Las etapas de la Independencia de México muestran cómo un movimiento popular, con altibajos y distintos líderes, logró convertirse en una fuerza capaz de transformar al país.
Nancy Valenzuela / NORO
La Independencia de México es uno de los acontecimientos históricos más importantes del país y se llevó a cabo a lo largo de once años, entre 1810 y 1821, años en los que llegó a consumarse el movimiento a través de etapas claves.
Este evento fue iniciado por un grupo reducido de insurgentes que se transformó en una lucha nacional que terminó con el dominio español.

Etapas de la Independencia de México: desde 1810 hasta 1821
Iniciación (1810-1811)
La primera etapa comenzó la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando el cura Miguel Hidalgo y Costilla lanzó el famoso Grito de Dolores. Con este acto, llamó al pueblo a levantarse contra el gobierno virreinal. Durante esta fase se formaron los primeros ejércitos insurgentes, que lograron algunas victorias iniciales como la toma de Guanajuato. Sin embargo, en 1811 Hidalgo fue capturado y fusilado, lo que debilitó al movimiento.

Organización (1811-1815)
Tras la muerte de Hidalgo, José María Morelos y Pavón asumió el liderazgo. Bajo su mando, el movimiento insurgente adquirió un carácter más organizado. Morelos convocó el Congreso de Chilpancingo en 1813, donde presentó el documento “Sentimientos de la Nación”, que planteaba la independencia, la abolición de la esclavitud y la igualdad social.
Aunque Morelos fue capturado y ejecutado en 1815, dejó un legado fundamental para la consolidación de los ideales independentistas.
Resistencia (1815-1820)
Después de la caída de Morelos, el movimiento insurgente entró en una etapa de resistencia. Los líderes restantes, como Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria, mantuvieron viva la lucha en zonas montañosas del sur y oriente del país. Aunque el ejército realista controlaba gran parte del territorio, la resistencia insurgente evitó que el movimiento desapareciera por completo.

Consumación (1820-1821)
La última etapa se consolidó con la unión de dos fuerzas: los insurgentes liderados por Vicente Guerrero y los realistas encabezados por Agustín de Iturbide. En 1821 firmaron el Plan de Iguala, que establecía tres principios: religión, independencia y unión. Con el Tratado de Córdoba, España reconoció la independencia de México. Finalmente, el 27 de septiembre de 1821 el Ejército Trigarante entró triunfante a la Ciudad de México, consumando la independencia.
Independencia de México: La importancia del 16 de septiembre de 1810
El 16 de septiembre es una fecha muy especial para los mexicanos, ya que recuerda el valor de aquellos hombres y mujeres que lucharon por un país libre. Cada año, el presidente de México da el Grito de Independencia desde el balcón del Palacio Nacional, en la Ciudad de México, en una ceremonia que incluye fuegos artificiales, música y el ondear de la bandera mexicana.

¿Por qué se celebra también el 15 de septiembre?
Aunque el verdadero levantamiento ocurrió la madrugada del 16, la noche del 15 de septiembre se celebra porque es el momento en que se comenzaron a reunir los conspiradores y a organizar el movimiento. Además, en 1845, el presidente Antonio López de Santa Anna decidió adelantar la fiesta unas horas para que coincidiera con la hora en que se dio el primer grito.

Desde entonces, las celebraciones del Grito de la Independencia de México comienzan la noche del 15 de septiembre con fiestas, música, comida tradicional mexicana y el famoso grito que todos los mexicanos corean al unísono: «¡Viva México!».
Con información de Gobierno de México y Portal Académico CCH




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