El hantavirus en humanos puede ser letal debido a la rápida insuficiencia respiratoria que puede provocar.
Nancy Valenzuela / NORO
El reciente brote de hantavirus registrado en un crucero que navegaba por el océano Atlántico ha encendido las alertas sanitarias internacionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó hasta ahora tres personas fallecidas y cinco contagios, uno de ellos en estado grave.
La situación ha generado preocupación y muchas preguntas sobre esta enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal, así como si estaríamos enfrentándonos a una nueva pandemia.
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El hantavirus puede llegar a ser mortal para los humanos
Los hantavirus pertenecen a la familia Hantaviridae y son virus zoonóticos, es decir, enfermedades que se transmiten de animales a humanos. Los principales portadores son ciertos tipos de roedores silvestres, que pueden propagar el virus a través de su orina, saliva y excrementos.
Según el Ministerio de Sanidad, la infección por hantavirus puede provocar cuadros leves, pero también enfermedades graves que afectan los pulmones y los riñones. En humanos, los dos síndromes más frecuentes son la fiebre hemorrágica con síndrome renal y el síndrome pulmonar por hantavirus (SPHV), este último considerado especialmente peligroso por la rápida insuficiencia respiratoria que puede provocar.
El contagio del hantavirus se da por partículas infectadas
El contagio ocurre principalmente al inhalar partículas contaminadas presentes en espacios cerrados o mal ventilados donde hubo roedores infectados. El virus puede dispersarse en el aire al mover polvo contaminado con heces o restos de nidos.
También puede transmitirse mediante:
- Contacto directo con orina, saliva o excrementos de roedores.
- Consumo de alimentos contaminados.
- Mordeduras de animales infectados.
- Contacto de fluidos contaminados con heridas, ojos, nariz o boca.

La transmisión entre personas es extremadamente rara, aunque expertos señalan que el riesgo podría aumentar en espacios reducidos, como embarcaciones.
Síntomas del hantavirus: podría confundirse con una gripe
Uno de los mayores riesgos del hantavirus es que sus primeros síntomas pueden parecer una gripe común. El periodo de incubación suele ir de una a cinco semanas después de la exposición.
Los síntomas iniciales más frecuentes incluyen:
- Fiebre
- Escalofríos
- Dolores musculares
- Fatiga
- Dolor de cabeza
- Náuseas y vómitos
La doctora Sonja Bartolome, del UT Southwestern Medical Center, explicó que en las primeras etapas “realmente puede que no se pueda distinguir entre el hantavirus y tener gripe”, cita El Financiero.
En los casos más graves, la enfermedad puede avanzar rápidamente y provocar dificultad respiratoria severa, opresión en el pecho y acumulación de líquido en los pulmones, una condición que requiere atención médica urgente.

Las autoridades sanitarias advierten que el síndrome pulmonar por hantavirus tiene una tasa de mortalidad cercana al 35%.
Para su diagnóstico, es necesario una prueba de sangre
El diagnóstico se realiza mediante una combinación de síntomas, antecedentes de exposición y análisis de laboratorio. Los médicos pueden solicitar pruebas de sangre para detectar anticuerpos o material genético del virus, además de radiografías y estudios pulmonares.
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico contra el hantavirus. El manejo médico consiste en cuidados de soporte hospitalario, como oxígeno suplementario y ventilación mecánica en pacientes graves.
Por ello, los especialistas insisten en que la detección temprana es clave para mejorar las probabilidades de supervivencia.

La prevención es clave para evitar el contagio de hantavirus
La principal medida de prevención es evitar el contacto con roedores y sus residuos.
Los expertos recomiendan:
- Mantener viviendas y espacios limpios.
- Sellar agujeros y accesos por donde entren ratones o ratas.
- Guardar alimentos en recipientes cerrados.
- Usar guantes y mascarilla al limpiar zonas contaminadas.
- Desinfectar con lejía o cloro antes de limpiar.
- Evitar barrer o aspirar excrementos, ya que esto puede dispersar el virus en el aire.
Además, las personas que trabajan con animales, control de plagas o limpieza de espacios infestados deben extremar precauciones para reducir el riesgo de exposición.
Con información de El Financiero, CDC y Consumer




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