En Tijuana, los Enfermeros Tácticos atienden a personas con adicciones y en situación de calle. Brindan curaciones, prevención de enfermedades y orientación en reducción de daños, enfrentando la crisis de salud con empatía.
Ricardo Amador/NORO
Los Enfermeros Tácticos de Tijuana son un grupo de voluntarios conocidos como por su lucha diaria contra uno de los problemas más complejos y dolorosos de la frontera, las adicciones y la vida en la calle.

Armados con botiquines, conocimientos médicos y mucha empatía, atienden a personas que enfrentan un deterioro físico extremo, consumo activo de drogas y condiciones de vida inhumanas.
Su labor no se limita a curar heridas o aplicar medicamentos; también orientan sobre higiene, reducción de daños y prevención de enfermedades como el VIH y la hepatitis C, ofreciendo segundas oportunidades a quienes el sistema muchas veces deja atrás.
Atención médica y educación en reducción de daños
La labor de los Enfermeros Tácticos no se limita a la asistencia de emergencia. En cada encuentro, los voluntarios informan a las personas sobre prácticas más seguras, higiene básica y formas de reducir los riesgos asociados al consumo.
Por ejemplo, reemplazan jeringas usadas por nuevas para evitar contagios de VIH y hepatitis, un esfuerzo que algunos critican sin conocer su objetivo real: prevenir enfermedades y salvar vidas, incluso si la persona continúa consumiendo.

Además, trabajan para convencer a quienes lo desean de ingresar a un centro de rehabilitación. En muchos casos, el proceso empieza con un traslado al Hospital General para un diagnóstico y tratamiento inicial.
La labor de Enfermeros Tácticos no termina ahí: el grupo da seguimiento médico y emocional, manteniendo el contacto con los pacientes para evitar recaídas o abandono del tratamiento.
El impacto de esta estrategia se refleja en cifras: desde 2017, han brindado atención a más de 2 mil personas, incluyendo internos del Centro de Readaptación Social, residentes de albergues y asilos, y, sobre todo, personas que viven en la calle. Solo en el Bordo han realizado más de mil curaciones y seguimientos médicos.
El desafío de Enfermeros Tácticos
La realidad a la que se enfrentan los Enfermeros Tácticos es dura. Muchas personas a las que atienden presentan lesiones graves sin tratar, infecciones avanzadas, pérdida de piezas dentales, desnutrición severa y, en algunos casos, trastornos mentales derivados del consumo prolongado.

El entorno tampoco es sencillo: algunos puntos tienen una especie de “autogobierno” interno que regula las conductas y castiga a quienes llaman la atención de las autoridades. Los voluntarios ingresan con precaución, ganándose la confianza de los habitantes para poder ofrecer ayuda.
Sin embargo, la mayor amenaza para la continuidad de su labor es la falta de recursos. El grupo depende de donaciones para cubrir gasolina, mantenimiento del vehículo y compra de insumos médicos.Actualmente carecen de materiales básicos como guantes, gasas y jeringas, lo que limita su capacidad de respuesta.
Enfermeros Tácticos nació de la experiencia personal
La historia de los Enfermeros Tácticos tiene su raíz en la vida de Mark Rivera, fundador y director de la organización. Rivera llegó a Tijuana en el año 2000, cayó en la adicción a sustancias como la heroína y el “cristal”, y vivió en carne propia la dureza del llamado Bordo, la canalización del Río Tijuana donde se concentraban cientos de personas en situación de calle.
Tras pasar varios años en prisión, en 2017 decidió regresar a ese mismo lugar, pero no para consumir, sino para ayudar. Con estudios en enfermería y el recuerdo de amigos que murieron abandonados en la calle, Rivera inició recorridos para atender a quienes ya no podían enfrentar el peso de su adicción.

Hoy, los más de 100 voluntarios que integran el grupo visitan zonas de alta concentración de consumo, como la Zona Norte, los alrededores de la Central Camionera y el canal del río, donde brindan atención inmediata a personas con heridas infectadas, anemia, trastornos psiquiátricos y un alto riesgo de sobredosis.
Fuentes: Nmás, El Imparcial, El Sol de Tijuana




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