El avistamiento de un número inusual de ballenas grises en la costa sur de Baja California Sur, especialmente en Los Cabos, ha generado gran preocupación entre científicos y ecologistas.
Grecia Bojórquez/ NORO
Las ballenas grises, una de las especies marinas más importantes del Pacífico, podrían enfrentar una temporada particularmente difícil este 2025. De acuerdo con expertos, este año se perfila como uno de los peores en cuanto a nacimientos de ballenatos.

Esta deducción ha generado gran preocupación sobre el futuro de la especie en peligro de extinción, pues factores como la mortandad, el cambio climático y las alteraciones en su hábitat podrían estar incidiendo de manera dramática en su reproducción.
¿Cuántas ballenas grises han muerto en Baja California Sur este 2025?
A lo largo de los últimos años, la migración de las ballenas grises desde Alaska hasta las aguas de Baja California Sur ha mostrado señales de estrés. Este recorrido, que en tiempos normales es de más de 9 mil kilómetros, ha sufrido alteraciones debido al fenómeno climático conocido como «La Niña», que afecta la temperatura del océano Pacífico.

Dicha anomalía obliga a las ballenas a desplazarse hacia áreas más cálidas, lo que implica un mayor gasto de energía y un retraso en los patrones migratorios. Ante la problemática, el doctor Jorge Urbán, investigador de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), señaló para Excélsior que, en comparación con años anteriores, 2025 podría superar a 2024 como el año con menos nacimientos de ballena gris en la historia reciente.

En el censo realizado a principios de febrero, apenas se observaron tres ballenatos en total, lo que subraya la gravedad de la situación. Entre 2019 y 2023, un «evento de mortalidad inusual» acabó con la vida de aproximadamente 690 ballenas grises, un fenómeno vinculado a la escasez de alimentos en las zonas de alimentación del Ártico.
Aunque este evento parece haber disminuido, el impacto sigue siendo evidente. En lo que va de la temporada 2025, se han reportado varios ejemplares en mal estado y 10 muertes en las zonas de Bahía Magdalena y Ojo de Liebre.

De acuerdo con Urbán, la falta de hembras maduras para procrear podría ser una de las consecuencias de este evento, lo que estaría contribuyendo al bajo número de crías este año. Además, las ballenas que sí sobreviven a la migración presentan condiciones físicas deficientes, lo que puede influir en su capacidad para reproducirse de manera efectiva.
El cambio climático y sus efectos en la ballena gris
El cambio climático no es solo una amenaza inmediata, sino también un factor que afecta a las ballenas grises a largo plazo. Investigaciones recientes han revelado que, desde el año 2000, las ballenas grises han disminuido su tamaño en un 13%, especialmente aquellas que habitan cerca de la costa del Pacífico.

Dicha reducción de tamaño puede tener consecuencias graves en su capacidad de reproducción, pues las hembras más pequeñas tienen menos probabilidades de tener crías saludables.
El cambio en los ciclos oceánicos, que afecta el suministro de alimentos como el krill en las aguas frías del Ártico, también está vinculado a estos cambios físicos. Las ballenas, al ser animales migratorios, dependen de una cantidad significativa de energía durante sus viajes y la reproducción. Si no logran almacenar suficiente energía, sus tasas de reproducción y supervivencia podrían verse reducidas.
¿Cuáles son las regulaciones para el cuidado de las ballenas grises en México?
A pesar de los esfuerzos para proteger a las ballenas grises, la interacción humana sigue siendo una amenaza. En febrero de este año, se reportó que turistas en Bahía Magdalena nadaban con una ballena gris, lo que va en contra de las regulaciones establecidas por la Norma Oficial Mexicana (NOM-131-SEMARNAT-2010).

Este tipo de prácticas, aunque aparentemente inofensivas, pueden generar estrés en las ballenas y alterar su comportamiento natural, lo que interfiere en su proceso de reproducción.
Ante esta situación, el Fondo para la Protección de los Recursos Marinos (Fonmar) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) han reforzado las medidas de vigilancia en las zonas donde las ballenas suelen descansar y reproducirse. Las autoridades han reiterado la importancia de respetar las reglas de avistamiento y mantener una distancia adecuada para no poner en riesgo a estos cetáceos.
Con información de Excélsior, Newsweek y Tribuna de México.










