La coordinación entre sectores y una visión compartida han convertido a Chihuahua en un laboratorio de innovación que inspira nuevas formas de emprender en el noroeste.
Grecia Bojórquez / NORO
Desde el ecosistema del noro, el director general de Startup Chihuahua, Andrés Guzmán, comparte con NORO cómo se ha tejido el proceso de innovación tecnológica en la región y qué aprendizajes podrían servir a otros estados del noroeste.

El enfoque está en lo que llama “una época de cosecha”, un momento donde convergen el talento local, la coordinación institucional y una visión compartida hacia la especialización tecnológica en Chihuahua.
Una década de impulso colectivo
Para Guzmán, Chihuahua atraviesa un capítulo importante. Tras más de diez años de trabajo entre universidades, gobierno y empresas, se comienzan a ver resultados concretos.
“Estamos en una etapa de momentum en la región. Las acciones que como ecosistema hemos realizado por más de una década, inclusive dos, se empiezan a materializar en empresarios participando en el ecosistema, en emprendedores con un poquito más de trayectoria o ya en una etapa más adulta desarrollando soluciones tecnológicas”, explica.
Andrés observa también que esta etapa es resultado de la conexión entre distintos sectores. “Es una época de inicio de cosecha de todos esos esfuerzos que muchísimos liderazgos han hecho en nuestra región desde hace bastantes años, y resultado de la coordinación de los ecosistemas político, económico y social de Chihuahua”, afirma.

Esa coordinación, dice, ha permitido que la innovación se sostenga en terreno fértil. En su análisis, la cultura de resiliencia que caracteriza al norte del país ha sido determinante.
“A lo largo de nuestra historia, como en otros estados no la hemos tenido fácil, por las condiciones climáticas y sociales. Yo creo que eso nos ha hecho una sociedad muy resiliente”, apunta.

Actualmente, Chihuahua destaca como una de las regiones del noro que ha impulsado el crecimiento de diversas startups. Entre ellas sobresale BioGrip, que representó a México en la Startup World Cup 2025, además de proyectos como Yumari y SaveFruit, que también han ganado visibilidad en el ecosistema emprendedor.
Resiliencia, talento y Startup Chihuahua
La conversación con Guzmán también recorre el papel de la historia económica del estado. Menciona que hace más de medio siglo Chihuahua era una región de ganadería, agricultura y minería, y que esa transformación industrial dio pie al surgimiento del talento técnico que hoy sostiene el ecosistema.
“Con la visión de nuestros liderazgos, ahora estamos buscando ser un referente de innovación”, señala. Entre las empresas que han marcado esa evolución menciona a Innovak Global e Interceramic y Grupo Bafar, ejemplos, aclara, de industrias locales que en su momento fueron pioneras en innovación.

Andrés enfatiza que la infraestructura creada hace más de diez años, como el Parque Tecnológico Orión del Tec de Monterrey, el Instituto de Apoyo al Desarrollo Tecnológico o el Centro de Investigación en Materiales Avanzados, ha sido esencial para que nuevas generaciones no comiencen de cero.
“Hoy con la llegada de las nuevas generaciones, donde me incluyo, nos ha permitido no empezar de cero y sobre todo después cuando se creó una visión de ciudad que se llama Chihuahua Futura, donde hablamos de cómo Chihuahua debe ahora especializarse en distintos sectores”, detalla.

Startup Chihuahua, explica, surge precisamente de esa visión, con el propósito de “orquestar” el ecosistema y conectar a los distintos actores. “Nos ha permitido trabajar en equipo y dejar atrás los egos. Últimamente he escuchado mucho la palabra egosistema, y en muchas regiones del mundo los liderazgos quieren ser los referentes de la innovación. En Chihuahua no ha sido así”.
Política pública y comunidad: las condiciones que hacen posible innovar
Al hablar de las políticas públicas que han impulsado este entorno, Guzmán distingue dos funciones esenciales del gobierno, que es crear condiciones y facilitar. “El principal valor que hoy veo es que los gobiernos local y estatal están generando certidumbre. Se están asumiendo correctamente los roles de los distintos sectores del ecosistema y el gobierno lo está haciendo muy bien”, agrega.
Entre esas condiciones menciona leyes como la de emprendimiento, economía circular y desarrollo económico, además de fondos como el FECTI, que impulsa proyectos de ciencia y tecnología desde lo público.
“Hoy por hoy es de los pocos fondos públicos en México que existen para que un empresario, un emprendedor o un innovador pueda desarrollar tecnología”, destaca.

Guzmán menciona también la Chihuahua Tech Week, evento descentralizado y gestionado por la comunidad tecnológica local, que se celebró este 2025. “No fue un evento impulsado solo por nosotros o el Estado, es un evento de la comunidad. No tiene un dueño. La clave fue esta descentralización”.
Andrés reitera, la intención es democratizar el acceso a la innovación y conectar a Chihuahua con el mundo: “Es la oportunidad que tiene la región de democratizar el acceso al tema de innovación y tecnología, hacia las poblaciones vulnerables y hacia afuera, mostrando el talento local”.
Lo que el noro puede aprender de Chihuahua
Desde la experiencia de Startup Chihuahua, Guzmán identifica tres aprendizajes principales que podrían replicarse en otros estados del noroeste: la colaboración entre sectores, la especialización y la humildad de los liderazgos.
“Esto es un trabajo en equipo. Para que se pueda lograr el desarrollo del ecosistema, debe haber cohesión entre todo el ecosistema empresarial, político y social”, sostiene. Y añade: “Nadie más va a volver a ser un Silicon Valley y nadie más debería ser un Silicon Valley. Cada región debe volver a ver cuáles son las condiciones que le pueden dar éxito”.

Para Andrés, la respuesta está en reconocer las propias ventajas y eliminar los egos: “Repartamos las medallas, repartamos los logros, repartamos responsabilidades, porque solo de esa manera se construye un ecosistema”.
Hoy, Startup Chihuahua busca alcanzar metas específicas hacia 2030: 250 startups en etapa pre-seed, 100 millones de dólares en inversión de capital de riesgo, una contribución del 5% al PIB regional y una reducción del 10% en emisiones de CO₂.
Guzmán resume ese papel como el de un observador estratégico: “Nosotros estamos viendo ese intercambio de valor y tratando de ver cómo se vuelve un juego más profesional y cómo llegamos al Super Bowl de los ecosistemas”.

En palabras de Guzmán, el norte de México vive un proceso de especialización tecnológica que nace de la cooperación. En su visión, el siguiente paso es seguir profesionalizando el ecosistema, sin perder la identidad local ni la visión compartida.
Chihuahua, concluye, “no busca ser otro Silicon Valley”, sino que apuesta por afirmar una manera propia de innovar desde el territorio y el trabajo colectivo.




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