El ecosistema tech de Chihuahua no se construyó de un día para otro: estas son las decisiones y condiciones que explican su avance y que pueden replicarse en otras regiones del noro.
Grecia Bojórquez/ NORO
Chihuahua llega al cierre de año con señales de maduración en su ecosistema tecnológico, más participación empresarial, emprendedores con mayor trayectoria y una base de jóvenes formándose en STEM.

Para Andrés Guzmán, director general de Startup Chihuahua, esto no es un golpe de suerte, es el momento en el que “se empiezan a materializar” esfuerzos acumulados durante años.
“Las acciones que como ecosistema hemos realizado por más de una década, inclusive dos, se empiezan a materializar en empresarios participando, en emprendedores con un poquito más de trayectoria”, dijo para NORO.

Con ese contexto, estas son las claves que Guzmán identifica detrás del avance de Chihuahua, y que, con adaptaciones, pueden funcionar como referencia para otros estados del noroeste.
1) Años de coordinación entre sectores: el “terreno fértil”
Guzmán plantea que el valor está en la coordinación sostenida entre sector empresarial, gobierno, academia y sociedad civil, no en un programa aislado. En su lectura, esa dinámica permite planear, sostener el rumbo y convertir retos en innovación.
“Desde hace décadas el sector empresarial, económico, político, social hemos sorteado distintos retos y también hemos generado planeaciones que han resultado bien, y esto ha sido un terreno fértil para la innovación”, explica.
2) Innovar desde la economía real: manufactura, agro y talento técnico
Chihuahua, dice, llegó a tech construyendo sobre su propia transformación productiva, de actividades primarias a manufactura, y de manufactura a especialización. Ese historial formó talento y capacidades que hoy se vuelven plataforma para innovación.
“Hoy buscamos ya ser un referente de innovación con el talento local que se ha formado alrededor de toda esta especialización”, agrega.
En proyectos, Guzmán ubica el impulso en vocaciones como manufactura (automotriz, aeroespacial, dispositivos médicos, electrónica), agricultura/alimentos con tecnología (biotecnología) y un reto pendiente en construcción.
3) Infraestructura e instituciones: la ventaja de “no empezar de cero”
Una diferencia clave es la base instalada en el estado parques, centros y organizaciones creadas hace años, que hoy permiten acelerar sin arrancar desde cero.

“Esa infraestructura creada hace 20–30 años, hoy con la llegada de las nuevas generaciones, nos ha permitido no empezar de cero”, señala.
4) Enfoque a largo plazo: Chihuahua Futura y catalizadores
Guzmán pone énfasis en tener una visión que ordene prioridades. Menciona Chihuahua Futura como una visión de 30 años para definir rumbo hacia tecnología y conocimiento.
“El nuevo rumbo de Chihuahua es hacia la tecnología y el conocimiento”, detalla.
Además, sostiene que ese proceso tomó velocidad con MIT REAP, porque ayudó a darle enfoque al ecosistema tecnológico.
“Nos ha dado enfoque en lo que el ecosistema de base tecnológica debe de hacer en la región”, enfatiza.
5) Menos “egosistema”, más ecosistema: liderazgo distribuido
Otra clave que Guzmán enmarca es cultural, la de avanzar sin que una sola persona u organización quiera colgarse la medalla. Para él, Chihuahua funciona porque hay muchos liderazgos empujando y compartiendo crédito.

“Podemos nombrar a 50, 100 personas relevantes que lo estamos haciendo, esa humildad nos ha permitido avanzar bajo el bien común del ecosistema”, dice.
6) Políticas públicas como habilitadoras: condiciones y facilitación
En lo público, Guzmán plantea dos papeles del gobierno: poner condiciones para que surja emprendimiento (incluido el científico-tecnológico) y facilitar acciones clave. (19:29–20:49).
Como ejemplo de facilitación, menciona el FECTI (Fondo Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación) para desarrollar tecnología en Chihuahua.
“Hoy por hoy es de los pocos fondos públicos en México para desarrollar tecnología”, detalla.
7) Chihuahua Tech Week: un formato comunitario (sin dueño) para abrir y conectar
Guzmán describe la Tech Week como un caso concreto de cómo activar al ecosistema: descentralizada, “community-driven” y sin dueño, para que la adopte la comunidad.
“Hay que hacerlo community driver, que la comunidad lo adopte y que no haya dueño y la clave fue esta descentralización”, explica.

Además, la plantea con dos metas: democratizar acceso a innovación (incluyendo poblaciones vulnerables) y conectar a Chihuahua con el exterior.
“Conectar a Chihuahua con el mundo, que venga gente de fuera y que conozca nuestro talento”, añade.
La lección que deja el cierre de año (para Chihuahua y para el noro)
Hacia el final, Guzmán resume lo que considera replicable: cohesión y trabajo en equipo, especialización inteligente y dejar de lado el ego.
“Esto es un trabajo en equipo, el tema de especialización. Dejar de lado el “egosistema”, porque solo en trabajo en equipo se construye un ecosistema”, concluye.




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