En el noroeste de México, la tecnología y la inteligencia artificial se han convertido en aliadas clave contra la pesca ilegal, una práctica que pone en riesgo tanto a los ecosistemas marinos como a las comunidades pesqueras.
Grecia Bojórquez/ NORO
La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) ha sido, por años, uno de los principales desafíos en la conservación marina en México. Aunque ocurre lejos de los reflectores, sus impactos son profundos: según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), esta práctica representa pérdidas anuales de hasta 26 millones de toneladas de peces a nivel global.

En el noroeste mexicano, zonas como el Golfo de California y la región del Alto Golfo han sido particularmente vulnerables, afectando tanto a los ecosistemas marinos como a las comunidades pesqueras que viven de la pesca legal.
Desde hace ocho años, distintas organizaciones en México comenzaron a adoptar un enfoque tecnológico para enfrentar esta amenaza. Una de las herramientas más destacadas ha sido el sistema Marine Monitor, una plataforma de vigilancia marina que combina radar, cámaras y software con inteligencia artificial para monitorear embarcaciones y detectar pesca ilegal.

Pronatura Noroeste ha sido una de las organizaciones clave en esta cruzada, en coordinación con instituciones como Conanp, Conapesca, Semar y Profepa. A través de estas alianzas para la conservación, se ha logrado reducir la pesca ilegal en costas de Baja California y Baja California Sur. Por ejemplo, las incautaciones de productos marinos disminuyeron en más del 90 % entre 2016 y 2024.
¿Cómo funciona Marine Monitor?
El sistema Marine Monitor opera de forma autónoma, sin interrupciones, identificando el movimiento de embarcaciones en áreas marinas protegidas y analizando su velocidad, trayectoria y comportamiento.

Utiliza aprendizaje automático (machine learning) para determinar si se trata de una actividad pesquera legal o ilegal, enviando alertas en tiempo real tanto a autoridades como a vigilantes comunitarios.

Ricardo Juárez Salas, coordinador de proyectos en Pronatura Noroeste, explicó que uno de los beneficios del sistema es que permite tomar decisiones basadas en datos reales y específicos. Antes se actuaba con base en suposiciones. Hoy, gracias a la inteligencia artificial, se sabe con precisión en qué puntos, días y horarios se presenta mayor actividad sospechosa, detalló para Pronatura Noroeste.
El sistema ha permitido establecer una red de comunicación institucional entre comunidades, autoridades y organizaciones. Además de optimizar recursos públicos, ha contribuido a la conservación de especies marinas como la totoaba, la langosta, el erizo y la almeja chocolata, severamente afectadas por prácticas ilícitas de pesca.
Comunidades al frente: redes que salvan, no que atrapan
Además de la vigilancia marina, otro frente crucial en la defensa del ecosistema es el combate a la contaminación causada por residuos de pesca, especialmente las llamadas redes fantasma. En el Golfo de Santa Clara, en Sonora, comunidades locales lideradas por mujeres organizadas en grupos como Cuidando al Playero Rojizo y al Pejerrey, han lanzado una campaña de concientización ambiental sobre este problema.

La acumulación de trampas, boyas y redes abandonadas genera daños al lecho marino y pone en riesgo a la fauna marina de la región. A través del proyecto “Por un mar libre de plásticos”, impulsado por Pronatura Noroeste y la marca Patagonia, se implementaron acciones de limpieza costera, reciclaje y educación ambiental.

Con ayuda de una máquina trituradora y una inyectora, los residuos recolectados han sido transformados en artesanías sostenibles hechas por mujeres locales. Estas piezas no solo tienen un valor económico, sino que también narran la historia de una comunidad decidida a cambiar su entorno.
Ferias ambientales, talleres ecológicos y campañas digitales han logrado una amplia difusión del mensaje, demostrando que la lucha contra la pesca ilegal también incluye la gestión responsable de los desechos.
IA, tecnología, comunidad y conservación: una estrategia integral
La suma de esfuerzos entre inteligencia artificial, monitoreo automatizado y participación comunitaria ha comenzado a dar frutos en el noroeste del país. Las Áreas Naturales Protegidas como Cabo Pulmo y Loreto hoy cuentan con mapas de calor sobre actividad sospechosa, mientras que comunidades costeras como las del Golfo de Santa Clara desarrollan estrategias de educación ambiental y reciclaje comunitario para mitigar el daño ambiental.

No existe aún una cifra oficial que dimensione con precisión la pesca ilegal en México, pero se estima que hasta el 40 % de las capturas totales en el país provienen de prácticas no reguladas. Frente a ese panorama, los avances tecnológicos logrados gracias a sistemas como Marine Monitor, sumados al trabajo comunitario en conservación, representan una esperanza real para los océanos mexicanos.
Con información de BBC y pronatura-noroeste.org.




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