Los cultivos de cempasúchil en Baja California, Chihuahua, Durango, Sinaloa y Sonora no son solo como una práctica agrícola, sino también como una tradición cultural y turística.
Nancy Valenzuela / NORO
El cempasúchil, también conocido como la flor de los muertos, es un símbolo inconfundible del Día de Muertos en México. Su aroma y llamativo color amarillo-naranja son esenciales en las ofrendas que honran a los seres queridos que han partido.
Esta tradición, profundamente arraigada en la cultura mexicana, no solo es significativa en el centro y sur del país, sino que también ha florecido en el noroeste de México, donde varios campos se han dedicado a su cultivo durante décadas.
Flores de cempasúchil, clave en la cultura mexicana y en el Día de Muertos
El cempasúchil, cuyo nombre en náhuatl es «cempohualxochitl» y significa «veinte flores», ha sido un símbolo de vida y muerte desde tiempos prehispánicos. Los mexicas utilizaban esta flor para honrar a sus muertos, asociando su color amarillo con el Sol, y creando senderos de pétalos para guiar a las almas hacia los altares.

Además de su uso decorativo en las ofrendas, la flor de cempasúchil tiene otros usos interesantes. Se emplea como repelente de insectos, pigmento textil y en algunos casos, como ingrediente en remedios tradicionales para tratar malestares estomacales.
Campos de cempasúchil ubicados en los estados del noroeste de México
Sonora
En el municipio de Ímuris, Sonora, la flor de cempasúchil ha sido cultivada por más de medio siglo en la comunidad rural de La Mesa. El señor Isidro Ruiz Peralta, un agricultor de 85 años ha sembrado estas flores como parte de una tradición familiar que se remonta a más de cinco décadas, así como otros productos agrícolas como papas, cebollas y cilantro, lo que convierte a esta región en un importante proveedor de flores para la festividad.
El cultivo de cempasúchil en Ímuris abastece a varias localidades del noroeste de México, incluyendo Benjamín Hill, Santa Ana, Magdalena y Nogales. Don Isidro y sus hijos cosechan anualmente hasta 30 toneladas de cempasúchil, que luego distribuyen a floristas y vendedores de distintas partes de Sonora y más allá.

Sinaloa
En Sinaloa, los campos de cempasúchil también se han convertido en un atractivo turístico. Un ejemplo notable es el campo de «Mi jardín polinizador», ubicado en el Ejido Palmillas, cerca de Mazatlán. Este proyecto, fundado por Juliana Michel Esparza, tiene como objetivo promover la biodiversidad y la preservación de los polinizadores, como las abejas.
Este huerto, que se llena de cempasúchil durante el otoño, también sirve como un santuario para los polinizadores durante la primavera, cuando se siembran girasoles. Además de su propósito ambiental, el campo se ha convertido en un popular destino para los visitantes que buscan aprender sobre el cultivo de la flor, así como disfrutar de su belleza y tomarse fotografías en los vibrantes paisajes naranjas.

Durango
Durango también cuenta con cultivos de cempasúchil en su territorio. En la Comarca Lagunera, específicamente en Villa Juárez, los campos de esta flor cubren aproximadamente 90 hectáreas, pintando de amarillo el paisaje durante la temporada de Día de Muertos. Este pequeño poblado, a solo 12 kilómetros de la cabecera municipal de Lerdo, ofrece a los visitantes la oportunidad de explorar estos campos y tomarse fotos gratuitamente, siempre con el debido respeto hacia los cultivos.
Además de Villa Juárez, otras localidades cercanas como Sapioriz, León Guzmán y 6 de Enero también cuentan con campos de cempasúchil que atraen tanto a locales como a turistas.

Baja California
Tijuana ha consolidado su propio atractivo alrededor de los campos de cempasúchil. El Mictlán de Tijuana surgió en 2020 durante la pandemia, cuando los productores de flores decidieron abrir sus campos al público para evitar pérdidas económicas. Este esfuerzo fue un éxito rotundo y, desde entonces, los campos se han convertido en una experiencia turística completa.
Hoy en día, el Mictlán no solo ofrece la belleza de los campos de cempasúchil, sino también instalaciones decorativas como estatuas de catrinas y calabazas gigantes, además de recorridos nocturnos y cenas temáticas.

Chihuahua
Los campos de cempasúchil también son protagonistas en Chihuahua, especialmente en la zona suroriente de la ciudad, en Tabalaopa. El señor Salvador Legarda Fernández lleva más de 45 años sembrando flores para las festividades de Día de Muertos.
Durante esta temporada, junto con sus colaboradores, se dedica a cosechar cempasúchil, además de otras variedades como mota de obispo y crisantemo. Los campos de cempasúchil en Tabalaopa no solo abastecen a los mercados locales, sino que también se venden en otras ciudades como Delicias, Ojinaga y Aldama.

Con información de El Sol de Durango, El Sol de Mazatlán, El Heraldo de Chihuahua, Son Playas y La Bartolina




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