La startup sonorense Taco Share convierte el compartir alimentos en una práctica cotidiana, con un celular, en pequeño y entre personas de la misma ciudad.
Grecia Bojórquez/ NORO
En Hermosillo, una startup comenzó a hacerse la pregunta ¿por qué compartir comida suele verse como algo extraordinario, si casi todos enfrentan excedentes en casa o en el trabajo?.

De esa observación nació Taco Share, una aplicación que busca volver habitual lo que normalmente ocurre de forma esporádica, pasar alimento de una persona a otra sin que implique grandes despliegues ni intermediarios.
En México, alrededor de un tercio de los alimentos producidos se pierde o desperdicia, de acuerdo con estimaciones de la FAO y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Estos desperdicios ocurren en gran medida en etapas finales de la cadena, como hogares, comercios y servicios de comida: justo en el nivel “micro” donde opera Taco Share.
Angélica Díaz, parte del equipo fundador, explicó para NORO que la idea se empezo a formar, desde el 2022, al mirar conductas ya existentes y notar los obstáculos culturales alrededor de ellas.

“Tal vez pensamos que necesitamos tener muchos recursos para compartir algo de comida a otra persona, cuando en realidad podíamos hacerlo desde lo que sea que nosotros consumimos y que a veces o muchas veces nos sobra”, señala Díaz.
En su lectura, el problema no era la falta de voluntad; más bien, era la creencia de que ayudar siempre exige organizarse, gastar o planear en grande.
Compartir en micro, desde lo que ya existe
Con esa premisa, Taco Share se diseñó para activar la práctica decompartir en pequeño. La aplicación parte de una escala cotidiana, casi doméstica. Lo que está en el refrigerador, lo que quedó de una reunión o aquello que no se usará ese día.
“No en macro, sino en micro. A lo mejor en este momento no puedo ayudar a 10, 15 personas, pero sí puedo ayudar a una persona”, así lo explica Angélica.

Ese giro tiene dos consecuencias, por un lado, disminuye la barrera de entrada para quien comparte, pues no necesita tiempo extra ni logística. Por otro, amplía el universo de alimentos que pueden circular, no nada más platillos completos, también porciones, preparaciones caseras o excedentes.
La startup entiende el acto de compartir como una forma de disminuir desperdicio, pero también como una manera de reconocer que la necesidad alimentaria puede estar cerca y no siempre es visible.

La decisión de nacer en Hermosillo no responde únicamente a la geografía del equipo. Para Taco Share, la ciudad funcionó como primer laboratorio social.
“Representa para nosotros mucho orgullo que sea una aplicación, que la idea totalmente nació de Hermosillenses. Fue creada, diseñada, validada y desarrollada por hermosillenses”, precisa Díaz. La apuesta fue iniciar en un entorno local que pudiera poner a prueba la idea antes de escalarla.
Probar el hábito antes de lanzar la app
Antes de que la aplicación existiera, el equipo hizo validaciones manuales. Compartieron alrededor de 300 alimentos y los publicaban en plataformas ya conocidas para la gente, como grupos de Facebook.
En ese camino el resultado fue contradictorio, pues recibieron críticas públicas, pero también una demanda real detrás de escena. “Había como 300 comentarios malos en esa publicación, pero por privado nosotros teníamos 80 mensajes de personas solicitando esas ocho rebanadas de pizza”, revela Díaz.
Esa brecha dejó ver un factor social que la startup considera central, la vergüenza de recibir y el juicio externo. “Muchas veces estamos encerrados como en una burbuja, pensamos que las personas que viven afuera están pasando por una situación similar. Nunca pensamos que las personas no puede estarla pasando a lo mejor peor que yo”, expresa.
En esas validaciones, Taco Share encontró que el hambre y la necesidad suelen ser silenciosas, y que una herramienta digital podía ayudar a acercar sin exponer.
La experiencia también reforzó la idea de que compartir no tiene por qué ser un acto heroico para ser significativo. Si el sistema facilitaba el encuentro entre excedente y necesidad, el hábito podía repetirse más veces, con menos esfuerzo y desde más lugares.
Taco Share: compartir, recibir y vender
La versión actual de Taco Share, que será lanzada oficialmente el 18 de diciembre, se organiza en tres módulos. El primero permite compartir alimentos de manera gratuita entre personas. El segundo está diseñado para recibirlos, como un “marketplace de comida” en el que se puede buscar por categorías, seleccionar lo que apetece y solicitarlo. El tercero habilita la venta de alimentos dentro de la plataforma.
La app es gratuita para descargar y usar en sus funciones de compartir y recibir. Los ingresos vienen de las comisiones que pagan quienes venden dentro de la plataforma, desde restaurantes establecidos hasta personas que quieren emprender desde casa.

“Cualquier persona que decida vender a través de Taco Share va a pagar una comisión”, resalta Díaz. Quien vende puede activar su negocio como ordena-y-recoge o usar el servicio de delivery que ofrecerá la plataforma.
Este diseño mixto pretende conectar distintos puntos de una misma red alimentaria local. Personas que tienen excedentes, personas que los buscan, y negocios que quieren vender sin desvincularse del propósito comunitario. Para Taco Share, esa combinación es lo que permite sostener técnicamente la plataforma, sin reducirla a una lógica transaccional.
“No comparto nada que yo no me comería”, la regla de Taco Share
El mayor desafío de compartir entre desconocidos es la confianza. Taco Share la trabaja con una regla que guía toda la experiencia. “La primera regla es, no comparto nada que yo no me comería”, enfatiza Angélica Díaz.
La app incluye perfiles, historial de participación y calificaciones; además, un chat que se habilita solo cuando una solicitud es aceptada. Quien comparte decide a quién entregar, según criterios como cercanía o posibilidad de entrega rápida, y la ubicación es aproximada para proteger privacidad.
La startup también busca sumar a restaurantes como aliados comunitarios. Un “restaurante solidario” es aquel que vende en Taco Share, pero también decide compartir platillos o insumos sin costo.
“Son los restaurantes que se unen a Taco Share para vender, pero también deciden compartir de manera gratuita sus platillos, insumos o platillos especiales que hicieron para compartir”, explica Díaz. La lógica es que el excedente restaurantero, sea un platillo preparado o ingredientes en buen estado, pueda circular antes de convertirse en desperdicio.

Al final de todo, Taco Share quiere convertirse en esa red que nace desde la vida diaria. “Queremos lograr que las personas se animen a compartir, se animen a recibir. Que te animes a romper esa barrera que tenemos entre personas, entre desconocidos”, se sincera Díaz.
La meta inmediata es que compartir comida deje de ser excepción y se vuelva parte de la rutina urbana, con Hermosillo como punto de partida y el resto del país como siguiente escala.




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