En las épocas decembrinas, los buñuelos se convierten en un postre típico de la temporada, una tradición que, aunque profundamente arraigada en México, tiene sus raíces en Europa

Daniela Valenzuela / NORO
Con la Navidad a la vuelta de la esquina, surgen muchas preguntas sobre las tradiciones que hacen de esta temporada algo tan especial.
Uno de los principales protagonistas en las mesas mexicanas durante las festividades decembrinas es, sin duda, el buñuelo.

Este delicioso postre, hecho de harina, frito en aceite y bañado en azúcar mascabada, se ha ganado el corazón de todos por su sabor único y su textura crujiente. Pero, ¿de dónde proviene esta tradición tan arraigada en México?
A pesar de ser considerado uno de los postres más representativos de la Navidad mexicana, los buñuelos tienen una historia que se remonta a Europa.
La receta fue llevada a tierras mexicanas durante la época de la Colonia y, con el paso de los años, se fue adaptando a los gustos y costumbres del pueblo mexicano, hasta convertirse en un plato imprescindible en las celebraciones navideñas.
Las raíces europeas de los buñuelos

Aunque el origen del buñuelo se puede rastrear hasta la cultura árabe, fue en Europa, entre los siglos VIII y XV, donde la receta adquirió las características que conocemos hoy en día. Fueron los europeos quienes trajeron este postre a América durante la época de la colonización.
Con el paso del tiempo, los buñuelos fueron adoptados y modificados en los diferentes territorios del continente, y en lo que hoy conocemos como México, o la Nueva España en esa época, encontraron un lugar especial en las tradiciones gastronómicas.
Se dice que la receta llegó a México a través de los colonizadores, quienes adaptaron los ingredientes y las técnicas de preparación, dando un toque único que con el tiempo se convirtió en una de las delicias más representativas de la Navidad mexicana.
La llegada de los buñuelos a México

Con la llegada de los buñuelos, el pueblo mexicano logró incorporarlos a su cultura culinaria, modificando las recetas originales y agregando ingredientes locales como el azúcar moreno y la canela, lo que les dio el sabor característico que conocemos hoy.
Durante el periodo colonial, los buñuelos fueron mencionados en los recetarios de figuras literarias y religiosas, como la famosa poetisa Sor Juana Inés de la Cruz, quien, en sus escritos, hizo referencia a este postre. Este legado histórico refleja el impacto del buñuelo en la gastronomía de la época.

En esos tiempos, la preparación de los buñuelos era muy peculiar, ya que se extendían utilizando una rodilla cubierta con un trapo húmedo.
Esta técnica les daba una forma redonda y delgada muy distintiva, lo que les valió el nombre de «buñuelos de rodillas». Además, el proceso de cocción se realizaba en aceite caliente, lo que les daba una textura crujiente por fuera y suave por dentro.
Los buñuelos actualmente

Con el paso de los siglos, el buñuelo se ha transformado en un símbolo festivo de la Navidad en México, disfrutado en reuniones familiares y celebraciones tradicionales.
Ya sea espolvoreado con azúcar y canela o bañado en miel de piloncillo, este postre sigue siendo un delicioso manjar que transporta a todos a las raíces de la gastronomía mexicana.

Hoy en día, los buñuelos se disfrutan de diversas maneras, dependiendo de la región del país en la que te encuentres.
Desde buñuelos rellenos hasta variantes más innovadoras, la creatividad no tiene límites. Sin embargo, sin importar la región o la receta, una cosa es segura: en Navidad, los buñuelos no pueden faltar en la mesa.
Con información de El Financiero, Gobierno de México, Casamira y Pastelería Mallorquina.




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