Ante el alza de aranceles a la tecnología, reparar dispositivos podría volverse clave. Conservar y arreglar lo que ya tenemos no solo ahorrará dinero, también combate la obsolescencia y reduce desechos electrónicos en el mundo.
Ricardo Amador/NORO
Los aranceles comerciales anunciados recientemente por el gobierno de Estados Unidos, que alcanzan hasta un 50% sobre productos tecnológicos provenientes de países clave como China, Vietnam o Taiwán, podrían cambiar radicalmente nuestra relación con la tecnología.
En un entorno donde los precios de smartphones, laptops, consolas de videojuegos y otros aparatos electrónicos tienden al alza, conservar y reparar lo que ya tenemos no solo es una opción económica, sino también estratégica.

Empresas dedicadas a la reparación de dispositivos advierten que estos incrementos en los precios podrían afectar desde los productos nuevos, hasta las piezas de equipos que requiera un recambio.
Kyle Wiens, diretor General de iFixit, sostiene que estamos entrando a una etapa en la que reparar será la decisión más lógica, frente a comprar un dispositivo nuevo, ya que lo que ya existen y tienes en este momento, podría valer hasta un 50% más de lo que pensabas.
El derecho a reparar como estrategia de resiliencia
El llamado “derecho a reparar” es un movimiento que lleva años ganando terreno, y se trata de una propuesta en la que los consumidores piden a fabricantes que diseñen productos que sean más fáciles de arreglar, y que existan en el mercado piezas, herramientas y manuales necesarios que ayuden a extender la vida útil de dispositivos.

Desde 2024, la Unión Europea exige a las empresas que todos los productos que comercializa sean reparables, y en Estados Unidos, el tema recibió apoyo bipartidista, lo que demuestra que la propuesta trasciende ideologías.
A pesar de que el cambio en los aranceles podría causar un daño en quienes se dedican a las reparaciones, porque muchas piezas se fabrican en distintas partes del mundo, lejos de América, los expertos en tecnología coinciden en que este cambio cultural ya está en marcha, incluso se espera que en los próximos meses los talleres de reparación registren un incremento de clientes y servicios.
Reparar tus electrónicos también es cuidar el planeta
Más allá del ahorro económico, reparar dispositivos ayuda a combatir una crisis ambiental silenciosa pero grave: los residuos electrónicos. De acuerdo con el Global E-waste Monitor 2024, el planeta generó más de 53 millones de toneladas métricas de basura tecnológica en 2023, y se espera que esta cifra aumente a 74 millones para 2030 si no cambiamos nuestros hábitos.
La mayoría de los dispositivos electrónicos están elaborados con materiales peligrosos, como plomo, mercurio y cadmio, que tiene la capacidad de contaminar suelos y aguas subterráneas. Además, la producción de nuevos aparatos demanda la extracción de metales y tierras raras, cuyo trabajo genera emisiones de CO2, deforestación y un sinfín de daños ambientales.

Por ejemplo, fabricar un solo teléfono inteligente implica el uso de 34 kg de materias primas y la emisión de 85 kg de CO2.
Frente a este panorama, prolongar la vida útil de nuestros aparatos se vuelve no solo racional, sino urgente.
Si bien el reciclaje ya es una necesidad, no basta con solo eso, la verdadera sostenibilidad que plantean expertos en tecnología está en reutilizar, reparar y reconfigurar nuestros dispositivos antes de desecharlos.
El auge de la segunda mano en la tecnología
Otra tendencia que toma fuerza con la escalada arancelaria es el crecimiento del mercado de segunda mano. Plataformas de venta de segunda mano, Marketplace, en Facebook, experimentan un aumento en la demanda de dispositivos reacondicionados, que ya son reconocidos como alternativas más económicas y sostenibles.
El reacondicionamiento, la práctica de restaurar aparatos usados para que funcionen como nuevos, no solo reduce la generación de desechos electrónicos, sino que se está consolidando como un negocio rentable.

Centros de reciclaje y talleres de reparación encuentran en esta práctica una forma de transformar residuos en oportunidades económicas.
Sin embargo, aún persisten desafíos. Las grandes tecnológicas siguen dificultando el acceso a piezas y software necesario para las reparaciones, escudándose en argumentos de seguridad.
Además, en países como México u otras naciones de América Latina, la falta de marcos legales que respalden el derecho a reparar limita el alcance de estas iniciativas. Aun así, los cambios legislativos en Europa y Estados Unidos podrían marcar el camino para una transformación global.
¿Comprarías electrónicos reacondicionados o de segunda mano?
La situación global, el colapso ambiental y el sobreconsumo tecnológico están obligando a todos a replantear los hábitos personales de consumo.

Frente a dispositivos cada vez más caros y recursos cada vez más escasos, reparar los aparatos electrónicos que ya tienes no solo será una alternativa sensata, sino una necesidad social, económica y ecológica.
Exigir a las empresas de tecnología el derecho a reparar las cosas que compramos es apostar por un futuro más sostenible, justo y resiliente.
Fuentes: Animal Político, Wired, Revista Derecho Ambiental










