El proyecto ubicado entre Navojoa y Álamos, Capital Flow Norte, explora si un campo de bici de montaña puede sostenerse económicamente fuera de las grandes zonas urbanas del país.
Ricardo Amador/NORO
Capital Flow Norte es un campo de ciclismo de montaña situado entre Navojoa y Álamos, al sur de Sonora. A diferencia de otros campos de ciclismo de montaña que operan cerca de grandes zonas metropolitanas y cuentan con una amplia base de usuarios, Capital Flow Norte funciona bajo condiciones especiales, propias de una ciudad chica de México.
El proyecto combina infraestructura deportiva especializada con actividades recreativas y comunitarias para sostener su operación en una región con un mercado limitado, determinado por el tamaño de la población y el número reducido de ciclistas especializados de manera constante.

A diferencia de las grandes zonas metropolitanas, la base de usuarios en el sur de Sonora suele ser menor, y la asistencia varía según la temporada y las tendencias deportivas.
Capital Flow Norte atiende una región conformada por Navojoa, Álamos, Huatabampo y Ciudad Obregón, una zona con una población de aproximadamente 600,000 habitantes, y con menos ciclistas especializados de manera constante que otras regiones.
Negocios deportivos que impactan la profesionalización
La infraestructura desarrollada en el parque también impactó la forma en que se practica el ciclismo en la región. Las pistas diseñadas bajo criterios técnicos reducen accidentes frecuentes y facilitan el aprendizaje de nuevos usuarios, lo que contribuye a una comunidad más estable y consciente del riesgo.
Fernando Santini, socio fundador del proyecto, recuerda que los inicios del ciclismo de montaña en la región estuvieron marcados por la improvisación y el aprendizaje a base de golpes.

“Cuando nosotros empezamos a andar en bicicleta hace varios años, andábamos en pistas hechas al ahí se va y nos caíamos tres veces por semana. Ahora ves a un novato que a los seis, siete meses anda haciendo lo mismo que a nosotros nos tomó seis o diez años llegar, pero con mucha más seguridad”.
Este proceso de profesionalización mejora la experiencia deportiva y fortalece la percepción del proyecto como un espacio seguro y organizado, un elemento importante para atraer públicos más amplios y constantes.
¿Cómo opera Capital Flow Norte?
Capital Flow Norte opera como un espacio recreativo abierto al público con horarios definidos durante la semana y los fines de semana. El parque abre de miércoles a jueves de 4:00 a 9:00 de la noche, los sábados de 1:00 a 9:00 de la noche y los domingos de 10:00 de la mañana a 7:00 de la tarde. En fechas específicas, los horarios pueden modificarse y se anuncian a través de sus redes sociales.
El parque se ubica en el kilómetro 23 de la carretera Navojoa–Álamos, una localización que permite un acceso rápido desde ambas ciudades y refuerza su carácter de destino regional. La entrada al parque es gratuita para personas que no practican ciclismo, mientras que los usuarios de pistas pagan una cuota diferenciada para adultos y menores de edad.

El espacio ofrece servicios complementarios como renta de bicicletas desde $200 pesos por 1 hora, área de camping a $100 pesos y casas de campaña en $500, renta de asadores y uso de un airbag para prácticas controladas.
El estacionamiento es gratuito y los visitantes pueden llevar su propia comida o adquirir productos para asar dentro del parque. Para personas que visitan desde otras ciudades, el equipo recomienda realizar contacto previo para coordinar la visita y mejorar la experiencia.
¿Un negocio de bici de montaña es replicable en cualquier lugar?
La experiencia de Capital Flow Norte sugiere que un campo de bici de montaña puede ser viable en ciudades medias, pero bajo condiciones específicas. La existencia de una comunidad previa de ciclistas, el acceso al territorio, la diversificación de actividades y una visión de largo plazo resultan factores determinantes.
El propio Santini reconoce que el modelo no es fácilmente replicable en cualquier ciudad y que el crecimiento debe ser medido.

