Hoy en día, hablar de la leyenda del recorrido de los siete templos se ha convertido en una tradición de la Semana Santa en Durango.
Nancy Valenzuela / NORO
La ciudad de Durango es conocida por ser el hogar de múltiples leyendas que se han transmitido de generación en generación. Entre estas, se encuentra la historia del recorrido de los siete templos, la cual tuvo lugar en la Semana Santa de 1937.
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La solicitud del recorrido de los siete templos más emblemáticos de Durango
La historia se remonta a una noche de abril de 1937, cuando Don Pablo, un taxista local, tuvo un día de trabajo particularmente difícil sin conseguir pasajeros. Cuando ya casi perdía la esperanza, un campesino le solicitó un viaje más allá del panteón, pagando por adelantado.

En el camino de regreso a la ciudad, Don Pablo se encontró con una misteriosa mujer que le pidió llevarla a varios templos antes de regresar al punto donde la recogió. La joven, con una presencia enigmática pero cálida, prometió pagar generosamente por el servicio.
Así, comenzaron su recorrido por los siete templos más emblemáticos de Durango: Catedral Basílica Menor, Templo de Analco, Templo de San Agustín, Templo de San Juan de dios, Templo de Santa Ana, Templo de San Miguel y el Templo del Sagrado Corazón de Jesús.

En cada templo, la mujer descendía, se hincaba en el atrio, oraba y se santiguaba antes de volver al vehículo para continuar con su trayecto.
La mujer misteriosa pidió el favor que se entregara un mensaje
Una vez finalizado el recorrido, la mujer solicitó a Don Pablo que la llevara al Panteón de Oriente. Antes de despedirse, le entregó un papel con una dirección y un mensaje para un médico apodado ‘El Cacahuate’, junto con un anillo, asegurándole que si no le pagaban con dinero, la joya bastaría para cubrir la deuda.
Intrigado, Don Pablo acudió al día siguiente a la dirección indicada. Al presentar la nota y el anillo al médico, este quedó completamente atónito: el anillo pertenecía a su difunta esposa Josefina, quien había fallecido un año antes y había sido enterrada con esa misma joya. La caligrafía de la nota también coincidía con la de Josefina, lo que dejó en shock al médico.

Impactado por la revelación, el doctor le pagó a Don Pablo una suma considerable por su servicio, y la historia se esparció rápidamente por toda la ciudad de Durango, convirtiéndose en una de las leyendas más populares de la región.
A lo largo de los años, múltiples versiones de esta historia han circulado entre los habitantes de Durango, manteniendo vivo el misterio de aquella mujer y su promesa cumplida. Algunos creen que fue un alma en pena buscando redención, mientras que otros sostienen que fue una intervención divina para recompensar a Don Pablo por su difícil día de trabajo.
Con información de Posta MX y El Siglo de Durango




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