hombre sostiene un caimán

Beto el Caimán y un criadero de cocodrilos en un rincón recóndito de Sinaloa

En Eldorado, un pueblo al sur de Culiacán, hay un hombre que decidió dar su vida para criar, reproducir y conservar cocodrilos de río.

Beto el Caimán, como le suelen decir los pobladores, decidió hacer esa conservación con un propósito, el de crear conciencia y mantener esta especie como parte de la cadena alimenticia local.

“La gente de donde yo vivía antes, en el Saucito Viejo, ahí la gente los mataba, se los comía y las pieles las vendían… a veces la carne la tiraban, pero luego llegó la veda, una veda permanente porque estuvieron en peligro de extinción”, dijo.

“Pensé: cuando yo tenga tiempo me traeré un nido y sí, me traje uno y al siguiente dos y ya este año me traje seis, que son 200 cocodrilos”

mano sostiene huevo de cocodrilo recién nacido
Créditos: Marcos Vizcarra

Beto el Caimán y su historia de tres décadas con los reptiles

Su nombre es Heriberto Salomón Arellano, pero prefiere que le digan Beto el Caimán.

Hace 30 años empezó a criar los reptiles, pero apenas hace nueve lo comenzó a hacer con permiso de Semarnat, porque se dieron cuenta que era necesario regular esa actividad.

“Hay un magnetismo tan fuerte, algo que me atrae, es algo que no me explico, porque he estado a punto de renunciar, porque claro que necesito dinero, porque es un esfuerzo muy grande, a punto de desmayarte, pero pasa que cuando llegas al nido sale una energía, algo que te chupa toda la sangre”, aseguró.

El trabajo que hace, según sus estimaciones, cuesta 90 mil pesos al año sin que eso signifique que tenga alguna retribución.

Para conseguir esos 90 mil pesos, “Beto” hace artesanías de animales y da conferencias en escuelas de la sindicatura, donde habla sobre los cocodrilos, sus cuidados y el hábitat en el que deben estar.

hombre sostiene un huevo
hombre sostiene un huevo con un cocodrilo recién nacido
Créditos: Marcos Vizcarra
huevos de cocodrilo
Créditos: Marcos Vizcarra

Cree en que es necesario hacer conciencia sobre los cocodrilos, porque aún son vistos de forma errónea.

“Por el momento no gano nada, yo lo que hago es ir a las escuelas a concientizar… mira, es como si tú hubieras nacido en un cuadro y te diga el destino que tú vas a hacer esto, algo así pasa conmigo…”, contó.

“Yo a los 21 años fui jefe de seguridad de una empresa y ganaba bien, pero dejé ese trabajo para venirme a hacer esto, y conseguí otro trabajo donde ganaba más o menos bien y no, si está llegando un día que los cocodrilos van a nacer me largo”.

Así es el proceso de crianza de cocodrilos

El trabajo que inició hace 30 años consiste en criar cocodrilos desde que están en periodo de incubación de una forma rústica. Recoge los huevos de nidos y los lleva en cubetas hasta una casa en El Saucito Nuevo, donde adaptó una recámara con tragaluces, paredes especiales y piso de tierra para mantener una temperatura de 32 grados.

En esa recámara tiene cajas de plástico donde tiene más tierra, ahí deposita los huevos. Cada caja representa un nido. Luego los vuelve a enterrar y espera por tres meses hasta que las crías de cocodrilo están listas para nacer.

Beto quiebra cada huevo y saca a los cocodrilos, así uno por uno. Su piel aún es tersa y sus hocicos no tienen dientes, pero su instinto es fuerte, lanzan mordidas y clavan sus miradas a quienes estén en esa recámara.

“Hay mucho cazador de cocodrilo allá afuera”

huevos de cocodrilos
Créditos: Marcos Vizcarra
mano toca la tierra
cocodrilos en un recipiente con tierra
Créditos: Marcos Vizcarra

¿Para qué los cazan?

“Para comérselos… es bien común ver la piel tirada que no les sirve, porque venden la piel y se la llevan a veces con la carne, hay otras veces que ni la carne se llevan”.

Los cocodrilos de río son bestias fuertes, pueden llegar a medir entre los 3 y 4 metros de largo, aunque se han encontrado especímenes de 7 metros. Su peso ronda entre los 150 y 500 kilos y puede poner más de 30 huevos en un solo nido cada año.

En México hay tres tipos de cocodrilos, los caimanes, los cocodrilos de pantano y los de río. Estos últimos habitan en Chiapas, Colima, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Quintana Roo, Nayarit, Yucatán y Sinaloa, aunque no todos esos estados tienen criaderos para la conservación. Al contrario, casi todos cuentan con granjas para reproducirlos, matarlos y aprovechar la carne y pieles que en el mercado aún se usan para prendas de vestir.

En Sinaloa sucedió así con una empresa llamada Cocomex, así se alimentó a ese mercado exótico, hambriento de bolsos, botas, cinturones, carteras y demás artículos que se venden a un precio alto.

cocodrilos recién nacidos en un cubo de agua
Créditos: Marcos Vizcarra
crías de cocodrilos y una tortuga
Créditos: Marcos Vizcarra

Ese negocio es próspero, no así el de los criaderos de cocodrilos para conservarlos, por eso Beto hace este trabajo, porque cree que las personas pueden cambiar su perspectiva de estos animales y mantener viva la cadena.

“Hay mucha gente que me dice que quiere que le venda pero no, no se los puedo vender porque mi proyecto es de conservación y si yo vendo un cocodrilo en qué papel voy a quedar… si yo estoy luchando por conservar especies, de qué estamos hablando”, señaló.

Beto sale cada noviembre a liberar los cocodrilos, la mayoría de las ocasiones lo hace acompañado de gente del pueblo donde vive y otras con niños y niñas de escuelas cercanas a Eldorado.

hombre sostiene cría de cocodrilos
Créditos: Marcos Vizcarra

Esta es su actividad principal desde hace 30 años y lo seguirá haciendo por voluntad o hasta que un cocodrilo lo devore. Si es así, dijo, será un honor haber dado la vida por estos animales.

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