Tres artistas de Baja California para asomarse al arte contemporáneo del noroeste, desde prácticas que observan la ciudad, el hogar y el trabajo como materia de creación.
Grecia Bojórquez/NORO
Hablar de arte contemporáneo en el noroeste no implica construir un panorama total ni una definición cerrada. A veces basta con seguir ciertas prácticas y observar qué aparece de manera recurrente, el cómo se registra una ciudad que cambia, qué dicen los objetos cuando se trasladan a la pintura, qué ocurre cuando los materiales de construcción entran al espacio artístico.



En Baja California, y en diálogo con el circuito regional, hay artistas que trabajan desde la observación y desde la materia, sin convertir el territorio en imagen fija. Mónica Arreola, Aída Urbina y Guadalupe Alonso Vidal permiten asomarse a esas preguntas desde trayectorias y lenguajes distintos.
Aristas que están creando arte desde la frontera
Mónica Arreola
Arquitecta de formación y artista visual nacida en Tijuana (1976), Mónica Arreola trabaja con fotografía e instalación para observar la ciudad desde sus huellas materiales. En su práctica aparece una atención constante a los efectos del urbanismo como qué se edifica, qué se queda a medias, qué se abandona y cómo ese abandono se vuelve parte del paisaje.

Su serie Valle de San Pedro documenta un conjunto de viviendas multifamiliares semidestruidas y vacías en Tijuana, y ha circulado como uno de sus proyectos más reconocidos; parte de ese trabajo estuvo presente en la Whitney Biennial 2022 (Quiet as It’s Kept).
Arreola también fue seleccionada para PHotoESPAÑA Descubrimientos 2022 y ha recibido apoyos como PECDA-BC (2019–2020) y el Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales, FONCA (2018), entre otros.

Ha participado en exposiciones colectivas en México y el extranjero, y su obra forma parte de colecciones como CECUT y el Museum of Contemporary Art San Diego. Además, Arreola dirige 206 arte contemporáneo, un espacio independiente en Tijuana.
Aída Urbina
Aída Urbina (Tijuana, 1996) pinta, ilustra y trabaja desde la observación de lo que ocurre en el interior de las casas y en los bordes de la ciudad. Su producción se sostiene en lo cotidiano, objetos, rincones, letreros, texturas, hallazgos que aparecen en el trayecto y terminan convertidos en soporte narrativo.

En series como El huésped favorito (2016–2018), Urbina utiliza personajes para contar lo que no busca decirse de forma directa. En cuentos visuales como Buscando un hogar y Camino a casa, narra el recorrido de un personaje que intenta encontrar un lugar al que pertenecer.

En su serie reciente Anidar en escombro (2023–2024), su mirada se fija en paisajes anónimos de Tijuana, objetos que emergen de muros, esquinas y espacios residuales; estructuras improvisadas; juguetes que aparecen en medio del desgaste urbano. La pintura funciona como registro de lo encontrado y como una forma de ordenar pistas, donde los objetos toman el lugar de los protagonistas.
Guadalupe Alonso Vidal
Guadalupe Alonso Vidal (1995) es originaria de Ensenada, pero su práctica dialoga con el circuito artístico del noroeste que se cruza con Tijuana por temas, materiales y modos de producción.
Trabaja con escultura, instalación, dibujo y pintura, con un interés particular en los procesos de construcción, el trabajo manual y la idea de progreso entendida como condición social y económica, además de símbolo.

En proyectos como La piedra en el zapato ahora es un bloque, utiliza materiales de construcción, bloques de arcilla, componentes industriales, e incorpora frases obtenidas de testimonios de trabajadores, poniendo en diálogo esfuerzo físico, lenguaje y estructura social.

En 2022 presentó la exposición individual I’ve been trying to forget something I can’t remember for years, donde integró escultura, dibujo, pintura y fotografía para reflexionar sobre memoria, cuerpo y trabajo, con apoyo de la Fundación Jumex. También ha participado en exposiciones colectivas como Estación Material Vol. 3, abordando tensiones entre territorio, urbanización y progreso.
Un mapa posible desde la frontera
Tres prácticas distintas, fotografía, pintura, escultura, que coinciden en una misma necesidad. la de observar el territorio inmediato y trabajar con lo que este ofrece. En el caso de Mónica Arreola, la ciudad aparece como archivo urbano y evidencia material de políticas y procesos económicos; en Aída Urbina, como una suma de objetos, restos y gestos que hablan de hogar y tránsito; en Guadalupe Alonso Vidal, como un entramado de trabajo, materia y cuerpo.
Sus obras se sitúan en la experiencia cotidiana y en los materiales que la región produce. Desde ahí, el arte contemporáneo que se hace en esta parte del país se construye como una práctica atenta al contexto, al tiempo presente y a las formas concretas de habitar, trabajar y desplazarse en la frontera.




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