Cooperativas pesqueras, prestadores de servicios náuticos y organizaciones de la sociedad civil se oponen al decreto federal a través de protestas en Loreto realizadas el pasado 18 de mayo. El decreto abre paso a embarcaciones de gran calado en un puerto que aloja un parque nacional.
Nombrar a Loreto como un puerto de cabotaje y altura parece una simple modificación administrativa por parte del gobierno federal. Sin embargo, el cambio ha levantado alarmas entre la población desde que el decreto apareció publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 8 de abril. Organizaciones ambientalistas, prestadores de servicios turísticos y colectivos de la sociedad civil advierten que el decreto tendría un impacto negativo para el municipio, el medio ambiente y la forma de vida de sus habitantes.

“Las implicaciones más grandes son que, al convertirse en un puerto de altura, se da la pauta para que entren embarcaciones de gran calado, tanto nacionales como internacionales. Abre la puerta a que, además de cruceros, vengan buques de carga, embarcaciones comerciales que pueden transportar yeso, minerales, o incluso barcos sardineros o camaroneros; algo que, dentro de un área natural protegida, no es sano”, especificó Noe Gaona González, presidente de la Unión de Cooperativas Grupo GBAL y prestadores de servicios náuticos de Loreto, Baja California durante las protestas en Loreto.
Loreto en un riesgo latente para el patrimonio natural y la biodiversidad
Intensificar y masificar la actividad portuaria supondría una amenaza directa para especies marinas. Un ejemplo de ello es la ballena azul, uno de los mamíferos más grandes del mundo que se reproduce y aloja en el Pacífico Norte y en el Parque Nacional de la Bahía de Loreto entre diciembre y abril. Incluso, especies como delfines, tortuga y distintas aves se verían afectadas con este decreto. Gaona también prevé que, para dar paso a embarcaciones de gran calado, sería necesario realizar obras de infraestructura que afectarían la pesca local.
“La capacidad actual no es suficiente para recibir este tipo de embarcaciones. Necesitarían hacer ampliaciones y renovaciones, como dragar y modificar el manto freático, lo que provocaría un ecocidio que afectaría desde almejas y carnada, hasta la pesca deportiva, ribereña y comercial”, asegura el vocero del movimiento durante las protestas en Loreto.

Participación ciudadana, parte de las protestas en Loreto
Otra señal de alarma para los colectivos fue que el decreto se publicó el 8 de abril sin una consulta previa. “Nos enteramos hasta que salió en el Diario Oficial de la Federación”, añadió Gaona.
“Vimos un video de un representante de la API diciendo que el progreso llegaría a Loreto. No estamos en contra del desarrollo, pero queremos que sea congruente con nuestra realidad”, refiriéndose al estatus de área natural protegida que posee la zona desde 1996.
La movilización social ha logrado captar la atención de las autoridades para presionar hacia una marcha atrás del decreto.

“Algunas autoridades municipales ya se comprometieron a presentar una controversia constitucional y se han tramitado varios amparos. Vamos bien; han venido autoridades a mesas de diálogo, aunque el tenor ha sido el mismo: nos quieren convencer, pero Loreto tiene claro que no quiere ser un puerto de altura”.
La exigencia, concluye Gaona, es construir un proyecto turístico que respete el estatus de área protegida.
“Si no conservamos esto, no tendremos ni vida económica, ni salud ambiental. Estamos muy orgullosos de nuestro parque marino; queremos que la gente sepa que el mar es la vida de Loreto”.




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