El Curso de Verano de Mangles, en La Paz, enseña a niñas y niños de El Manglito a proteger su territorio. Entre juegos y talleres, aprenden sobre la importancia de los manglares, fomentando el respeto por la naturaleza.
Ricardo Amador/NORO
Niños y niñas del barrio El Manglito, en La Paz, Baja California Sur, viven un verano con juegos y actividades recreativas que tiene un bien común: fortalecer su vínculo con la naturaleza, mientras les enseña a protegerla.

Los talleres y otras actividades del curso en El Manglito se lleva a cabo entre manglares, playa y comunidad, un espacio importante para que las infancias aprendan sobre la importancia de su territorio y el papel que desempeñan como futuros guardianes de su entorno.
El programa, conocido como Curso de Verano de Mangles, fomenta la idea de que el cuidado del territorio es una responsabilidad compartida.
El Manglito ofrece aprendizajes en comunidad
El curso se desarrolla en un espacio seguro y cercano, donde las y los participantes comparten saberes junto a vecinos, educadores y organizaciones aliadas. Cada actividad, desde caminatas por los manglares hasta dinámicas de exploración marina, busca que los niños comprendan los servicios ecosistémicos que brindan los manglares: protección de la costa, refugio de fauna y captura de carbono.

Gracias a la colaboración de grupos como Guardianas del Conchalito y Costasalvaje, los niños recibieron información de primera mano sobre la riqueza natural de su entorno.
La experiencia combina el aprendizaje ambiental con valores como el respeto, la cooperación y el sentido de pertenencia al barrio.
Sembrando el futuro de El Manglito
El objetivo a largo plazo es que las nuevas generaciones crezcan sintiendo amor, orgullo y respeto por el mar, los manglares y la biodiversidad que los rodea. Iniciativas como este curso de verano en El Manglito demuestran que la educación ambiental, cuando se vive de forma lúdica y participativa, tiene un impacto duradero.

Los organizadores confían en que estos niños y niñas, al convertirse en adultos, sigan siendo voces activasen la defensa del territorio.
El Manglito es un lugar con un valor ecológico incalculable que merece ser protegido. Y este verano, entre aventuras y aprendizajes, están dando los primeros pasos para lograrlo.
¿Por qué es importante que los niños se involucren en proyectos ambientales?
Involucrar a las infancias en proyectos de cuidado ambiental tiene un impacto que guiará la manera de pensar de los niños a lo largo de su vida: fomenta hábitos sostenibles desde edad temprana, fortalece su sentido de pertenencia y les muestra que sus acciones pueden transformar su entorno.
Estos espacios se centran en generar experiencias que se viven con curiosidad, lo que incrementa la transmisión de conocimientos y la conexión con la naturaleza

El educador ambiental Damon Gameau y la especialista Susy Lee contaron a The Guardian que, para lograr un compromiso real, es clave que los niños aprendan desde lo sensorial y lo emocional, evitando enfoques que solo generen preocupación.
Fomentar en las niñas y niños el amor y respeto por la naturaleza es sembrar esperanza para el cuidado del planeta. Al convertirlos en guardianes conscientes desde ahora, aseguran un mejor futuro para el Manglito.
Fuentes: Mangles del Manglito, Guardianas del Conchalito




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