«Comida No Bombas» es un proyecto comunitario en Tijuana que rescata alimentos desechados para ofrecer comidas gratuitas a personas en situación de calle y migrantes.
Ricardo Amador/NORO
Desde hace más de una década, el proyecto comunitario de Tijuana, Comida No Bombas se dedica a rescatar alimentos en buen estado que de otro modo serían desechados y a transformarlos en comidas nutritivas para personas en situación de calle y migrantes deportados.
La filosofía detrás del proyecto es simple pero contundente: en un mundo donde hay abundante comida, nadie debería pasar hambre.

Chris y Beth, los impulsores de este movimiento en Tijuana, organizan encuentros semanales en el Enclave Caracol, un espacio comunitario en la Zona Centro. Ahí, junto a un grupo de voluntarios, preparan y reparten comida de manera gratuita los lunes y miércoles a partir de las 18:00 horas.
La acción no solo responde a una necesidad urgente, sino que también funciona como una forma de protesta contra un sistema que prioriza las ganancias sobre el bienestar de las personas más vulnerables.
Orígenes y expansión del movimiento
La iniciativa Comida No Bombas se inspira en el movimiento global Food Not Bombs, que surgió en Massachusetts en la década de 1980. Originalmente concebido como una manifestación contra la proliferación de armas nucleares, este movimiento evolucionó hasta convertirse en una red de grupos que rescatan y redistribuyen alimentos en distintas ciudades del mundo.

En Tijuana, Chris y Beth conocieron de cerca el trabajo de los fundadores del movimiento y decidieron replicarlo, adaptándolo a las necesidades locales.
Así, el proyecto se consolidó como una organización comunitaria que no solo ofrece comida gratuita, sino que también genera conciencia sobre la problemática del desperdicio alimentario y la precariedad que enfrentan muchas personas en la ciudad.
El rescate de alimentos como pilar del proyecto
Uno de los elementos clave de Comida No Bombas es la recolección de alimentos desechados por razones comerciales o estéticas, pero que siguen siendo aptos para el consumo.
Esta labor es posible gracias a la colaboración con diversos establecimientos locales, incluyendo mercados como el Hidalgo y el Juárez.

«A los que nos dedicamos es básicamente a rescatar esta comida que está a punto de ser desechada pero que está en perfecto estado, y que por estética o por razones comerciales la desechan porque ya no es comercial, ya no es vendible, y pues ellos prácticamente la tiran, y nosotros nos encargamos de rescatarla, la concentramos aquí en la cocina comunitaria y se prepara. Todos los voluntarios vienen y pican verduras, cocinan, es como una reunión con amigos cocinando», comentó el equipo a San Diego Red.
Una vez recolectados los ingredientes, los voluntarios se congregan en la cocina comunitaria del Enclave Caracol. Ahí, el trabajo se convierte en una actividad colaborativa donde todos aportan: desde picar verduras hasta cocinar grandes cantidades de comida. Cada sesión de preparación y reparto, conocida como “capítulo” dentro del movimiento, atiende a unas 150 personas, muchas de ellas en situación de extrema vulnerabilidad.
Comida No Bombas tiene filosofía vegana y anticapitalista
En los últimos años, el proyecto adoptó una postura clara respecto a la alimentación: todos los platillos preparados son veganos. La decisión responde no solo a una preocupación por la sostenibilidad y el respeto a los animales, sino también a una coherencia con su crítica al sistema capitalista.
Además del reparto de comida, el Enclave Caracol se convirtió en un centro social donde se organizan talleres, eventos culturales y actividades de formación política.

Desde clases de serigrafía hasta una biblioteca de fanzines y literatura radical, el espacio busca fomentar una comunidad más crítica y comprometida con la transformación social.
En un contexto donde las políticas gubernamentales han fallado en garantizar el derecho a la alimentación, proyectos como Comida No Bombas demuestran que la organización ciudadana puede marcar la diferencia. Mientras el sistema siga priorizando el lucro sobre la dignidad humana, iniciativas como esta seguirán siendo esenciales en la lucha por una sociedad más justa e incluyente.
¿Conoces otra organización como esta?
Fuentes: Nómada Press, Tijuana Comida No Bombas, San Diego Red










