Empresarios sonorenses lanzaron Amalaya Sonoran Music Town, una iniciativa para crear un ecosistema musical permanente en Hermosillo, impulsada en conjunto con artistas, productores, músicos, compositores y creadores clave de la industria local.
Ricardo Amador/NORO
Sonora lleva años exportando talento musical al mundo. Artistas nacidos o formados en la región han ganado Grammys, han llenado arenas y firmado colaboraciones con figuras internacionales. Sin embargo, buena parte de ese talento tuvo que hacer las maletas antes de lograrlo, porque no había infraestructura que les permitiera quedarse.
Eso es, precisamente, lo que un grupo de empresarios hermosillenses quiere cambiar con el Amalaya Sonoran Music Town.

Este proyecto transformará el perfil económico de la ciudad para consolidarla como un destino creativo permanente, iniciando en su primera etapa como un epicentro musical de talla internacional.
Carlos «Chito» Díaz, presidente de la Comisión de Empresarios Jóvenes de Coparmex Sonora Norte, es uno de sus impulsores. El anuncio se hizo durante el Encuentro de Jóvenes: De Sonora para el mundo, en lo que él mismo describe como el «día cero».
El proyecto fue presentado por Carlos «Chito» Díaz, Eter Ayvar, Luis Fernando Puebla y Fernando García de León, los cuatro impulsores detrás de la iniciativa.
Gobierno se une al proyecto que quiere convertir a Hermosillo en destino musical
Durante el evento de presentación del Amalaya Sonoran Music Town, el alcalde de Hermosillo, Antonio Astiazarán, fue claro sobre las condiciones que necesita el proyecto para prosperar. Además de creer en el potencial local, señaló:
"El gobierno solo no puede. Es muy importante que en un esfuerzo de este tipo podamos trabajar de la mano sentados en una misma mesa: autoridades de los tres niveles de gobierno, pero también el sector empresarial y por supuesto el sector artístico y cultural."
También advirtió sobre el riesgo de la falta de continuidad entre administraciones. «Lo que tenemos que lograr es que ustedes se apropien del proyecto», dijo dirigiéndose a los empresarios, para que ningún cambio de gobierno lo detenga.

Desde el gobierno del estado, Fernando Rojo de la Vega, secretario de Bienestar y representante del gobernador Alfonso Durazo, reconoció que Hermosillo y Sonora no carecen de talento, sino de estructuras que lo retengan.
"Ya es momento de que ese espacio creativo se convierta en un verdadero ecosistema concreto que capture ese talento", afirmó, y confirmó el respaldo del gobierno estatal a la iniciativa.
Por su parte, Jaime Isaac Félix Gándara, presidente de Coparmex Sonora, reveló que el proyecto pasó del concepto al anuncio público en apenas seis semanas. Lejos de verlo como una limitante, lo presentó como evidencia de la urgencia detrás de la iniciativa.
"Los jóvenes necesitan apoyo. De este encuentro de jóvenes se lo lleven: no hay grandes retos, hay muchas ideas que creo que valen la pena aprovechar."
Economía naranja para Hermosillo
La primera aclaración que hizo Chito cuando al hablar del Amalaya Sonoran Music Town con NORO, es que no se trata de un festival, la idea es otra: un espacio que funcione de manera continua, con venues, casas productoras, sellos discográficos, gastronomía y entretenimiento concentrados en una sola zona de la ciudad.
"Es un ecosistema vivo que abraza una industria que los empresarios y la comunidad en general no habían abrazado: la industria musical y audiovisual, que tiene el mismo peso que la industria minera, la ganadera, la automotriz", explicó Díaz.
El proyecto se basa en la «economía naranja», planteando un modelo de desarrollo económico urbano detonado por la industria creativa que ya funciona con éxito alrededor del mundo. Ejemplos de esto son el impacto del country en Nashville, el jazz en New Orleans, el rock en Liverpool, la herencia cubana en Little Havana, el entretenimiento en Las Vegas, el cine en Hollywood, el teatro en Broadway y la gran transformación urbana del Distrito Creativo Perpetuo Socorro en Medellín.

La apuesta es replicar esta dinámica en Hermosillo y capitalizar el momento histórico en el que los ojos del mundo ya están puestos sobre la música y el talento que sale de Sonora.
La diferencia con un festival, dice Chito al retomar una idea escuchada por un comentario de Ana Dumois, directora General de NORO, en el Congreso Somos Punto Norte: «La industria no se hace en un evento o en el otro, se hace en lo que sucede en medio de esos eventos.». Por eso, el Amalaya Sonoran Music Town apunta a algo más duradero: «la intención es dejar una derrama económica permanente, no una derrama de una sola fecha o temporal. El chiste es que podamos tener esto constante.»
El talento para el Amalaya Sonoran Music Town ya está, falta la infraestructura
El proyecto nació de un diagnóstico. Luego de que miembros de la Coparmex se preguntaran qué estaba pasando con el fenómeno musical sonorense, encontraron una paradoja: hay un talento desbordante, pero las condiciones para desarrollarlo localmente son insuficientes.
"Salen artistas debajo de las piedras: músicos, productores que con lo que hay aquí se están llevando Grammys, premios a nivel internacional. Y hace falta mucha infraestructura", explicó “Chito” Díaz.

Lo que falta, según el presidente de la comisión, no es talento sino managers, educación sobre la industria y espacios o venues donde los artistas puedan conectar con quienes los pueden impulsar sin tener que salir de Sonora. Esa falta de industria explica porqué mucho talento creativo local ha tenido que buscar oportunidades fuera antes de consolidarse.
"Imagínate qué pasa si realmente les ponemos la infraestructura que necesitan. ¿Cómo van a cambiar las cosas? ¿Cuánto más talento vamos a estar viendo desde aquí?", planteó el presidente Carlos Díaz.
El concepto del Amalaya Sonoran Music Town
En la práctica, el Amalaya se imagina como un recorrido. Un distrito rodeado de industrias creativas en donde en una primera etapa, existe una zona musical donde el visitante llegue y decida a qué venue entrar.
La idea de estos espacios íntimos, como los que describe Chito al hablar de Nashville, es que el público esté casi hombro a hombro con el artista.

El concepto contempla desde el rescate de arquitectura tradicional para preservar nuestra esencia, hasta la adaptación de amplios espacios para convertirlos en foros musicales de cincuenta, cien, mil o más personas.
"[El objetivo] es que tú estés caminando y de pronto que te toque un taca taca. Que no nada más estén en la Plaza de los Cien Años esperando a ver quién los contrata, sino que tengan su espacio físico y que la comunidad los esté abrazando", describe Díaz, imaginando a los músicos callejeros integrados al ecosistema, no relegados a los márgenes.
La identidad sonorense es parte central del concepto. El proyecto no busca imitar otros destinos sino exportar lo propio. Incluso, el proyecto contempla la inclusión de la raíz indígena que hay detrás del tololoche, los géneros que nacieron aquí y hoy se escuchan en todo el mundo, la fusión que artistas de otros países ya están haciendo con elementos sonorenses.
Amalaya Sonoran Music Town quiere que esa historia tenga un lugar físico donde contarse.
"Nada más me lo imagino como una cantina gigante donde estuviéramos todos coreando la canción que más nos gusta", resume Chito al describir de manera sencilla todo el proyecto.




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