Sahuaros en el desierto en un atarceder

Un bosque de sahuaros en el desierto de Sonora

Cerca de una playa virgen en el Mar de Cortés se alza un bosque de espinas

Por mucho tiempo el desierto trascendió como un espacio sin vida; pero, un bosque de sahuaros en el desierto de Sonora prueba lo contrario.

Estos colosos pueden llegar a medir entre 12 a 20 metros de altura, con raíces que se extienden hasta 30 metros debajo del suelo.

Son decenas de sahuaros en primer plano, de fondo un cielo azul y algunos cerros.
Créditos: El Souvenir.

Son cilindros orgánicos y verdes que hace siglos emergieron del terreno desértico, su corteza está poblada de espinas duras al tacto, pero esto no impide sean utilizados por la fauna nativa como refugio y alimento.

A este bosque de sahuaros se llega por la carretera Hermosillo a San Nicolás, una playa virgen donde el desierto se une con el mar, ahí donde las personas realizan sandboarding en sus altas paredes de arena.

Altas dunas de arena del desierto que terminan en un mar azul.
Créditos: SonoraStar.

Al calor del desierto de Sonora

 El intenso calor de 50 grados Celsius durante el día y hasta -9 durante las noches, podría figurar que la vida en el desierto es nula, pero la flora y la fauna han logrado adaptarse a esas condiciones.

Una ave posa sobre la cima de espinas  un sahuaro. El fondo, difuminado, es azul.
Créditos: Cultura Colectiva.

Aunque popularmente se les conoce como sahuaros o cactus, lo correcto es cardones, ya que sahuaro refiere a los primeros años de vida de la planta, cuando el tallo principal tiene sus espinas iniciales, pero luego de unas décadas ya son cardones.

Independientemente de su nombre, estos gigantes están llenos de vida y contrastes. Ellos tienen siglos de pie y cada inicio del verano renuevan sus flores blancas de pétalos cortos, que abren poco después del atardecer.

La vida entre sahuaros

Estos sahuaros están vivos y también comparten sus bondades con especies animales. Es común que pájaros carpinteros o lechuzas hagan sus nidos en ellos o zanjen sus tallos para acomodar a sus crías.

Es un cactus con un hoyo en su corteza, de él se asoma la cabeza de una ave. El fondo es el azul del cielo.
Créditos: Cultura Colectiva.

Además, sus frutas, las pitahayas, alimentan a aves y ratones, pero también son aprovechadas por las comunidades originarias, quienes preparan platillos y licores con ellas.

Conviviendo con ellos se encuentran otros animales como zorros, coyotes, venados, águilas, borregos cimarrón y halcones marinos; la flora con la que cohabitan son más cactáceas, matorrales, torotes, ocotillos y choyas.

Flores blancas de un cactus, con el azul del cielo de fondo.
Créditos: Cultura Colectiva.

Con información de Cultura Colectiva, México desconocido y El Souvenir.

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