana accesible para cualquier persona.
El evento cerró con un mensaje compartido por los cuatro panelistas: no es necesario ser científico para proteger el Mar de Cortés. Basta con conocerlo, nombrarlo y no dejar de hablar de él.