El filme sonorense 1974, producido en Guaymas, debutó en el FICG41 con una historia sobre recuerdos, soledad y ruina emocional, protagonizada por Rosa María Bianchi y dirigida y escrita por Esteban Pavlovich y producida por Oliver Rendón y Octavio Llano.
Entre albercas vacías, hoteles detenidos en el tiempo y recuerdos que se resisten a desaparecer, el mediometraje sonorense 1974 llegó al 41° Festival Internacional de Cine en Guadalajara. La segunda obra del cineasta José Esteban Pavlovich compitió en la sección de Cortometraje Iberoamericano de Ficción con una historia íntima sobre la memoria, la soledad y los vínculos familiares.
La obra, protagonizada por la reconocida actriz Rosa María Bianchi, sigue a Aurelia, una mujer que vuelve al antiguo hotel donde vacacionaba con su familia y enfrenta los ecos de su pasado. El filme fue producido en Guaymas, Sonora y, además, convirtió al histórico Hotel Playa de Cortés en un personaje central del relato.
1974: una historia sobre vacíos
Junto con el productor Oliver Rendón y el editor Carlos Cepeda, el director y guionista Pavlovich compartió con los asistentes del festival el proceso de trabajo en el mítico hotel de Guaymas.
La historia, que también fue producida por Octavio Llano, nació de la frase de uno de los grandes escritores de la novela negra —o novela policiaca—, Raymond Chandler, “no hay nada más vacío que una alberca vacía”. Durante los 30 minutos, el metraje narra un momento en el ocaso de la vida de Aurelia, una mujer mayor que regresa en pleno invierno al deteriorado hotel frente al mar donde solía pasar las vacaciones con su familia en la década de los 70. El hilo conductor del relato es la alberca vacía, la cual la protagonista quiere que a toda costa se llene.

“Desde mi trabajo pasado vengo arrastrando ciertos temas, que acuden, se repiten y vienen a mí siempre. Tienen que ver con los lazos familiares. Hay como una inquietud ante el hecho de la muerte, la condición humana en general, la soledad, la memoria, estos grandes temas que a todos nos atañen y nos inundan”, compartió Pavlovich en una entrevista exclusiva con NORO.
1974 cuenta con un crew diverso con algunos talentos sonorenses y otros oriundos de otras regiones del país. Además, de los ya mencionados están José Daniel Zúñiga (Coahuila) en la fotografía; Armando Gudiño (CDMX) en el diseño sonoro; Ángela Leytón (Colombia) en el diseño de producción; Andrés Paz (Sonora) en la dirección de arte; María Alejandra Herrera (Sinaloa) en el diseño de vestuario; y David Muñoz (CDMX) en Sonido.
Para la música del filme se utilizó la obra ya existente del compositor californiano de la escena minimalista Harold Budd (fallecido en 2020 a causa del covid 19), así como una pieza del argentino Alberto Ginastera, interpretada por la arpista de la Sinfónica de Berlín Marie-Pierre Langlamet.

Rosa María Bianchi: una leyenda actoral
Rosa María Bianchi cuenta con una amplia trayectoria en teatro, televisión y cine. Asimismo, ha trabajado en producciones como Amores Perros, Nicotina y Mujeres Asesinas. La argentina nacionalizada mexicana es la protagonista de este relato y quien lleva todo el peso emocional del mismo.
“Quería explorar un personaje femenino, profundo, complejo, como es el caso de Aurelia. Tenía esta necesidad de internarme en este mundo íntimo, femenino, muy alejado a mí también”, explicó Esteban Pavlovich. “El cine es un ejercicio de empatía por naturaleza, a mí lo que me gusta es que me lleve a explorar otras vidas”.
Pavlovich recuerda que, cuando le planteó el proyecto a Bianchi, fue bajo el entendido de que iban a asumir riesgos y a explorar mundos a veces no muy cómodos para ella. Además, Esteban le indicó a Rosa María que iban a trabajar más que con los diálogos. Los silencios, los gestos, el cuerpo, sus maneras de caminar y de ver, y hasta con los movimientos mínimos del rostro, serían parte de ese peso emocional.
“[Rosa María Biachi] es una actriz espectacular, magnífica, fuera de serie, muy comprometida. Lo repito siempre, porque se me quedó muy grabado. Lo primero que me dijo fue: ‘yo no soy una diva, soy una actriz’. Y con eso entré, desde ahí trabajamos. Fue un trabajo quirúrgico. Y ella, pues, es una de las grandes actrices de México”, mencionó el cineasta.

