La temporada de avistamiento de ballenas grises ya comenzó en la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, en Baja California Sur, una de las áreas naturales más grandes de México y un refugio esencial para estos majestuosos cetáceos.
Grecia Bojórquez/ NORO
De acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), el primer censo realizado en la Laguna Ojo de Liebre en enero de 2025, se registraron 67 ejemplares de ballena gris (Eschrichtius robustus), de los cuales 51 estaban solas y 8 acompañadas de sus crías. Dicha cifra marca el inicio de la temporada de avistamientos en la que las ballenas viajan desde las frías aguas del Ártico hasta las costas templadas de Baja California Sur.

¿Cuánto bajó el avistamiento de ballenas en la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno?
A pesar de que esta cifra es un poco menor a la registrada en años anteriores, sigue siendo importante, especialmente al considerar el contexto de temporadas previas en las que las cifras fueron aún menores.
En años como 2015-2016, el primer censo registró 584 ballenas, un pico que no ha vuelto a repetirse. Este descenso en los avistamientos puede explicarse por varios factores, como cambios en el comportamiento migratorio de las ballenas o las condiciones climáticas, que afectan la ruta y el número de cetáceos que llegan a estas aguas.
¿Cuál es la importancia de la Biosfera El Vizcaíno para las ballenas grises?
La Laguna Ojo de Liebre, junto con la Laguna San Ignacio, forma parte de la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, que en 1993 fue designada como un Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.

Dichos humedales son considerados uno de los mejores santuarios para la ballena gris debido a las condiciones ideales para el apareamiento, el parto y la crianza de los ballenatos. La zona no solo es importante para las ballenas, sino que también alberga una rica biodiversidad de flora y fauna, incluyendo delfines, lobos marinos y más de 200 especies de aves.

El regreso de las ballenas grises cada año es un espectáculo natural que atrae a miles de turistas interesados en disfrutar de este fenómeno en un entorno protegido. Las aguas cálidas de las lagunas brindan un refugio seguro donde las ballenas pueden llevar a cabo su ciclo reproductivo lejos de los peligros de los océanos más fríos y turbulentos.
El ecoturismo y la observación responsable de las ballenas
A lo largo de los años, la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno ha promovido el ecoturismo como una herramienta para la conservación de la ballena gris y su hábitat. Este tipo de turismo, que incluye recorridos guiados por operadores locales capacitados y autorizados, asegura que los avistamientos no interfieran con las actividades de las ballenas ni causen daño al ecosistema.

Es importante señalar que este turismo sustentable está regulado por la Norma Oficial Mexicana NOM-131-SEMARNAT-2010, que establece lineamientos para proteger a las ballenas y su entorno. Los operadores turísticos deben seguir estrictas normativas para evitar acercamientos que puedan afectar la salud y seguridad de estos animales, en particular las crías.
El respeto por el hábitat de las ballenas es fundamental para garantizar que esta actividad siga siendo una fuente de ingresos para las comunidades locales, mientras se preserva el equilibrio ecológico de la región.

Aunque los números iniciales del censo de 2025 indican un inicio moderado de la temporada, los expertos esperan que la cifra de ballenas aumente a medida que avanza el invierno y la primavera. Pues los avistamientos suelen ser más numerosos en los meses de enero a marzo, cuando las ballenas alcanzan su máxima concentración en las lagunas.
A lo largo de la temporada, se monitorean las poblaciones de ballenas para garantizar que las actividades de observación sean seguras y respetuosas con el medio ambiente. Al final, es claro que la preservación de la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno es crucial, no solo para las ballenas, sino también para la biodiversidad que depende de estos ecosistemas.
Con información de Aristegui Noticias, Conanp y Peninsula.digital.










