Cada año, las aguas del Parque Nacional Bahía de Loreto se convierten en un refugio para las ballenas azules, el animal más grande del planeta.
Grecia Bojórquez/ NORO
El Parque Nacional Bahía de Loreto, espacio protegido en el Golfo de California, es crucial para la alimentación, reproducción y crianza de estos cetáceos, que permanecen en la zona hasta por 70 días.

¿En qué ayuda la observación pasiva a las ballenas azules?
Gracias a estudios de fotoidentificación que datan de 1990, los investigadores han podido documentar la presencia de cientos de ballenas en la región de Baja California Sur, asignándoles un número de identificación basado en los patrones de manchas en sus cuerpos y la forma de sus aletas.

El turismo de avistamiento ha crecido de forma importante desde 1996, lo que llevó a la comunidad científica y a las autoridades del parque a implementar estrategias para minimizar el impacto en estos mamíferos marinos. Una de estas medidas es la observación pasiva, un método que reduce la perturbación y permite que las ballenas continúen con sus actividades naturales sin interrupciones.
¿Cómo es el monitoreo en tiempo real?
Con el objetivo de promover una experiencia de avistamiento más respetuosa, la iniciativa Visomar (Vigilancia Social de la Vida Marina) ha implementado un canal en YouTube llamado «Monitoreo remoto de la vida marina», donde se pueden observar transmisiones en vivo desde Bahía de Loreto.
A través de esta plataforma, los espectadores pueden seguir los movimientos de la ballena azul en tiempo real, conocer la historia de los ejemplares registrados este año y acceder a una galería con los mejores momentos captados en video.

Este proyecto cuenta con el respaldo de la Fundación Rufford, una organización británica que apoya la conservación de especies en todo el mundo, y la colaboración de instituciones científicas como el Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (Cicimar) y la Asociación de Investigación y Conservación de Mamíferos Marinos y su Hábitat.
Expertos como la Dra. Diane Gendron y la Dra. Rocío Marcin han sido clave en la promoción del método de observación pasiva, el cual ha demostrado ser una opción sostenible para la actividad turística en la región.
Los efectos del turismo en la ballena azul
Investigaciones realizadas entre 2009 y 2016 revelaron que la presencia de embarcaciones turísticas influye en el comportamiento de las ballenas azules. En los estudios se observó que estos cetáceos pasan menos tiempo en la superficie y tienen inmersiones más cortas cuando hay barcos cerca, lo que puede afectar su descanso, alimentación y la lactancia de las crías.

Para mitigar estos efectos, se ha promovido un modelo de avistamiento pasivo en el que las embarcaciones mantienen una distancia prudente, apagan sus motores cuando es posible y permiten que sean las ballenas las que se acerquen, en lugar de perseguirlas. Esta estrategia ha demostrado ser efectiva, ya que en algunos casos los propios cetáceos se aproximan a las embarcaciones cuando no perciben una amenaza.

El desarrollo de directrices específicas para la observación de ballenas en Loreto ha sido un trabajo conjunto entre científicos, prestadores de servicios turísticos y administradores del Parque Nacional Bahía de Loreto. Estas reglas complementan la normativa mexicana establecida en la NOM-131-SEMARNAT-2010, la cual regula las distancias, el número de embarcaciones permitidas y los protocolos de acercamiento a los cetáceos.
El avistamiento pasivo de ballenas en Bahía de Loreto representa un modelo de turismo sostenible que prioriza la conservación de una de las especies más emblemáticas del océano. Con herramientas como la transmisión en vivo y el monitoreo científico, se busca garantizar que futuras generaciones puedan seguir con la presencia de la ballena azul en las aguas del Golfo de California.
Con información de wwhandbook.iwc y Visomar.




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