La donación de 150 ejemplares de mariposa cuatro espejos busca involucrar a estudiantes en su conservación. Además de crear espacios de resguardo ante la falta de alimento en mariposarios.
Ricardo Amador/NORO
El pasado 4 de marzo, el Centro Cultural Yo’o Joara donó 150 orugas de la mariposa cuatro espejos al Vivero Ania del Itesca en Cajeme. El objetivo de esta donación fue para que universidades participen en la conservación de esta especie en riesgo y también funcionen como espacios de resguardo. Esta iniciativa surgió en el Mariposario Baisebolim Toosa ubicado en Cócorit. La estrategia propuesta es proteger a la mariposa cuatro espejos, insecto considerado en riesgo de extinción según la NOM-059-SEMARNAT-2010.

“Los objetivos de esta iniciativa es promover la participación activa de las universidades en la protección de esta especie de mariposa y fomentar, tanto el interés académico en su investigación, como su involucramiento en acciones de conservación. Asimismo, se busca que las instituciones puedan fungir como espacios de resguardo para la especie en aquellos periodos en los que el mariposario no disponga de suficiente alimento para su ciclo biológico”, señaló Martín Sarabia, responsable del Jardín Etnobotánico Sawali Seewam del centro cultural Yo’o Joara.
Un laboratorio de la mariposa cuatro espejos para estudiantes
Las orugas fueron trasladadas al Vivero Ania del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Cajeme (Itesca). Este lugar ya cuenta con un espacio destinado a la propagación de plantas nativas.
Este vivero funciona como un laboratorio que permite a estudiantes participar en procesos de aprendizaje práctico y en investigación aplicada. Además de que vincula la teoría con la conservación directa de especies.

Ximena Jiménez Ramos, estudiante responsable del vivero, señaló que las orugas ya están en condiciones adecuadas para su desarrollo dentro del espacio educativo, lo que permitirá dar seguimiento a su crecimiento. Desde hace dos años, el vivero cuenta con ejemplares de sangregado, la planta que sirve de alimento a la mariposa cuatro espejos. Esta condición permite generar un entorno adecuado para el resguardo de las orugas y su ciclo biológico. La disponibilidad de esta planta es clave para garantizar la supervivencia de la especie, ya que depende directamente de ella para alimentarse en su etapa larvaria.
Acción de conservación ante condiciones ambientales
De acuerdo con Yahel Estrella, responsable del Mariposario Baisebolim Toosa, la donación se realizó debido a una reproducción fuera de temporada. A la par, hubo una falta de alimento para sostener a todas las orugas. Esta situación obligó a buscar alternativas que evitaran la pérdida de ejemplares, por lo que la distribución hacia espacios como universidades se convirtió en una solución viable.

La acción también forma parte de una red de colaboración más amplia. El Mariposario Baisebolim Toosa pertenece a la Red de Mariposarios del Noroeste de México, a través de la cual ya se han realizado donaciones similares en otras ocasiones. La participación de universidades permite ampliar las capacidades de conservación de la especie. Incluso, fortalece la formación académica de estudiantes en temas ambientales.




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