Madiffy surge del deseo de crear desde la tecnología, un proyecto con el que Pablo Ortiz busca digitalizar negocios locales y fortalecer la comunidad tech en Hermosillo.
Grecia Bojórquez/NORO
Pablo Ortiz, ingeniero de profesión, antes se servía una taza de café en su cafetería La Maleza; ahora se la toma en su nuevo emprendimiento de desarrollo de software, Madiffy, en Hermosillo, Sonora.
“Después de reflexionar en mí mismo, decir ‘qué es lo que quieres hacer’, era momento de dejar de lado el café y enfocarme un poquito más ya en el ámbito profesional [el ser ingeniero], que es lo que yo estudié”, explicó en entrevista para NORO.

Con un poco de nerviosismo, sosteniendo un papel para secarse el sudor, Pablo habló de lo que implicó dejar uno de sus proyectos más queridos, La Maleza, negocio que surgió hace poco más de cuatro años durante la pandemia.
“Lo que decidí mejor fue traspasarla, porque es un proyecto que yo le tenía mucho cariño”, subrayó. Para el joven de 23 años, Madiffy nació de emprender junto a su hermano Alan Ortiz. El término de su carrera, en Ingeniería en Software, fue también el empuje para trabajar en el ámbito tecnológico, un espacio no desconocido para él.

El ingeniero en software aclaró que la raíz del proyecto se gestó desde 2021, un año en el que era dueño de un e-commerce de venta de celulares, que luego se transformó en su actual emprendimiento. Desde entonces, combinar la iniciativa emprendedora con la formación técnica, marcó su rumbo.
De un café local a un negocio digital
Ortiz recuerda que La Maleza surgió sin experiencia previa en el sector gastronómico, pero con la motivación de crear algo tangible y, que sobre todo, lo motivara a seguir creciendo como emprendedor.
“Tenía 19 años. La verdad yo no tenía nada de experiencia en cuanto al café. Fue algo como que yo quería salir un poco, en ese entonces, de lo digital”, detalló.
El café pronto creció a tres sucursales y se convirtió en un espacio de comunidad, pero la carga de trabajo comenzó a chocar con su interés por el desarrollo de software.

“Ya era muy complicado el llevar el proyecto de La Maleza y, a la par, estar pendiente en Madiffy. Y aunque yo pude haber delegado, siento que yo ya no me sentía ahí”, reconoció.
La decisión de traspasar La Maleza fue un cierre meditado y que llevó tiempo de reflexión para poder hacerlo. Ortiz se lo cedió a dos jóvenes emprendedores locales, a quienes dijo “espero que les vaya muy bien”, reconociendo el valor emocional del negocio que lo acompañó durante su primera etapa empresarial.
El nacimiento de Madiffy
Madiffy, es el resultado de una evolución, tanto personal como profesional, que empezó cuando Pablo y su hermano Alan ofrecían distintos servicios relacionados con el mundo digital.
“Justo cuando empecé el proyecto de los celulares, empezamos a hacer páginas web. Empezamos a ofrecer esas soluciones de páginas web, diseño gráfico, publicidad a varias marcas locales”, agregó.
Con el paso del tiempo, lo que llevaba por nombre Agencia Estelar, evolucionó a una empresa formal de desarrollo tecnológico.

“Básicamente de ahí nació también Madiffy”, Hoy, se centra en crear herramientas personalizadas para empresas de distintos tamaños, con especial atención en procesos y digitalización.
“A las empresas nosotros las ayudamos a transformar la manera en que trabajan actualmente, mediante soluciones a la medida. Ya sea alguna automatización, algún sistema que les ayude con toda la operación de su negocio o incluso con una página web”, comentó.
Emprender en tecnología desde Hermosillo
“La verdad ha sido todo un reto, pero a la vez ha sido una oportunidad enorme porque siento que aquí en Hermosillo, justamente, hay un área de oportunidad gigante para las empresas de tecnología”, enfatizó.
No había otra forma de seguir evolucionando para Ortiz, si no lo era desde el ámbito tech. El joven hermosillense, destacó que identificó que muchas compañías del sector se enfocan en clientes extranjeros, dejando espacio para atender el mercado local.

“Nosotros como Madiffy estamos ayudando a muchas empresas locales o de la región mediante la tecnología a automatizar sus procesos, ayudarles, incluso, hasta con inteligencia artificial a que puedan ellos mejorar toda la operación de su negocio”, precisó.
Madiffy surgió para innovar el mercado local, con la intención de que desde el noroeste se puedan crear soluciones reales para la industria comercial. En este camino, Ortiz también identificó la necesidad de fortalecer la comunidad tecnológica regional.

“Sí hay una comunidad, pero siento que está muy limitada todavía porque no son muy abiertos en el tema de compartir conocimientos o hacer incluso una comunidad. Siento que se podría fortalecer un poquito más esa parte para mejorarnos. Incluso, siento que empresas podrían trabajar a la par y hacer proyectos innovadores para la región”, afirmó.
“Tienen que tomar el riesgo”: el acto de emprender desde el noro
Con la experiencia que le dejó haber sido la cabeza de una cafetería que llegó a tener tres sucursales, Pablo hoy aplica las bases de esto en su emprendimiento tech desde el noro. Un negocio que, convencido, tiene futuro para seguir creciendo.
“Siento que La Maleza me dejó un poco de aprendizaje, a cómo lidiar con el cliente. Ahora con Madiffy siento que me ha ayudado mucho a cómo comunicarme”, reflexionó.

Después del nerviosismo inicial, Pablo optó por la calma para dar un consejo a quienes desean emprender en tecnología, convencido de que el pilar de todo es perder el miedo y aprender más allá del código.
“Muchas personas que se dedican a la tecnología creen que tienen que saber todo para poder iniciar un negocio. Vale la pena que se arriesguen, que se tomen el reto de aprender un poco más el lado del negocio que el lado técnico”, externó.
Sin embargo, también advirtió que emprender no es para todos. “Tienen que tomar el riesgo si les llama la atención. Si tú sientes que en verdad te gusta y te gustaría tener un proyecto de tecnología, pues se animen, que no se queden con las ganas tampoco”, apuntó.

Desde los ideales de Pablo, el éxito no se mide por un punto de llegada, sino por el impacto que generan los proyectos que desarrollan.
“El tema del éxito para mí es muy relativo. Me da mucha satisfacción al poder ayudar tanto a empresas o personas que les solucionamos una necesidad o alguna problemática”, concluyó.
En su tránsito de barista a desarrollador, Pablo Ortiz no cambió de rumbo, solo transformó sus herramientas. De servir café a ofrecer soluciones tecnológicas, su historia encierra la búsqueda constante de crear y mejorar proyectos, ahora desde la innovación que impulsa Madiffy en Hermosillo.




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