Sequías, lluvias atípicas y huracanes causadas por el calentamiento global ya se reflejan en el bolsillo.
Ricardo Amador/NORO
En México, el calentamiento global ya se traduce en presiones inflacionarias. Sequías prolongadas, lluvias inusuales y huracanes más intensos afectan la producción agrícola y elevan los costos energéticos.

Expertos en economía e instituciones financieras como el Banco de México tienen bien documentado estos riesgos; y economistas señalan que los fenómenos climáticos, antes excepcionales, se repiten con más frecuencia, complicando el control de los precios.
En entrevista para NORO, Felipe Juncal, economista de Citi, explicó que México ya vive los efectos del cambio climático.
“Lo que hemos visto en los últimos, por lo menos 5 años, es que los fenómenos climáticos han sido de cierta manera más extremos. Temperaturas extremas, fríos extremos, lluvias extremas, sequías extremas. No son efectos que se queden permanentes, son choques transitorios, pero que cada vez se van a hacer más recurrentes y ese es el problema”, comentó.
Estos choques transitorios afectan de manera puntual la economía; el cambio climático está volviendo recurrentes estos fenómenos, y esto hace que la economía fluctúe más que antes.

Un ejemplo es la sequía que se vivió entre 2021 y 2022, que redujo la producción de cultivos cíclicos como maíz, frijol y tomate. Con menos oferta y la misma demanda, los precios se dispararon.
¿El noroeste es vulnerable al aumento de precios por cambio climático?
El sector primario es el más expuesto. Agricultura, ganadería y pesca dependen directamente del clima. La región noroeste enfrenta sequías recurrentes. “Siempre que tú veas un monitor de sequía en México, la región más afectada es el noroeste”, comentó. Según Juncal, pone en riesgo casi el 10% de la carne de res del país y gran parte de la producción de tomate.
Los monitoreos de Conagua muestran que esta zona aparece constantemente en niveles severos de sequía, lo que explica por qué sus precios agrícolas suelen marcar la pauta nacional, ya que Sonora, Chihuahua y Sinaloa están entre los estados con mayor producción agroalimentaria, según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

El turismo también se ve afectado cuando huracanes dañan infraestructura costera, y el sector energético enfrenta presiones al tener que diversificar generación ante condiciones extremas.
En paralelo, el consumo urbano se resiente cada vez que lluvias atípicas o calor extremo modifican los patrones de movilidad y gasto de la población. Las personas salen menos a consumir para resguardarse del clima.
El reto para la política monetaria
La inflación en México se controla principalmente con tasas de interés, que buscan moderar la demanda agregada. Sin embargo, los choques climáticos provienen del lado de la oferta, lo que, para Felipe Juncal, limita la efectividad de la herramienta. El economista lo resume de forma gráfica: al clima no se le puede pedir que baje de intensidad porque el banco central aumentó la tasa de interés.

Ante esto, Banxico busca influir en las expectativas. Subir la tasa en un contexto de sequía o encarecimiento de frutas y verduras envía la señal de que la inflación seguirá bajo control, evitando que empresas y consumidores ajusten precios por adelantado. No obstante, existe el riesgo de sobrerreacción: mantener tasas altas por choques climáticospuede frenar el crédito y el crecimiento sin resolver la causa original.
Adaptación y políticas públicas necesarias para el calentamiento global
El camino, coinciden especialistas, pasa por invertir en infraestructura resiliente. Banxico subraya la necesidad de identificar territorios expuestos a sequía para orientar políticas de mitigación.
“Necesitamos una planeación hídrica, tecnificar el riego agrícola y ganadero, más plantas de tratamiento, una política de transición energética y financiamiento para estas infraestructuras”, comentó Juncal.
También insiste en una transición energética que diversifique la matriz y reduzca emisiones, junto con financiamiento para ciudades costeras y planeación urbana adaptada al cambio climático.

También señaló que México retrocedió en transición energética tras priorizar el rescate de empresas públicas: “Antes se hablaba de mitigación y adaptación; ahora solo hablamos de adaptacióm. No estamos invirtiendo lo suficiente en renovables”, afirmó.
El cambio climático es un factor económico que presiona la inflación y vuelve más compleja la tarea de la economía. Sequías, heladas y huracanes seguirán siendo choques transitorios, pero su frecuencia creciente amenaza con instalar la volatilidad como norma.




.png)


.png)

