Aunque parece una simple reacción al sol o al calor, estornudar en estas condiciones tiene una explicación científica que involucra la genética, la sensibilidad nerviosa y la intensidad de la luz

Daniela Valenzuela / NORO
Con la llegada del verano, muchas personas notan un fenómeno curioso: justo al salir de casa en un día soleado o tras asomarse a una ventana con luz intensa, sienten un estornudo inminente.
Esta reacción no se debe necesariamente a una alergia, ni a un resfriado, sino a un reflejo tan antiguo como misterioso. Estornudar por el sol o por cambios bruscos de luminosidad es más común de lo que se piensa, y la ciencia tiene algunas explicaciones para este fenómeno.
Aunque parezca inofensivo, este reflejo —que ocurre especialmente en ambientes calurosos o al exponerse a la luz intensa del sol— ha intrigado a científicos durante décadas. De hecho, tiene nombre propio: reflejo fótico del estornudo, también conocido como estornudo solar.
Un reflejo heredado y sin una función clara

El reflejo fótico del estornudo afecta a un porcentaje considerable de la población, aunque las cifras varían entre estudios. Se estima que entre el 10% y el 35% de las personas lo experimentan. Y, aunque parece algo menor, este impulso de estornudar al mirar al sol ha generado suficiente interés como para merecer estudios neurológicos y genéticos.
De acuerdo con la Mayo Clinic, se trata de una respuesta involuntaria desencadenada por la luz brillante. Cuando los ojos se exponen repentinamente a una fuente intensa de luz, como el sol, los impulsos nerviosos del nervio óptico se transmiten por error al nervio trigémino, que también controla funciones en la nariz. Esa señal cruzada es la que activa el reflejo del estornudo, aunque no haya irritantes presentes en las vías respiratorias.

Este fenómeno, además, parece tener un componente hereditario. Se ha identificado como una característica genética autosómica dominante, es decir, si uno de los padres presenta este reflejo, es probable que sus hijos también lo tengan.
La condición incluso ha recibido un nombre científico peculiar: «Reflejo Autosómico Dominante del Estornudo Heliógeno» (ACHOO, por sus siglas en inglés), lo que muestra que, aunque se trate de una reacción aparentemente trivial, ha sido tomada con humor y seriedad por parte de la comunidad médica.
El calor, la emoción y otros detonantes

Aunque el sol suele ser el detonante más común, no es el único. Estímulos como luces artificiales muy intensas, el cambio repentino de oscuridad a claridad —por ejemplo, al salir de un cine— o incluso situaciones de emoción intensa pueden provocar estornudos en personas con esta sensibilidad.
Muy Interesante señala que otra causa puede estar relacionada con el calor ambiental. En climas cálidos, el aire caliente y seco puede irritar ligeramente las mucosas nasales. Cuando una persona respira profundamente al salir a la calle —algo habitual cuando el cuerpo busca adaptarse al cambio de temperatura— esa entrada de aire caliente puede actuar como desencadenante de un estornudo.

Asimismo, Pharysol, portal especializado en salud respiratoria, explica que el calor puede acentuar la dilatación de los vasos sanguíneos y aumentar la sensibilidad de los nervios faciales. Esto, sumado a la sensibilidad ocular, puede facilitar la aparición de estornudos reflejos ante la luz intensa.
En algunos casos, se ha observado que incluso ciertas emociones fuertes, como la excitación sexual o el nerviosismo, pueden inducir el estornudo. Esta conexión entre estímulos visuales, emocionales y físicos pone en evidencia lo complejas e interconectadas que son nuestras respuestas corporales.
¿Es un problema de salud?

Aunque pueda parecer una molestia —en especial si ocurre mientras se conduce o en un momento de concentración—, el reflejo fótico del estornudo no representa un riesgo grave para la mayoría de las personas. Sin embargo, en situaciones específicas, como durante una cirugía ocular o al realizar actividades peligrosas, los especialistas recomiendan advertir sobre esta condición.
Hasta el momento, no existe un tratamiento específico para evitar estos estornudos, aunque usar gafas oscuras al salir a exteriores puede ayudar a reducir los episodios. También se recomienda evitar mirar directamente hacia fuentes de luz intensa, especialmente si se conoce esta sensibilidad.

La ciencia aún no ha descubierto cuál es la función evolutiva de este reflejo. Algunos lo consideran un “fallo de cableado” entre los nervios del rostro, mientras que otros sugieren que podría ser un mecanismo defensivo del cuerpo para eliminar partículas antes de que penetren profundamente en las vías respiratorias.
En todo caso, estornudar frente al sol es una más de esas respuestas enigmáticas del cuerpo humano. Una señal de que, aunque creamos conocerlo todo sobre nosotros mismos, todavía hay pequeños misterios por resolver ncluso en algo tan cotidiano como un estornudo en un día soleado.
Con información de BBC Mundo, Mayo Clinic y Muy Interesante.




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