Cuando hablamos de amistad solemos pensar en personas de nuestra edad, pero las amistades intergeneracionales —como aquellas que haces en el trabajo o en etapas adultas— también son valiosas, y pueden traer beneficios reales para la salud

Daniela Valenzuela / NORO
Es curioso cómo, a lo largo de la vida, vamos encontrando personas con las que parece existir una conexión profunda desde antes de conocernos; amigos que se vuelven como familia y se convierten en parte fundamental de nuestro camino.
Estas amistades no siempre coinciden con nuestra edad. De hecho, muchas amistades intergeneracionales pueden superar los 25 años de diferencia o más.
Aunque solemos elegir amigos con quienes compartimos valores, gustos y rasgos de personalidad, la edad no siempre es un factor determinante. A estas relaciones se les conoce como amistades intergeneracionales, y estudios indican que pueden aportar beneficios importantes para la salud y el bienestar.
Amistades que rompen barreras generacionales

Sabemos que en términos de amistad, las personas suelen vincularse con quienes comparten valores, intereses y rasgos de personalidad. Y aunque muchas veces pensamos que esto solo ocurre entre pares, la realidad es que la edad no es una barrera para crear lazos profundos y duraderos.
Estas conexiones entre generaciones no solo enriquecen la vida emocional, sino que también aportan beneficios para la salud mental y emocional. Así lo demuestra el psiquiatra George Vaillant, quien participó en el famoso estudio de Harvard sobre el desarrollo de adultos. Él reconoció que las relaciones significativas —más allá de su naturaleza o edad— son parte importante para vivir una vida larga y placentera.

Investigaciones recientes también respaldan este hallazgo. Un estudio en Inglaterra exploró el papel de la amistad intergeneracional en los procesos de inclusión social, a través del análisis de la Encuesta de Vida Comunitaria (2016-2017).
Mediante entrevistas con jóvenes refugiados (de 13 a 18 años) y personas mayores (más de 65 años), se descubrió que ambas generaciones coinciden en las cualidades esenciales de estas amistades: cuidado, disfrute, pertenencia y conexión emocional, aunque se vivan de forma distinta a las amistades con personas de la misma edad.
Así, más que una excepción, las amistades entre generaciones son un recordatorio de que lo que une a las personas no es el año de nacimiento, sino la capacidad de escucharse, acompañar y compartir desde el corazón.
Los beneficios de tener amistades intergeneracionales

Según datos recopilados por BBC Mundo, más de un tercio de los adultos en Estados Unidos tienen al menos un amigo que es 15 años mayor o menor. Esto rompe con la creencia de que la edad define la compatibilidad en la amistad.
En realidad, los jóvenes encuentran en los mayores una fuente de sabiduría, estabilidad y escucha activa, mientras que los adultos mayores encuentran en los jóvenes energía, nuevas ideas y conexión con el presente.
Lo interesante es que este tipo de vínculos no son comunes. A medida que las personas envejecen, ampliar su círculo social se vuelve más difícil. Solo el 41% de los adultos mayores de 65 años ha hecho un nuevo amigo en el último año.

Y casi un tercio no ha hecho ninguno en cinco años. Esto plantea una oportunidad: los lazos entre generaciones no solo podrían combatir la soledad, sino también ayudarnos a entender mejor la vida en sus múltiples etapas.
Estos son algunos de los beneficios que se pueden tener al iniciar una amistad intergeneracional:
- Desde el punto de vista emocional, tener amigos de otras generaciones es una forma de ejercitar la empatía, desafiar prejuicios y fomentar la curiosidad.
- Estas relaciones nos sacan de nuestras burbujas y nos invitan a mirar el mundo con nuevos ojos: entender cómo era crecer sin internet, o cómo es tener 20 años en un entorno incierto.

- Los expertos también destacan que la conexión con personas de distintas edades es un componente esencial del bienestar. No se trata solo de tener compañía, sino de tener conversaciones significativas, de aprender mutuamente, y de encontrar puntos en común donde antes parecía no haberlos.
Hoy, en medio de sociedades marcadas por la fragmentación, cultivar este tipo de vínculos puede ser un acto de resistencia y humanidad.
Con información de New York Times, El País, BBC Mundo, Es Mental y ABC Familia.










