La figura del zopilote gigante fue creada por el artista y maestro Juan Hernández, quien tuvo la iniciativa de revitalizar el cráter del Cerro Prieto y rendir homenaje al pueblo Cucapá.
Nancy Valenzuela / NORO
En pleno desierto de Mexicali, Baja California, una figura ha despertado la curiosidad de miles de personas: el zopilote gigante del Cerro Prieto, mismo que desde que se volvió viral en 2016, ha sido motivo de diversas teorías y leyendas.
Sin embargo, su origen no está relacionado a un misterio inexplicable, sino más bien con una iniciativa que combina el arte, la identidad cultural y la necesidad de recuperar un espacio natural dañado.
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La creación del zopilote gigante forma parte del proyecto “Cerro Prieto: Casa del Zopilote”, impulsado por el artista y maestro Juan Hernández, quien tomó la iniciativa de revitalizar el cráter del Cerro Prieto y rendir homenaje al pueblo Cucapá, uno de los grupos indígenas originarios de Baja California.
A principios del siglo XX, el cráter era una laguna de aguas cristalinas que funcionaba como oasis en medio del desierto. Sin embargo, la instalación de una planta geotérmica hace más de 40 años provocó la desaparición del cuerpo de agua al desviar sus recursos, causando un fuerte impacto ambiental en la zona.
Además del daño ecológico, el área fue abandonada y comenzó a utilizarse como basurero. Ante esta situación, Hernández reunió a más de 100 voluntarios, entre ejidatarios, estudiantes de la Universidad Autónoma de Baja California y personal de la CFE, para limpiar el lugar y transformar el espacio mediante arte.
El diseño del zopilote no fue casual, ya que esta ave, además de ser endémica de la región, tiene un profundo significado en la cosmovisión indígena, ya que simboliza la muerte, la purificación y el ciclo de la vida. Por ello, el zopilote gigante del Cerro Prieto representa un guardián simbólico que protege y resignifica el territorio.
La obra fue elaborada con piedra volcánica del propio cerro y mide alrededor de 200 metros de largo y cerca de 190 metros de ala a ala, lo que permite observar incluso desde imágenes satelitales.
Cada parte del zopilote está conectada con el entorno natural de Baja California. Su cola apunta hacia el río Colorado, su cabeza hacia la Sierra Cucapá, mientras que sus alas se extienden hacia el Cerro Mayor y el cerro del Centinela, esto ha servido como mapa simbólico en el estado.
Para llegar, se puede tomar la carretera federal 2 o la carretera a San Felipe, y posteriormente desviarse hacia la zona del volcán Cerro Prieto. El acceso final no es vehicular, por lo que se recomienda realizar una caminata tipo senderismo de aproximadamente 1.5 horas de subida para poder apreciar la figura en su totalidad.
Debido a las condiciones del clima desértico, lo ideal es visitar el sitio durante el invierno o en las primeras horas del día. Es importante llevar suficiente agua, protección solar y calzado adecuado, ya que el recorrido puede ser exigente.
Con información de México Desconocido y Sonora Star
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