La presión constante, algunas celebraciones y hasta el clima, podrían ser factores clave para que algunas personas presenten depresión navideña durante esta temporada.
Nancy Valenzuela / NORO
La Navidad suele asociarse con alegría, luces, reuniones familiares y buenos deseos. Sin embargo, para muchas personas las fiestas decembrinas pueden convertirse en una etapa de estrés, ansiedad, soledad y tristeza profunda.
Este fenómeno, conocido popularmente como depresión navideña o blues de Navidad, afecta a más personas de las que imaginamos, y se asocia con las presiones de cumplir compromisos, comprar regalos, cocinar, convivir con la familia y enfrentar duelos recientes.
Te podría interesar: Temas de conversación que debes evitar en la cena de Navidad

La depresión y la depresión navideña no son lo mismo: conoce las diferencias
Es importante distinguir entre la tristeza pasajera y la depresión. La tristeza navideña suele ser temporal y está relacionada con factores como problemas económicos, expectativas poco realistas o cansancio emocional. Aunque incómoda, permite continuar con las actividades diarias y suele mejorar con autocuidado.
En cambio, la depresión es un trastorno clínico que puede durar semanas o meses y requiere atención profesional. Entre sus síntomas se encuentran la tristeza persistente, la pérdida de interés por actividades placenteras, alteraciones del sueño y apetito, cansancio constante, sentimientos de culpa, dificultad para concentrarse e incluso pensamientos suicidas.
El clima sería un factor en la depresión navideña
Especialistas de la UNAM señalan que el invierno también juega un papel importante. La menor exposición a la luz solar afecta la producción de serotonina y melatonina, neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo. Esto puede detonar el Trastorno Afectivo Estacional (TAE), un tipo de depresión que aparece en otoño e invierno y cuyos síntomas se intensifican entre diciembre y febrero.
Según la American Psychiatric Association, el TAE afecta aproximadamente al 5 % de los adultos y es más común en mujeres y jóvenes. Aunque no todas las personas con tristeza navideña padecen este trastorno, es clave reconocer las señales de alerta.

La psicóloga Patricia Bermúdez Lozano, de la UNAM, explica que la depresión navideña está influida por factores psicológicos, familiares, sociales y económicos. El cierre de año invita a hacer balances personales que pueden generar frustración, especialmente si no se cumplieron metas, se atraviesan problemas personales o se vive un duelo.
¿Qué hacer para afrontar la depresión en Navidad?
Los expertos recomiendan priorizar el autocuidado durante las fiestas. Aceptar las emociones, mantener rutinas básicas, establecer límites, cuidar el sueño y la alimentación, pasar tiempo al aire libre y buscar apoyo en familiares, amigos o profesionales puede marcar una gran diferencia.

Si la tristeza persiste más de dos semanas, hay pérdida de placer o aparecen pensamientos suicidas, es fundamental buscar ayuda especializada. La Navidad no tiene que vivirse bajo un único modelo de felicidad: reconocer la “otra cara” de las fiestas es el primer paso para transitar esta temporada con mayor comprensión, empatía y bienestar emocional.
Con información de Gaceta UNAM, UNAM Global y Banner Health