Hotel Playa de Cortés, la locación sonorense del filme 1974
La producción, que fue realizada en Guaymas, tuvo como una de sus premisas importantes dar gran relevancia al espacio físico. Por ende, el mediometraje se filmó en el histórico Hotel Playa de Cortés, en la bahía de Bacochibampo. Dicho hotel tiene una construcción que data de 1936 y fue diseñado por el jalisciense Ignacio Díaz Morales para atraer turistas en el Mar de Cortés para la compañía Southern Pacific Railroad —compañía estadounidense ferrocarrilera que pasaba por Sonora y Jalisco—.
El edificio cuenta con plazas, patios y pabellones que recuerdan a las típicas haciendas mexicanas. Sin embargo, la arquitectura también está influenciada por el estilo colonial californiano. Se cuenta que entre la clientela de este mítico hotel se ubicaban personas de clase alta de California y el sur de los Estados Unidos. Incluso, se menciona que en ese lugar se hospedaron personajes como Liza Minelli, actriz y bailarina estadounidense y María Félix, estrella del cine de oro mexicano.
El crecimiento turístico de Los Cabos mermó la afluencia de este hotel. A pesar de ello, el lugar aún conserva esa estética mística ideal para la filmación de 1974.
“Los interiores de este hotel, son una extensión del mundo interior de Aurelia. Para mí, los paisajes son tan importantes como los rostros de la gente, como los personajes mismos, porque están comunicando emociones y atmósferas, como lo pueden comunicar los personajes. Este hotel, expresaba de la manera más precisa a esta mujer abandonada y vaciada de sí misma, con un peso biográfico e histórico muy pesado”, explicó el cineasta a NORO.

Trayectoria de Esteban Pavlovich en fase de rodaje
Con su primer trabajo, Una mano bajo la nieve, que contó con recursos del Estímulo Fiscal para la Cultura y las Artes del Estado de Sonora (Eficas), Esteban Pavlovich consiguió llevarse el Premio a Mejor Cortometraje Mexicano de Ficción en el Festival Internacional de Cine de Morelia en 2022.
Ahora con este mediometraje, que contó con el apoyo federal del Programa Fomento al Cine Mexicano (FOCINE) en 2025, la idea es llevar el filme al mayor número de festivales posibles, tanto nacionales como internacionales. Una vez concluido su ciclo, Esteban buscará tener proyecciones en su tierra natal. El realizador también comentó que, una vez que termine el circuito, comenzará a levantar el proyecto de su primer largometraje —posiblemente— filmado también en Sonora.
“Al final, como cineasta, lo que quieres es conectar, compartir, alimentarte de las reacciones del público, de lo que piensan, cómo se ven reflejados ante la obra”, declaró en la entrevista con NORO.

Mancuerna creativa con Oliver Rendón
Este no es el primer trabajo que Pavlovich realiza de la mano del productor y también director Oliver Rendón. Ambos talentos forman una dupla en la que cuando uno dirige, el otro produce. Tal como ocurrió en las producciones El Casino del Diablo (2011) del propio Rendón y en Una Mano bajo la nieve (2022) de Pavlovich.
“Yo tengo una pasión por trabajar con actores, me gusta. Si tú me preguntas, prefiero dirigir que producir. Sin embargo, creo que he encontrado el disfrute también en producir, sobre todo los proyectos de amigos queridos. El trabajo del director es más creativo, más artístico. El productor tiene que andar con números, y con comidas y cafés”, dijo el productor, Oliver Rendón.
En cuestión de producción, Rendón explicó que 1974 fue un corto menos complicado que Una mano bajo la nieve. Para ese filme hubo que viajar con remolques en carretera desde Cananea hasta Bahía de Kino. Además de que llevaron muchos extras, así como equipo y uniformes.
“Aquí realmente todo fue en una locación y todos dormíamos en la locación donde trabajábamos”, expresó. “Lo que sí es que el hotel estaba en funciones. Los huéspedes llegaban, entonces había que coordinar muy bien qué lugares no estorbar, estar muy coordinados con la gente del hotel para ver por dónde nos movíamos. Otro reto fue, sin duda alguna, la alberca, vaciarla, llenarla y hasta maquillarla”.

Actualmente, Rendón trabaja en la televisora pública Telemax, como coordinador de contenidos de Documentales. Desde ahí, Rendón ha estado impulsando el cine documental producido en Sonora. Uno de los más recientes es la serie Tierra y Lucha: Machi López (2026), dirigida por Luis Pablos, que versa sobre uno de los personajes más importantes en la lucha agraria y la organización campesina de Sonora.
“Es la historia de un luchador social, pero vienen más, entonces, este trabajo que está haciéndose desde la televisión pública en Sonora, se trata de que también, desde ahí, poder hacer cine documental y llevarlo a todos lados”, concluyó el productor.
La producción, que ya fue estrenada en abril por la señal de Once México a nivel nacional y en febrero por Telemax Sonora a nivel local. Próximamente se espera que llegue a canales digitales. Esta producción obtuvo dos nominaciones en el LA WebFest 2026, en las categorías de Premio al logro Michael Ajakwe Jr. y Mejor Documental Reality.
Con lo anterior, la producción audiovisual del estado de Sonora suma nuevos proyectos a la diversa oferta que ya se lleva a cabo desde diversas regiones del noroeste.





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