De diciembre a abril, Baja California Sur recibe a cientos de ejemplares de ballenas que visitan sus aguas para cumplir con su proceso de reproducción o solo descansar de su viaje.
Nancy Valenzuela / NORO
Cada invierno, Baja California Sur se convierte en un escenario privilegiado para uno de los espectáculos naturales más impresionantes del planeta: la migración de ballenas. Las costas del estado, entre el Océano Pacífico y el Mar de Cortés, funcionan como una especie de autopista marina donde coinciden distintas rutas migratorias.
Para poder disfrutar de este fenómeno, es clave conocer y visitar las zonas, donde las ballenas llegan para reproducirse, dar a luz, alimentar a sus crías o descansar antes de continuar su viaje.
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Temporada de ballenas en Baja California sur abarca de diciembre a abril
La temporada de avistamiento de ballenas inicia generalmente a finales de diciembre y puede extenderse hasta abril, con un pico entre febrero y marzo. Estos dos meses son los de mayor actividad porque los ejemplares suelen permanecer más tiempo en bahías y lagunas, lo que aumenta las probabilidades de avistamiento.
Cada ruta presenta ligeras variaciones, pero el invierno es, sin duda, el momento clave. La ballena gris llega a las lagunas del Pacífico, mientras que la ballena jorobada se observa principalmente en Los Cabos y algunas zonas del Mar de Cortés. En Loreto, existe la posibilidad de encontrar a la imponente ballena azul, considerada la más grande del mundo.
Las rutas migratorias más conocidas para ver ballenas
Laguna San Ignacio
Ubicada al norte del estado, Laguna San Ignacio es uno de los sitios más importantes para la llegada de la ballena gris. Su atractivo principal está en que es una zona poco profunda y protegida, ideal para la reproducción y el nacimiento de crías. Entre enero y marzo, los avistamientos alcanzan su mejor momento y la concentración de ballenas suele ser alta.

Laguna Ojo de Liebre y Guerrero Negro
Esta región forma parte del complejo lagunar ubicado dentro de la Reserva de la Biósfera El Vizcaíno, una de las zonas más extensas de reproducción para ballena gris. La actividad se intensifica entre enero y marzo, cuando cientos de ejemplares entran a aguas seguras para aparearse y criar.
Las lagunas de esta reserva tienen un valor especial, ya que son consideradas Patrimonio Mundial Natural por la UNESCO desde 1993.
Bahía Magdalena y Puerto San Carlos
Bahía Magdalena es un punto obligatorio dentro de las rutas clave. Esta bahía ubicada en la costa del Pacífico, relativamente cercana a La Paz, es otro santuario natural para la ballena gris. En invierno, las ballenas llegan a aguas tranquilas y permanecen por semanas antes de emprender el regreso hacia el norte.

Los Cabos: Cabo San Lucas y San José del Cabo
En el extremo sur de la península, podemos ver a la ballena jorobada, famosa por sus saltos, acrobacias y el canto de los machos. Su paso por Los Cabos ocurre entre diciembre y marzo, aunque puede extenderse hasta abril.
Los recorridos en embarcación permiten ver a estas ballenas muy cerca de la costa, convirtiendo la zona en uno de los destinos más populares del país para la observación de ballenas.
Loreto y el Mar de Cortés
Para quienes buscan una experiencia distinta, Loreto es el lugar ideal en el Mar de Cortés. Este sitio funciona como punto de salida para recorridos marinos durante los primeros meses del año y destaca por la posibilidad de encontrar ballenas azules, además de jorobadas y otras especies.
El Parque Nacional Bahía de Loreto es considerado el mejor lugar para observar ballena azul entre noviembre y mayo. Estas ballenas pueden sumergirse hasta 150 metros para alimentarse, lo que hace que su avistamiento sea un evento realmente excepcional.

Semarnat emite recomendaciones para un avistamiento de ballenas en Baja California Sur
Si entre tus próximos planes está tomar un tour para presenciar el avistamiento de ballenas gris entre las aguas de Baja California Sur, debes saber que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha emitido una serie de recomendaciones para participar en esta actividad de una manera responsable y respetuosa hacia los animales acuáticos, entre los cuales destacan:
- No provocar la dispersión de un grupo de ballenas.
- No acosar, dañar ni obstruir el rumbo de las ballenas.
- No interponerse entre la madre y su cría.
- No acercarse a ballenas que estén apareándose o pariendo.
- No rebasar la capacidad de carga del ecosistema.
- No realizar actividades de pesca, buceo o natación en las zonas de avistamiento.
- No usar embarcaciones como jet-skis, kayaks o inflables a remo.
- No arrojar basura ni contaminar el agua.
- No llevar mascotas a bordo.

Además, es clave contratar únicamente operadores certificados, quienes cumplen normativas de protección y garantizan interacciones seguras.
Con información de Kuyima, Luz Noticias y Posta MX




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