Originario de Cajeme el exluchador Willy Cortez utiliza el deporte como una herramienta de cambio social para prevenir la violencia y las adicciones, llevando su experiencia a distintos lugares de la ciudad con el fin de fomentar disciplina y ayudar en los procesos de reinserción social
Dulce Navarro / NORO
Ubaldo Acosta Salido, mejor conocido como Willy Cortez, cuenta con más de cuatro décadas de historia en la lucha libre. Reconocido como “El Tigre de Sonora”, su legado traspasa los encordados, pues en los últimos años se ha encargado de utilizar al deporte como una herramienta para mejorar el tejido social en Cajeme.

A través del deporte y la lucha libre, Willy Cortez busca mejorar la sociedad de Cajeme
Willy Cortez considera que el deporte es una de las mejores armas contra la violencia y la drogadicción. Para él, todas las disciplinas deportivas tienen el potencial de cambiar vidas, aunque reconoce que existe falta de espacios, infraestructura y apoyo para desarrollarlas. Su visión es clara: abrir puertas para que jóvenes y adultos encuentren en el deporte una alternativa a los problemas que aquejan a la comunidad.
Retirado desde 2008, Willy Cortez trasladó su lucha a un nuevo escenario: el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Ciudad Obregón. Ahí, imparte clases de lucha libre y boxeo como parte de las terapias ocupacionales para los internos, con el objetivo de que al recuperar su libertad no reincidan en conductas delictivas.

Durante seis años, ha motivado a los reclusos a mantener rutinas de disciplina, trabajo en equipo y respeto. Incluso ha invitado a figuras del deporte local, como Alfonso Araujo y Vicente “Huevo” Romo, para inspirar a los participantes con historias de superación.

Para Cortez, el deporte une a las familias, les permite compartir momentos y alejarse de los problemas cotidianos. Recuerda que antes las funciones reunían a personas de todos los estratos sociales, convirtiéndose en un punto de encuentro seguro y de convivencia.
Su nuevo objetivo es llevar funciones de lucha libre y boxeo a comisarías y comunidades afectadas por la inseguridad, convencido de que la práctica deportiva puede reducir adicciones y delitos. Con pasión y disciplina, el exluchador continúa en su propia batalla: transformar vidas a través del deporte.

Willy Cortez es un ícono de la lucha libre mexicana que continúa creciendo su legado en el deporte
La trayectoria de Willy Cortez inició en 1975, debutando de forma profesional a los 20 años tras dos años en el circuito amateur. Su constancia lo llevó a compartir cartel con grandes ídolos como El Santo, Blue Demon y Huracán Ramírez. El mote de “Willy Cortez” se lo dio el exluchador José Mendieta, con el que creó un personaje lleno de garra, coraje y entrega que ganó respeto y admiración.

Uno de sus momentos más memorables fue cuando luchó junto a El Santo, quien le regaló la máscara utilizada en esa función. Este obsequio se convirtió en el tesoro más preciado de una colección de cerca de 100 máscaras obtenidas en combates o como reconocimientos.
Además de luchador, Cortez fue promotor de funciones a través de “Promociones Cortez”, logrando llenos impresionantes, especialmente cuando trajo a Sonora al carismático Súper Muñeco, ídolo de los niños y figura emblemática del pancracio. Su labor acercó la lucha libre a comunidades enteras, fomentando el deporte como actividad familiar. Hoy, sus dos hijos, Cachorro Cortez y Willy Cortez Jr., siguen sus pasos en los encordados, manteniendo vivo un apellido ligado al espectáculo y la disciplina deportiva.

Con información de Diario del Yaqui y Tribuna del Yaqui




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