Del desierto chihuahuense a los bosques de Durango, el noroeste alberga jardines botánicos que conservan, investigan y enseñan sobre la flora regional.
Nancy Valenzuela / NORO
En el noroeste de México, seis estados cuentan con jardines botánicos que documentan desde cactáceas endémicas hasta especies forestales en riesgo, en una región donde conviven ecosistemas tan distintos como la selva baja sinaloense y los bosques de Durango y Chihuahua.
Más que colecciones de plantas, los jardines botánicos son infraestructura viva para la ciencia, la educación y la memoria biocultural: bancos genéticos que resguardan material vegetal amenazado por la deforestación, el cambio climático y la expansión urbana, y laboratorios abiertos para investigadores, estudiantes y comunidades.
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Jardines botánicos del noroeste de México que puedes visitar
Baja California Sur: el jardín que nombra sus raíces
En La Paz opera el Jardín Etnobiológico «Guyiaqui», iniciativa del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR). Su nombre proviene del idioma guaycura, una de las lenguas originarias de la península. El jardín investiga, conserva y difunde la relación entre las personas y la biodiversidad local — flora, fauna y funja incluidas.
Baja California: cuatro décadas de botánica en Ensenada
El Jardín Botánico de la UABC, vinculado al Herbario BCMEX, se estableció en Ensenada en 1985. Hoy alberga 247 taxa: 111 exóticos, 77 nativos de la Península de Baja California — 36 de ellos endémicos — y el resto de otras regiones del país. El herbario asociado suma más de 30,000 ejemplares de referencia.
En San Quintín, se encuentra el Jardín Botánico San Quintín, el cual cuenta con especies adaptadas al clima árido y mediterráneo de la península, lo que permite acercarse a la diversidad vegetal del Valle de San Quintín y sus alrededores. Además de su valor recreativo, el jardín contribuye a la educación ambiental y al conocimiento de plantas nativas, convirtiéndose en un sitio de interés para quienes buscan conocer la riqueza natural de Baja California..

Chihuahua: el desierto como protagonista
El Jardín Botánico y Centro de la Naturaleza del Desierto de Chihuahua es el espacio más destacado del estado. Este centro sin fines de lucro combina jardín botánico con área natural protegida. Su enfoque es el ecosistema del Desierto Chihuahuense, uno de los desiertos más biodiversos del planeta.
Sinaloa: dos jardines, dos escalas
En Culiacán, el Jardín Botánico Culiacán opera desde 1986 en 10 hectáreas con más de 1,000 especies en 17 colecciones botánicas. Por su parte, en Los Mochis, el Jardín Botánico Benjamín Francis Johnston alberga más de 700 especies en seis colecciones, dentro del Parque Sinaloa. Estos dos espacios convierten a Sinaloa en el estado con mayor infraestructura botánica documentada en la región.

Durango: red estatal en expansión
El Jardín Botánico Regional ISIMA-UJED, en Ciudad Universitaria sobre el Boulevard Guadiana, es operado por la Universidad Juárez del Estado de Durango. Forma parte de la Red Estatal de Jardines Etnobiológicos de Durango, coordinada por el Jardín Etnobiológico Estatal de Durango (JEED), que ya integra tres jardines adicionales en el estado.
La red conecta conservación forestal, investigación académica y saberes comunitarios en un territorio con una de las coberturas boscosas más importantes del país.
Con información de Cibnor, Semarnat, UJED, Tripadvisor




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