Investigadores descubrieron Filistatinella bacanora, una nueva especie de araña en el Cerro Altares de Hermosillo. El hallazgo confirma la riqueza biológica que aún conserva Sonora.
Nancy Valenzuela / NORO
Un grupo de investigadores identificó en el Cerro Altares de Hermosillo a Filistatinella bacanora, una diminuta araña que hasta ahora era desconocida para la ciencia y cuyo hallazgo confirma que los ecosistemas de Sonora aún albergan especies sin documentar.
La investigación fue publicada en la revista Acta Zoológica Mexicana y estuvo encabezada por el doctor David Chamé Vázquez, investigador visitante de la Universidad Estatal de Sonora (UES), en colaboración con Karime G. Gómez Moreno y la doctora María Luisa Jiménez, considerada la primera aracnóloga de México.
El descubrimiento resulta especialmente llamativo porque ocurrió en una zona rodeada por el crecimiento urbano de Hermosillo, demostrando que incluso espacios cercanos a la ciudad conservan una importante biodiversidad.
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Araña Filistatinella bacanora fue nombrada en honor a la bebida tradicional de Sonora
El ejemplar adulto macho de Filistatinella bacanora mide apenas 2.2 milímetros de longitud, por lo que resulta prácticamente imperceptible para quienes recorren el Cerro Altares. Su reducido tamaño explica por qué esta especie permaneció oculta durante años, a pesar de habitar una zona ampliamente conocida por los hermosillenses.
Los investigadores detallaron que vive bajo las piedras del matorral desértico, un microhábitat que le brinda protección frente a las altas temperaturas de Hermosillo y de posibles depredadores. Además, aclararon que esta araña no habita viviendas ni espacios urbanos, por lo que no representa ningún riesgo para las personas ni para las mascotas.


El nombre científico de la especie rinde homenaje al bacanora, la bebida tradicional de Sonora elaborada a partir del agave. La elección no fue casual: según explicó el investigador David Chamé Vázquez, durante casi un siglo el bacanora fue producido de manera clandestina en cuevas y barrancos del desierto debido a una prohibición estatal.
La nueva araña comparte una característica similar, ya que encuentra refugio bajo las piedras del desierto sonorense, una coincidencia que inspiró a los científicos a nombrarla Filistatinella bacanora, estableciendo un vínculo entre la biodiversidad del estado y uno de los símbolos más representativos de la identidad sonorense.
Un hallazgo que destaca la biodiversidad de Sonora
El descubrimiento también evidencia que el Cerro Altares, pese al crecimiento urbano que lo rodea, conserva especies que aún no habían sido registradas por la ciencia.
Para los investigadores, este hallazgo demuestra el enorme potencial que tiene Sonora para seguir documentando nuevas especies de arañas y otros arácnidos en sus ecosistemas desérticos.

Actualmente, el equipo encabezado por Chamé Vázquez desarrolla nuevas investigaciones en el sur del estado junto con Andrés Alvarado, profesor de la Licenciatura en Ecología de la UES, por lo que no se descartan nuevos descubrimientos en los próximos meses.
Con información de El Imparcial, Debate y Expreso




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