“Esto no es de un día para otro, esto lleva tiempo. No me voy a hacer el más grande de la noche a la mañana. Si mañana me llega la cantidad de gente que va a Oaxaca, no la puedo atender tampoco. No tengo la infraestructura para eso todavía, y soy realista”.
Santini plantea Capital Flow Norte como un proyecto de consolidación gradual. La meta no es competir con grandes destinos ciclistas del país, sino sostener una operación estable que combine deporte, recreación y comunidad en una región con características propias.
Navojoa y su ventaja territorial para la bici de montaña
Capital Flow Norte cuenta con ventajas que influyen en su viabilidad de un negocio deportivo en una ciudad media. La ubicación entre Navojoa y Álamos ofrece acceso rápido a zonas naturales diversas, con paisajes que van del desierto a la selva baja caducifolia.
Esta cercanía permite que el parque funcione como un destino regional sin enfrentar la presión del crecimiento urbano inmediato, según Fernando Santini, socio fundador de Capital Flow Norte.

“Aquí tenemos una ventaja muy grande. En diez minutos estás fuera de la ciudad y ya estás en la pista. En otras ciudades, para llegar a una pista, con que cruces la ciudad ya perdiste media hora o cuarenta minutos. Aquí en cualquier lado en diez minutos estamos. Eso para un proyecto así es una ventaja enorme”, relató.
Estas condiciones permiten que Capital Flow Norte funcione como un destino de bici de montaña que ofrece varias experiencias en un solo lugar. El parque tiene 10 pistas que responden a diferentes niveles técnicos y a las condiciones naturales del territorio, que cambian de manera notable en distancias relativamente cortas.
El reto de los negocios deportivos: la diversificación
Uno de los principales desafíos para Capital Flow Norte ha sido la relación entre costos fijos y afluencia variable. Mantener pistas, infraestructura, personal y servicios implica gastos constantes, mientras que la asistencia fluctúa según la temporada, las modas deportivas y factores externos como el clima.
“En la pandemia explotó el ciclismo, como en todo el mundo. Luego empezó el pádel y nos quitó muchísima gente. En un deporte de moda, entran y salen. Entonces para mantenerlo vivo tienes que estar haciendo cosas, evolucionando, cambiando, porque si no, es fácil que la gente abandone el deporte” relató.

Ante ese escenario, el proyecto optó por ampliar su oferta y atraer a públicos distintos. Capital Flow Norte comenzó a funcionar a la par de un parque ciclista, como un espacio recreativo en la naturaleza, donde la experiencia no está limitada a quienes practican el deporte.
“Nos la pasamos haciendo eventos de camping, carreras de obstáculos para niños, hiking. Eso ha sido difícil, porque imagínate que cada dos o tres fines de semana tienes que estar pendiente de un evento. Eso ha sido lo más difícil y lo más desgastante”, añadió.
Esta estrategia les ha permitido extender la permanencia de los visitantes y generar ingresos adicionales, al mismo tiempo que redujo la dependencia de un solo perfil de usuario.
Capital Flow Norte cambió la forma de aprender ciclismo en el sur de Sonora
Capital Flow Norte es un punto de referencia para entender la evolución del ciclismo de montaña en el sur de Sonora. El contraste entre una práctica marcada por la improvisación y una infraestructura que hoy permite aprender con mayor seguridad refleja un proceso de desarrollo que no depende únicamente del tamaño del mercado, sino del tiempo, la experiencia acumulada y el trabajo comunitario.

El proyecto no se plantea como un modelo de crecimiento acelerado ni como un destino masivo, sino como una apuesta gradual por consolidar un ecosistema deportivo en una región con condiciones propias.
Para Santini, el objetivo no es competir con los grandes centros ciclistas del país, sino demostrar que, incluso en ciudades medias, es posible transformar la manera en que se practica un deporte cuando la infraestructura, la comunidad y la experiencia avanzan juntas.




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