Chihuahua, uno de los estados más afectados por la sequía en el norte de México, se enfrenta a una crisis hídrica que amenaza con intensificarse en los próximos meses.
Grecia Bojórquez/ NORO
Los niveles de los embalses y las presas de Chihuahua están alcanzando mínimos críticos, lo que pone en riesgo el ciclo agrícola, la producción ganadera y el suministro de agua potable en varias regiones.

Embalses al límite en Chihuahua: un panorama alarmante
Los datos más recientes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) indican que las diez presas que forman parte del sistema hídrico de Chihuahua se encuentran a niveles preocupantes, con un promedio de solo 19.15% de su capacidad total.

En particular, las presas La Boquilla y Las Vírgenes en el distrito de riego 005 presentan niveles críticos de almacenamiento, con solo 15.4% y 11.6%, respectivamente, lo que impide la autorización de un plan de riego agrícola para la temporada 2025.
Esta situación es aún más grave en otras presas de la región noroeste, como El Tintero, que apenas tiene un 9.8% de captación de agua. Este panorama está afectando directamente a los agricultores, quienes se encuentran sin los recursos necesarios para llevar a cabo su labor.

Además, el informe de la Conagua reveló que la sequía extrema ha alcanzado el 59.7% de los municipios del estado, con zonas como Guerrero, Ignacio Zaragoza y Namiquipa enfrentando sequía excepcional. Esta condición agrava la propagación de incendios forestales y aumenta el riesgo de desabasto de agua en las comunidades rurales.
Ante la problemática, el gobierno estatal ha tenido que intervenir con un plan de apoyo para mitigar las afectaciones, destinando alrededor de mil millones de pesos para acciones de emergencia, como la tecnificación de riego y la entrega de insumos agropecuarios.
El impacto en la agricultura y la ganadería
A pesar de que la caída de nieve es un factor clave para mantener la humedad del suelo en invierno, la escasa captación de agua en los últimos meses ha dejado a los productores sin alternativas para preservar sus cultivos. La sequía está afectando especialmente a cultivos como nuez, maíz, chile de árbol y frijol, que son vitales para la economía local.

El panorama es aún más sombrío para los ganaderos, quienes dependen de los recursos hídricos para alimentar a su ganado. Con el 40% de los municipios en sequía extrema, y la falta de previsión para un ciclo agrícola adecuado en 2025, la situación de los productores es crítica.
Algunos municipios, como Jiménez, han visto la necesidad de protestar debido a los cortes masivos de electricidad que afectan los sistemas de riego, indispensables para el crecimiento de los cultivos.
Medidas de apoyo y estrategias de emergencia
Ante la gravedad de la sequía, la Secretaría de Desarrollo Rural (SDR) del estado ha establecido un protocolo de atención y mitigación que busca aliviar los efectos de la crisis hídrica.
Este protocolo incluye un presupuesto para duplicar los apoyos que se destinaron en 2024, alcanzando los mil millones de pesos en 2025. Los recursos se destinarán a la compra de maquinaria, insumos agropecuarios, y el fomento de empleo temporal para quienes se han visto afectados por la falta de trabajo en el campo.

Asimismo, el gobierno ha trabajado en conjunto con las autoridades locales y el sector ganadero para establecer soluciones que permitan mitigar las consecuencias de la sequía.
Por ejemplo, la Unión Ganadera Regional de Chihuahua ha expresado su disposición para apoyar a los productores en la mejora de las condiciones de los ganaderos, facilitando el acceso a equipos que mejoren las condiciones del ganado y los cultivos.
Sequía extrema que afecta a más del 50% del territorio
La sequía que comenzó a finales de 2021 sigue afectando al estado, con pocas expectativas de mejora en el corto plazo. Aunque las autoridades locales y federales han implementado varias medidas para mitigar sus efectos, el futuro de la agricultura y la ganadería en Chihuahua sigue siendo incierto.

La falta de lluvias y la escasez de agua en las presas, sumada a la baja captación de humedad durante el invierno, ponen en riesgo la producción de alimentos y la estabilidad económica de miles de familias en la región.
Con los niveles de los embalses en mínimos históricos y la situación de sequía extrema que afecta a más del 50% del territorio, las autoridades han señalado que será difícil mantener el ciclo agrícola de 2025. Si la sequía continúa, las pérdidas podrían ser aún más graves, afectando tanto a los productores como a los consumidores en el estado.
Con información de El Sol de México, La Jornada, e-consulta.com.










