La historia de Candelaria Rivas comienza en la comunidad de Choreachi, donde la corredora rarámuri realizó un recorrido de 14 horas hasta el Pueblo Mágico de Guachochi: con 30 años, y a pesar de los desafíos, conquistó el primer lugar de su primera competencia, coronándose como la máxima ganadora del Ultramaratón de los Cañones 2025
Dulce Navarro / NORO
El corazón de la Sierra Tarahumara vio nacer a Candelaria Rivas, una mujer que, contra todo pronóstico, compitió y ganó su primera carrera. Desde la comunidad de Choreachi, esta mujer de 30 años que caminó casi 14 horas para llegar al lugar de la competencia, conquistó el Ultramaratón de los Cañones 2025 en Guachochi.

Desde una remota comunidad de la Sierra Tarahumara, Candelaria Rivas es la máxima ganadora del Ultramaratón de los Cañones 2025
Candelaria Rivas Ramos, integrante de la etnia rarámuri, ganó el Ultramaratón de los Cañones 2025 en la categoría femenil de 63 kilómetros con un tiempo de 7 horas y 34 minutos. Lo logró sin experiencia previa en competencias y con la única preparación que da la vida cotidiana en la montaña.
Su triunfo tuvo un inicio insólito, pues antes de correr, caminó casi 14 horas desde su comunidad, Choreachi, en el municipio de Guadalupe y Calvo, hasta el Pueblo Mágico de Guachochi, atravesando senderos y barrancas para llegar a la salida.

El Ultramaratón de los Cañones, celebrado en la Barranca de la Sinforosa, reunió a corredores nacionales e internacionales para recorrer distancias de 63 y 100 kilómetros. Para Candelaria Rivas, la competencia comenzó días antes, con un desplazamiento que sería ya una prueba de resistencia física y mental.
Vestida con un traje tradicional rarámuri y acompañada solo de un bastón de madera, completó el recorrido sin el equipo deportivo habitual, donde dicha elección representó parte de su identidad y de la conexión espiritual que su pueblo mantiene con las carreras a pie, consideradas actos sagrados y de comunión con la naturaleza.

Al correr, la fortaleza del pueblo rarámuri es identidad y tradición: así lo demostró Candelaria Rivas con su ejemplo
Para Candelaria Rivas, esta era su primera participación en una carrera organizada. Decidió inscribirse en abril, inspirada por otros corredores de su comunidad que competían cada año y regresaban con medallas. Esa motivación, sumada al apoyo de su familia, la llevó a enfrentarse a rivales con más experiencia y entrenamiento especializado.

En la meta, Candelaria Rivas superó a Sabina Martínez León, quien finalizó en 8 horas y 15 minutos, y a Mayra González Bautista, con 8 horas y 29 minutos. La victoria le otorgó un premio de 7 mil pesos y el reconocimiento unánime de la afición, aunque para ella el verdadero valor estaba en dedicar el logro a su familia.

El pueblo rarámuri, conocido por su resistencia en carreras de larga distancia, mantiene desde generaciones la costumbre de recorrer grandes distancias con huaraches y sin asistencia técnica. Para ellos, estas competencias se viven como un acto espiritual, en el que el corredor entra en un estado de concentración profunda que le permite sobrellevar el esfuerzo extremo, recordado que correr es un símbolo de fortaleza y unión.

La edición 28 del Ultramaratón, parte del Festival Internacional de Turismo de Aventura Chihuahua 2025, dejó claro que las historias más poderosas no siempre vienen de los favoritos. Candelaria Rivas mostró que la determinación y la raíz cultural pueden ser más fuertes que cualquier método de entrenamiento moderno.
Con información de El Heraldo de Chihuauha, AS, Las Protagonistas y Snopes




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