La situación ambiental en Durango se ha vuelto crítica, con recursos naturales cada vez más comprometidos debido al incremento de incendios forestales y el agravamiento de la sequía

Daniela Valenzuela / NORO
Durango atraviesa una de las etapas más críticas de los últimos años debido a la combinación de sequía extrema e incendios forestales que afectan a gran parte de su territorio.
Mientras los cuerpos de emergencia combaten sin descanso los múltiples siniestros que consumen áreas naturales, la falta de agua golpea a miles de habitantes, sobre todo en comunidades rurales.
La situación ha encendido las alertas en todo el estado, que se encuentra entre los más afectados del norte del país junto con Sinaloa y Tamaulipas.
Incendios forestales sin tregua en zonas serranas

Durango es actualmente uno de los estados con mayor número de incendios forestales activos en el país. Las condiciones de sequedad extrema en los bosques, sumadas a las altas temperaturas y fuertes vientos, han facilitado la propagación del fuego en zonas rurales y serranas.
De acuerdo con reportes oficiales, hasta mediados de abril se mantenían múltiples siniestros activos en el estado, particularmente en áreas de difícil acceso, lo que ha complicado las labores de control y extinción.
Tan solo en la región de El Mezquital, uno de los municipios más afectados, las llamas han arrasado con cientos de hectáreas de vegetación.

Las comunidades cercanas han sido testigos de cómo el fuego avanza rápidamente, generando preocupación no solo por la pérdida de recursos naturales, sino también por el riesgo a la salud y la seguridad de las personas que habitan en las zonas aledañas.
El incremento en el número de incendios ha sido atribuido a la prolongada sequía, que ha dejado el suelo y la vegetación en condiciones altamente inflamables. A esta situación se suman factores humanos, como quemas agrícolas no controladas, que han derivado en conflagraciones difíciles de contener.
La magnitud de los siniestros ha obligado a priorizar los incendios con mayor impacto ambiental y cercanía a zonas habitadas, dejando en segundo plano aquellos ubicados en sitios más remotos.
Sequía extrema afecta a la mayoría del territorio

Además de los incendios, Durango enfrenta una sequía considerada como una de las más severas en los últimos años. Datos recientes señalan que la mayor parte del territorio presenta condiciones de sequía moderada a extrema, lo que ha provocado una fuerte reducción en la disponibilidad de agua para el consumo humano, la agricultura y la ganadería.
El problema no solo afecta a los productores del campo, sino también a miles de familias que viven en comunidades donde el acceso al agua se ha vuelto intermitente o prácticamente nulo.
En varias localidades, la población depende de pipas que recorren largos trayectos para abastecer los hogares, aunque este apoyo resulta insuficiente ante la magnitud de la crisis.

Durango figura entre los estados en alerta por la falta de precipitaciones, junto con entidades como Sinaloa y Tamaulipas. Esta situación ha encendido focos rojos en el norte del país, donde los efectos del cambio climático y la sobreexplotación de los mantos acuíferos están cobrando factura.
La escasez de agua también ha tenido un impacto directo en el sector agropecuario. Muchos ganaderos han reportado pérdidas significativas por la muerte de animales ante la falta de pastizales y bebederos.
Asimismo, los cultivos han registrado una baja productividad, lo que se traduce en afectaciones económicas para cientos de familias rurales que dependen de la tierra para subsistir.

A medida que la temporada de lluvias se retrasa, aumenta la incertidumbre sobre cómo se enfrentará el resto del año.
Especialistas han advertido que si no se registran precipitaciones significativas en los próximos meses, las condiciones podrían empeorar aún más, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de muchas comunidades y comprometiendo los ecosistemas forestales.

Durango, al igual que otros estados del norte del país, enfrenta una crisis ambiental que requiere atención urgente.
La combinación de incendios forestales e intensa sequía amenaza no solo el medio ambiente, sino también la vida cotidiana de miles de personas que luchan cada día contra la escasez de agua y el avance de las llamas.
Con información de Vértigo Político, La Jornada, La Verdad y Milenio.



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