Alguna de la especies de cactus del Desierto de Sonora están en riesgo de extinción debido a varios factores. Aunque son populares en esta región, muchas de estas especies están protegidas por ley.
Ricardo Amador/NORO
El Desierto de Sonora, que abarca territorios de México y Estados Unidos, es considerado el desierto más biodiverso del mundo. Su paisaje está dominado por enormes bosques de cactus y una biodiversidad única.
México es hogar del cerca de 669 especies de cactus, de los cuales, 518 son endémicos; es decir, que no existen en ninguna otra parte del mundo.

Sin embargo, este paraíso natural se encuentra bajo amenaza. Actividades humanas como la urbanización acelerada, la minería, la expansión agrícola, la caza furtiva y los efectos del cambio climático están llevando a muchas especies al borde de la extinción.
Algunas de las más afectadas son los cactus pequeños, como los del género Pediocactus, Coryphantha y Escobaria, codiciados por coleccionistas debido a su rareza y tamaño compacto.
La amenaza no se limita al territorio mexicano, en la parte del Desierto de Sonora en la zona de Arizona, por ejemplo, las autoridades tuvieron que aplicar leyes para proteger las especies nativas; estas medidas buscan impedir la recolección y destrucción de flora en riesgo, pero los desafíos persisten en ambos lados de la frontera.

El tráfico ilegal de cactus, una industria que sigue creciendo
Lo que para muchos parece una inocente planta decorativa puede ocultar una cadena de extracción y comercio ilegal que pone en peligro ecosistemas completos. En México, poseer o comercializar especies de cactus sin los permisos adecuados es una violación a la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010. Esta norma clasifica a 269 especies de cactáceas como «en peligro de extinción», «amenazadas» o «sujetas a protección especial».
Las sanciones por infringir estas regulaciones pueden llegar a multas superiores a los $200 mil pesos o incluso penas de prisión de hasta nueve años, según el Código Penal Federal.

Aun así, el mercado ilegal sigue creciendo impulsado por la demanda internacional; muchos coleccionistas están dispuestos a pagar grandes sumas por ejemplares extraídos directamente de la naturaleza, ya que consideran que estas plantas tienen mayor valor que aquellas cultivadas en vivero.
Operativos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) han logrado decomisar ejemplares en aeropuertos y mercados locales. En 2021, por ejemplo, la Guardia Nacional rescató 16 cactus en el Aeropuerto Internacional de Chihuahua, varios de ellos catalogados como especies amenazadas.
A pesar de estos esfuerzos, el tráfico continúa poniendo en jaque la supervivencia de muchas especies.
Mitos, realidades y consecuencias ecológicas
Existe una percepción equivocada de que todos los cactus pueden cultivarse fácilmente en cualquier entorno, pero no es así. Muchas especies requieren condiciones muy específicas de suelo, humedad y temperatura para sobrevivir.
Extraerlos de su hábitat natural no solo reduce sus posibilidades de vida, sino que también afecta gravemente el equilibrio ecológico del desierto.

Estas plantas cumplen funciones esenciales: capturan agua, ofrecen sombra, y sirven como refugio y alimento para aves, insectos y mamíferos. El saguaro, por ejemplo, es una especie emblemática del Desierto de Sonora que alberga nidos de búhos, pájaros carpinteros y otras aves. Su desaparición tendría efectos en cadena para la fauna que depende de él.
“Todas tienen un propósito ecológico, como proporcionar alimento para animales como polinizadores y pájaros. Por favor, no compre un cactus si cree que puede haber sido recolectado ilegalmente de la naturaleza. Las plantas cultivadas en viveros generalmente se ven mejor, son más saludables y tienen una tasa de supervivencia más alta que las que se extraen de la naturaleza”, comentó Steve Blackwell, Manager de Colecciones de Conservaciones del Desert Botanical Garden de Arizona a Grupo Healy.
¿Qué podemos hacer para protegerlos?
La conservación de los cactus comienza con decisiones individuales como evitar comprar plantas extraídas del desierto, informarse sobre su origen y optar por ejemplares cultivados legalmente son acciones clave.
También se recomienda observar estas plantas en su ambiente natural, tomar fotografías y admirarlas sin intervenir. “Por favor, no los quiten. Son más felices allí”, concluye el especialista.

A nivel institucional, es fundamental fortalecer las leyes existentes y aumentar la vigilancia en zonas de extracción ilegal. Campañas de concientización también pueden ayudar a reducir la demanda y fomentar una cultura de respeto hacia las especies nativas.
Los cactus, que durante siglos han resistido las condiciones más adversas del planeta, hoy enfrentan un enemigo que puede ser letal: la indiferencia humana. Su supervivencia depende de la voluntad colectiva por preservar una de las maravillas botánicas más admiradas del continente americano.
Fuentes: Grupo Healy, Meteored




.png)


.png)

