Ávido es un vehículo urbano con 130 km de autonomía, y detrás de su desarrollo, está Luis Fierro, su equipo y una historia de trabajo y mucha persistencia.
Ricardo Amador/NORO
Luis Fernando Fierro, un estudiante de cuarto semestre del Instituto Tecnológico de Hermosillo (ITH) y su equipo acaban de presentar el primer prototipo funcional de un vehículo eléctrico urbano hecho en Sonora.
El joven originario de Nogales lideró el proyecto, y armó un equipo multidisciplinario del ITH integrado por Nicole Hernández, Ana Sofía Moreno López y María de la Paz Llanes García, cofundadoras del proyecto. El mayor obstáculo, dijo, no fue técnico: fue convencer a quienes le dijeron que era imposible.

Ávido nació como respuesta a problemas que la industria automotriz tiene identificados: la adquisición creciente de la movilidad y los problemas que los autos de combustión le están generando al medio ambiente.
Según Fierro, el vehículo está dirigido a estudiantes, jóvenes con su primer auto, trabajadores y familias que buscan reducir el costo operativo frente a un vehículo de combustión interna. En un principio, al joven le decían que parecía ambicioso pensar en crear un carro eléctrico que fuera completamente sonorense, pero eso lo convirtió en el ADN del proyecto.
“Me decían quizás que era muy ambicioso o algo que no se podía lograr, entonces ya busqué sinónimos de ambicioso al momento que tenía que escoger un nombre del proyecto, y uno de ellos fue Ávido, y me gustó como quedaba perfecto”, contó a NORO.

Ávido, proyecto automotriz que superó la falta de ánimos de su entorno
Aunque el desarrollo de un vehículo eléctrico implicó resolver cuestiones relacionadas con diseño, manufactura, logística y administración, Fierro considera que uno de los retos más importantes fue mantener la convicción, junto con su equipo, de seguir adelante frente a las opiniones negativas. En ese sentido, sostiene que muchos proyectos innovadores se quedan en el camino porque quienes los impulsan terminan creyendo las dudas de los demás.

“Yo creo que el mito más grande, o lo que frena a muchos, es pensar que algo es inalcanzable. Muchas veces las personas quieren hacer algo, pero los comentarios que reciben, son causa de que frenen sus proyectos. Incluso, nosotros al ver un proyecto nuevo, debemos cuidar lo que decimos para apoyar y evitar frenar el impulso de su creador”, comentó Luis Fierro.
Desde su perspectiva, la innovación también implica una capacidad de persistencia que pocas veces se menciona cuando se habla de emprendimiento tecnológico. Por ello, el ingeniero Luis aconseja a quienes buscan desarrollar nuevos proyectos que el fracaso forma parte natural del proceso y que los resultados no siempre llegan en el primer intento.
“Si tu proyecto no te sale, ya sea un vehículo eléctrico o algo referente a un proyecto tecnológico que estemos innovando, debes seguir intentando. Si no sale el primer prototipo, intenten hacer el segundo, no siempre es el primero es el que les va a pegar”, comentó Luis Fierro.

Sonora tiene el talento para el emprendimiento tech, pero falta visibilidad
Más allá de la experiencia personal, Fierro considera que la historia de Ávido pone sobre la mesa una discusión sobre la capacidad tecnológica de Sonora. A su juicio, la región cuenta con talento humano suficiente para desarrollar proyectos propios.
«Siento que hay bastante talento en Sonora. Este vehículo está hecho mayormente con recurso humano y material de Sonora. Cuando la gente escucha industria tecnológica suele pensar en lugares fuera de o lejos de aquí».

También reconoce el papel que desempeñó el Instituto Tecnológico de Hermosillo durante el proceso de desarrollo. A Luis y a su equipo le brindaron respaldo académico y espacios para que la iniciativa pudiera avanzar más allá de la idea.
Aunque Ávido aún no se encuentra en el mercado, es un gran testimonio de que con persistencia, muchas cosas se pueden alcanzar. Según el joven, el futuro de la innovación en Sonora dependerá en gran medida de que más proyectos tecnológicos logren consolidarse y ganar visibilidad. Considera que la aparición de nuevas iniciativas permitirá que cada vez más personas identifiquen a la región no solamente como consumidora de tecnología, sino también como un lugar capaz de desarrollarla.




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