El incendio en Tarachi dañó una parte de la selva baja caducifolia de Sonora. Su recuperación natural tardaría 100 años, según expertos en conservación del jaguar.
Ricardo Amador/NORO
El reciente incendio en Tarachi afectó la zona serrana entre Tarachi y Arivechi, en Sonora. Este suceso dejará cicatrices a largo plazo en la biodiversidad de la Sierra Madre Occidental. La superficie impactada por el incendio se estimó en 2,095 hectáreas.

La región es importante por albergar la población reproductiva de jaguar más norteña identificada en todo el continente americano. Aunque ya se logró controlar el fuego al 100%, los expertos advierten que el verdadero reto, para la flora y fauna, apenas comenzará.
100 años para recuperar ecosistema dañado por incendio en Tarachi
El tiempo que la naturaleza necesitará para sanar tras el incendio podría ser muy largo. Lydia Lozano Angulo, directora ejecutiva de Northern Jaguar Project y especialista en conservación de la especie, advirtió sobre la lentitud de este proceso si no hay intervención humana.
Respecto a los distintos ecosistemas afectados en la región, la bióloga explicó la capacidad de respuesta de la selva baja caducifolia:
“La selva baja caducifolia tiene una capacidad de regeneración natural de 100 años, sin intervención humana. Y esto es notable porque la selva baja está considerada como uno de los ecosistemas con mayor resiliencia y mayor capacidad de restauración natural”, comentó.

En las zonas de mayor altitud con bosques de pino y encino, la severa sequía agrava la situación. Lozano profundizó sobre cómo las condiciones climáticas y el factor humano complican la regeneración:
“Estamos en la temporada más seca del año en Sonora, con años seguidos de sequía. El suelo está bien seco, los árboles están muy secos, muchos ya murieron y se convirtieron en combustible extra”, contó la bióloga.

Desplazamiento de fauna silvestre: efecto colateral del incendio en Tarachi
Otra de las grandes preocupaciones documentadas es la reubicación forzada de los animales, incluyendo al jaguar, tras la pérdida de sus refugios, disponibilidad de agua y presas naturales como venados y pecaríes.
Lozano habló de cómo este impacto alterará la dinámica en la zona y sus alrededores:
“Los animales son muy inteligentes y se van a mover alrededor de la zona. El incendio elimina totalmente la fauna que existía y obliga a su reubicación. Podríamos ver incluso mayor incidencia de jaguares en los alrededores, porque estarán desplazándose hacia allá después del incendio”, finalizó.
La preservación del jaguar en Sonora depende vitalmente de mantener conectados los corredores biológicos de la Sierra Madre Occidental. El largo camino tras este siniestro requerirá un intenso esfuerzo en materia de prevención ciudadana y restauración ecológica.




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