Mientras en México solo el 3 % de los estudiantes alcanza niveles altos de comprensión lectora, jóvenes de Pesqueira, Sonora, promueven la lectura en su comunidad a través del taller de cuentacuentos Las Chureas.
Ricardo Amador/NORO
En México, siete de cada diez estudiantes no comprenden lo que leen. Con esta cifra en el radar, un grupo de jóvenes sonorenses decidió enfrentarse a las estadísticas con imaginación, voz y cuentos.
En la comunidad de Pesqueira, municipio de San Miguel de Horcasitas, en Sonora, el maestro Omar Lauterio Pineda, director de un plantel Cecytes, coordina desde hace varios años el taller de cuentacuentos Las Chureas, un espacio donde alumnos de preparatoria leen, interpretan y llevan historias a niños, jornaleros y familias de la región.
El profesor Omar Lauterio lleva seis años con este proyecto, además forma parte del programa nacional de Salas de Lectura, y dedica su tiempo al fomento a la lectura desde hace más de 20 años.
La crisis lectora no es exclusiva de México. Según el Informe PIAAC 2024, el nivel de comprensión lectora de universitarios cayó de 282 puntos en 2012 a 271.9 en 2023, situándose por debajo de la media de la OCDE.
Expertos atribuyen el descenso a la lectura en pantallas, la sobreexposición digital y el uso de herramientas de inteligencia artificial que reemplazan la lectura profunda por resúmenes automáticos.
En México, la prueba PISA 2022 reveló que solo el 3 % de los estudiantes alcanza niveles altos de comprensión lectora, mientras que más del 70 % se mantiene en los niveles más bajos, sin identificar ideas principales ni analizar textos complejos.
De acuerdo con el Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2024 del INEGI, apenas el 69.6 % de la población alfabeta de 18 años y más leyó algún material en el último año, una caída de casi 15 puntos respecto a 2015.
El impacto es visible: errores ortográficos básicos, redacciones incoherentes y dificultades para interpretar contratos, instructivos o noticias.
El taller de cuentacuentos Las Chureas nació del deseo de transformar la lectura en una herramienta comunitaria. Omar Lauterio recuerda:
“Las Chureas nace porque viendo el contexto del lugar en donde me tocó trabajar, que es Pesqueira, y que es una comunidad con una riqueza cultural grandísima, pensé que ahí podíamos incidir positivamente de muchas maneras”.
El proyecto involucra a jóvenes de preparatoria que leen literatura contemporánea infantil y, tras un proceso de taller, la llevan a las escuelas y campos agrícolas del municipio.
Durante los talleres semanales, los alumnos analizan los textos, practican la lectura en voz alta y reciben retroalimentación de sus compañeros.
“Tallereamos, empezamos modelando un cuento, yo lo leo en voz alta y ellos observan cómo se hace. Luego cada quien presenta el suyo, y entre todos señalamos lo que se puede mejorar”.
Al final de cada mes, los jóvenes salen a las primarias y preescolares de Pesqueira a compartir los cuentos con los niños. “Los muchachos leen por gusto, y ahí es donde empiezan a desarrollar estas habilidades que sí se han ido perdiendo mucho”, asegura el maestro.
Además de visitar escuelas, los jóvenes participan en actividades con familias jornaleras del Viñedo del Sol, donde comparten lecturas al aire libre.
“Es la comunidad en general. Vamos a los campos y ahí los muchachos cuentan cuentos, generalmente a los niños que viven ahí con las familias jornaleras”, detalla Lauterio.
Las reacciones no tardan en llegar: los niños piden que vuelvan, los jóvenes pierden el miedo a hablar en público y descubren el poder de la palabra compartida.
“Ellos mismos hablan del avance que sienten en cuanto a facilidad para expresarse y la confianza que van adquiriendo. Algunos que empezaron con pena ahora conducen sus propios círculos de lectura en las universidades a las que se van”,dice el maestro.
El proyecto también ha abierto espacios de intercambio cultural. En 2024, los integrantes de Las Chureas organizaron un Encuentro de Diversidad Cultural, donde participaron líderes y autoridades tradicionales de pueblos zapotecos, triquis y tohono o’odham. “Algunos contaron cuentos, nos contaron historias tradicionales. Fue bien interesante para toda la escuela”, relata Lauterio.
La propuesta pedagógica de Lauterio se basa en la lectura por gusto y la progresión natural. “Primero les doy textos que son fácilmente digeribles, pero atractivos, que son de su interés. Y ya después vamos subiendo el nivel. No se trata de ponerlos a leer El Quijote, sino lecturas sencillas que los enganchen”, explica.
Este método, dice, permite que los jóvenes construyan una relación auténtica con la lectura, distinta a la que impone el aula tradicional.
“La lectura no es nada más algo utilitario, sino que nos puede conectar de muchas maneras con el mundo y hacer el mundo para el que lee mucho más grande”.
Para Lauterio, leer es una forma de resistencia ante la prisa y la distracción digital.
En contraste con los números de los informes internacionales, Las Chureas de Pesqueira muestra cómo una iniciativa local puede sembrar una diferencia tangible. Los jóvenes del taller no solo mejoran su comprensión lectora; desarrollan empatía, pensamiento crítico y sentido de pertenencia.
Con información de: El País, Al Diálogo
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