La curandera Pachita fue reconocida como una de las más famosas de México gracias a sus dones y técnicas curativas, catalogadas como “milagrosas”.
Nancy Valenzuela / NORO
La medicina tradicional mexicana no solo se ha formado con la ayuda de plantas milagrosas, sino también de las manos de reconocidas curanderas que han destacado a lo largo de la historia por sanar enfermedades catalogadas como incurables y lograr milagros.
Uno de los nombres que más destacan entre las sanadoras de México, es Bárbara Guerrero, mejor conocida como Pachita, quien en vida restauró por completo la salud de miles de personas, entre ellas reconocidas estrellas del medio del espectáculo.

El lagunero Jesús Gurrola Viesca relata la enfermedad que lo llevó a conocer a Pachita
En 1964, un niño de tan solo diez años, Jesús Gurrola Viesca, originario de Torreón, Coahuila, experimentó una serie de eventos desafortunados que lo llevaron al borde de la muerte. A sus 70 años, Jesús relató para MILENIO la increíble historia de cómo la legendaria curandera mexicana, Bárbara Guerrero, más conocida como Pachita, le salvó la vida cuando los médicos tradicionales no encontraban solución a su enfermedad.
Todo comenzó cuando Jesús, jugando con amigos y acariciando a un perro del vecindario, sufrió un pequeño incidente. Durante un partido de fútbol, sintió el hocico del perro en su oído y, al intentar apartarlo, se pinchó con uno de sus colmillos. Días después, sus padres se enteraron de que el perro había muerto, presumiblemente por hidrofobia, lo que generó gran preocupación entre la comunidad.
Jesús y sus amigos fueron llevados al Centro de Salud, donde les administraron una serie de inyecciones preventivas en el estómago. Sin embargo, las complicaciones no terminaron allí. Poco después, Jesús sufrió una picadura de mosquito en el cuello, lo que provocó una inflamación severa. Además, al beber agua en un rancho, se enteró de que el líquido provenía del bebedero de los caballos, en plena epidemia de encefalitis equina.

Los días que siguieron fueron oscuros para Jesús. En la escuela, un dolor de cabeza intenso lo dejó inconsciente, por lo que fue llevado de urgencia a casa, donde su estado de salud empeoró rápidamente. Los médicos de la época, sin especialidades claras, trataron su caso como un problema estomacal. Sin embargo, un médico sugirió realizar una punción lumbar para extraer líquido cefalorraquídeo y así buscar alguna patología cerebral. Tras una dolorosa intervención, detectaron una lesión en uno de los lóbulos del cerebro.
Desesperados y sin opciones, los padres de Jesús encontraron esperanza en una figura insólita: Pachita. La familia fue aconsejada por un sacerdote cercano, quien había experimentado de primera mano el poder curativo de esta curandera. El sacerdote había sufrido una lesión grave en la columna y, tras visitar a Pachita en la Ciudad de México, afirmó que ella le había reemplazado una vértebra dañada. Poco después, el sacerdote pudo caminar y jugar fútbol, lo que dejó impresionados a todos los que lo conocían.
Pachita le salvó la vida a Jesús Gurrola Viesca con sus manos milagrosas
Determinados a encontrar una solución para su hijo, los padres de Jesús viajaron a la Ciudad de México, siguiendo las indicaciones del sacerdote. Al llegar a la casa de Pachita en la calle Río Consulado, se encontraron con una multitud de personas que esperaban ser atendidas. El ambiente humilde y rústico del lugar contrastaba con la esperanza que todos compartían.
Finalmente, llegó el turno de Jesús. Pachita, una mujer mayor y de aspecto sencillo, lo recibió con palabras que, según Jesús, no correspondían a alguien de su condición social. La curandera lo recostó boca abajo y comenzó a presionar su espalda de abajo hacia arriba, explicando que facilitaba el tránsito del líquido cefalorraquídeo.

Jesús fue llevado a una habitación contigua, donde le indicaron que descansara hasta sentirse mejor. Lo que sucedió después fue algo que el lagunero describe como un milagro: «Sentí como si mucha mugre se estuviera saliendo de mi cabeza, una limpieza interna que me hizo sentir en paz y sin síntomas». Al volver con Pachita, ella le preparó una medicina homeopática y le aseguró que lo visitaría en Torreón, aunque no físicamente.
Con el tiempo, Jesús nunca volvió a sentir los síntomas que lo habían atormentado antes de conocer a Pachita. «Me sentía con un arma en mi poder, la de no sentirme como antes», recordó. Pachita no le cobró ni centavo por la atención, un acto de generosidad que Jesús atesora hasta el día de hoy
¿Quién era Pachita, la reconocida curandera de México?
Pachita, nacida en 1900 en Parral, Chihuahua, fue una curandera reconocida en todo México por sus supuestas cirugías místicas. A pesar de no pertenecer a una cultura indígena, ella atribuía sus poderes al espíritu de Cuauhtémoc, el último tlatoani azteca. Su fama creció en los años 70, cuando realizaba intervenciones quirúrgicas que desafiaban la lógica médica, usando un simple cuchillo y sus manos para sanar a los enfermos.
Su vida estuvo marcada por la pobreza y la lucha, desde su participación en la Revolución Mexicana hasta su trabajo como cabaretera y vendedora de billetes de lotería. Sin embargo, su legado más perdurable es el de las decenas de personas que aseguran haber sido curadas por sus manos.
Con información de Milenio, México Desconocido y El Sol de México










