El «glossing» es una tendencia en el ámbito laboral que consiste en minimizar problemas o dificultades emocionales para proyectar una actitud positiva.
Ricardo Amador/NORO
El fenómeno del “glossing” se ha convertido en un tema relevante en el ambiente laboral moderno. Se refiere a la tendencia de minimizar o ignorar las dificultades emocionales y los problemas reales en el trabajo, una práctica que puede tener consecuencias severas en la salud mental y la productividad de los empleados.

A medida que el bienestar emocional se convierte en una prioridad en los lugares de trabajo, es crucial entender qué es el “glossing” y cómo enfrentarlo efectivamente. El término “glossing” proviene de la idea de aplicar una capa superficial de optimismo para ocultar problemas más profundos.
Según la Dra. Trina Clayeux, directora ejecutiva de Give an Hour, una organización que ofrece servicios de salud mental, este mecanismo de afrontamiento es común en ambientes laborales tóxicos, donde el estrés y la presión son elevados.
Un estudio realizado por Monster reveló que el 67% de los trabajadores perciben su entorno laboral como tóxico, y el 78% siente que sus empleadores no hacen lo suficiente para abordar su bienestar emocional.

Esta cultura de la evitación puede dar la impresión de que todos están bien, mientras que, en realidad, muchos ocultan sus verdaderos sentimientos. Karen Leal, especialista en rendimiento de Insperity, explica que las personas pueden sentir que algo no está bien, pero optan por no expresarlo.
Esto puede llevar a un círculo vicioso en el que los problemas no se abordan, lo que crea un ambiente de desconfianza y resentimiento.
¿Cuáles son las consecuencias del “Glossing”?
El impacto del “glossing” en el ambiente laboral va más allá de lo personal; también afecta la dinámica de equipos. La evitación constante de conversaciones difíciles puede resultar en una disminución de la productividad y en la resolución ineficaz de problemas.
Clayeux destaca que, al ignorar las dificultades, los trabajadores corren el riesgo de enfrentar problemas mucho más grandes cuando ya no pueden ser ocultados. Comentarios despreocupados, ignorar retroalimentación y una positividad excesiva son algunos de los indicadores de esta práctica.

Para mitigar el “glossing”, es vital fomentar un ambiente de comunicación abierta y honesta. Clayeux sugiere que los empleados deben revisar cómo se sienten realmente y utilizar un lenguaje que refleje sus emociones genuinas, en lugar de esconderse detrás de frases optimistas.
Además, las reuniones individuales con supervisores son una oportunidad crucial para expresar preocupaciones y discutir el desarrollo profesional.
La retroalimentación constructiva es fundamental en este proceso. En lugar de evadir críticas, los empleados deben aprender a agradecer los comentarios y buscar soluciones en conjunto.

Leal señala que hablar abiertamente sobre los desafíos no solo beneficia al individuo, sino que también contribuye a un ambiente de trabajo más saludable y productivo.
¿Cómo identificar el “Glossing” en el trabajo?
Los gerentes también juegan un papel esencial en la identificación del “glossing” dentro de sus equipos. Establecer relaciones cercanas con los empleados puede ayudar a detectar cuando algo no está bien, especialmente en entornos de trabajo remoto.
Fomentar un espacio donde se valore la comunicación honesta y el apoyo mutuo es crucial para prevenir que el “glossing” se convierta en una práctica habitual.

Este tipo de sufrimiento silencioso es más común de lo que se piensa y puede afectar seriamente la moral y la efectividad del equipo.
El “glossing” es una práctica que, aunque pueda parecer inofensiva, es peligrosa en entornos laborales tóxicos. Superar esta tendencia requiere una combinación de honestidad, comunicación efectiva y un entorno donde se valore el bienestar emocional y la retroalimentación constructiva.
Al abordar el “glossing”, no solo se mejora la salud mental de los empleados, sino que también se fomenta una cultura de trabajo más abierta y productiva. Es momento de dejar atrás las sonrisas falsas y fomentar un diálogo real en el lugar de trabajo.
¿Has sufrido de “glossing” en tu ambiente laboral?
Fuentes: New York Post, El Imparcial




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