Fernanda Galindo propone entender la organización como una herramienta creativa para hacer realidad los proyectos de arte.
Grecia Bojórquez/ NORO
La conversación con la cineasta sonorense Fernanda Galindo parte de una inquietud compartida entre quienes se dedican a la creación: cómo lograr que las ideas se concreten y encuentren los medios para realizarse.
Desde su experiencia en el cine, Galindo reflexiona sobre la importancia de estructurar los proyectos artísticos y aprender a comunicarlos con claridad, como una forma de fortalecer las prácticas creativas en el noroeste.

La carpeta como práctica transversal para artistas
Galindo plantea con claridad la importancia de una carpeta para las distintas disciplinas artísticas. Entendiendo que es un documento estructurado que reúne toda la información necesaria para presentar, evaluar y producir un proyecto artístico o cultural.

Su objetivo es mostrar, de forma clara y organizada, qué se quiere hacer, cómo se realizará, con qué recursos y para qué público o propósito.
“Una carpeta es fundamental para poder desarrollar los proyectos de cualquier tipo artístico”, señala.
Contar con una carpeta o portafolio permite ordenar ideas y establecer una ruta de trabajo: “Una carpeta es básica para poder acceder a los fondos que nos permitan que nuestros proyectos salgan del cajón”.

Tener el proyecto documentado posibilita presentarlo ante fondos públicos o apoyos privados, y facilita el diálogo entre quienes colaboran en su realización.
“En el caso del cine tenemos un guión cinematográfico, pero eso no es suficiente para poder realizar un proyecto”, explica Fernanda. El mismo principio puede trasladarse a otras artes, ya que la idea inicial requiere planificación, estructura y coordinación con otras personas para volverse posible.
De la idea al proyecto: cuidar la motivación y darle forma
Durante la conversación, Galindo insiste en la importancia de cuidar las ideas desde el inicio, antes de que se transformen en proyectos formales. “Las ideas son muy volátiles, son una semillita que puede desaparecer si no la estás trabajando, si no la cultivas”.

Para ella, la motivación es un punto de partida que debe mantenerse visible durante todo el proceso. “A mí me gusta mucho trabajar con cartas de motivación. Que encuentren la idea y la motivación de por qué quieren hacerlo, porque siento que eso va a ser un eje muy importante”.
El paso siguiente es traducir esa motivación en decisiones concretas que son escribir, planificar, organizar recursos y formar equipos. Galindo describe este proceso como un tránsito que combina lo creativo y lo administrativo, en el que intervienen distintas figuras, en el caso del cine, la productora; en otras disciplinas, puede ser una gestora, curadora o colaboradora, que ayudan a dar estructura al proyecto.
Aprender a hablar otros lenguajes
Otro punto que destaca es la necesidad de aprender a comunicarse en distintos lenguajes. Las convocatorias, fondos o empresas privadas suelen requerir materiales escritos con formatos específicos: objetivos, metas, cronogramas, presupuestos.
Galindo observa que adaptarse a dichos marcos es parte del proceso creativo y no algo ajeno a él. “Yo creo que tampoco hay que atorarnos ahí ni tampoco hay que tenerle miedo a ese tipo de texto, finalmente es un tipo de texto que te pide algo que tú lo sabes. Y si no lo sabemos lo descubriremos en el camino”.

También explica que, cuando se busca apoyo con empresas privadas, la comunicación cambia y se vuelve más concisa. “Tienes que hacer algo muy resumido, pichar la idea, tenerla muy clara y poderla transmitir a quien te está recibiendo sobre qué va”.
Saber comunicar un proyecto de arte de manera precisa, dice, permite abrir espacios de colaboración y encontrar interlocutores fuera del ámbito artístico.
Impacto social y comunidad artística
Galindo menciona que, en convocatorias como la del Estímulo Fiscal para la Cultura y las Artes del Estado de Sonora (EFICAS), el impacto social es un criterio relevante.
“Es muy importante encontrar ese impacto social. El arte impacta a nivel social, hay que buscar dónde está ese impacto y cómo se puede ampliar”, enfatiza.

Pensar en ese impacto implica identificar con claridad a quién puede alcanzar el trabajo artístico. Esa reflexión, señala, también ayuda a comprender el lugar que las y los artistas ocupan dentro de sus comunidades.
En su experiencia impartiendo talleres, Galindo ha notado que muchos de los obstáculos para profesionalizar la práctica artística tienen que ver con la falta de familiaridad con estos lenguajes y con la dificultad de valorar el propio trabajo.
“Los obstáculos son varios. Uno: el no entendimiento de ese lenguaje. Por otro lado, no valorarse, no valorar la importancia de su trabajo, no darle la relevancia que sí tiene”, detalla.

Por eso, considera necesario generar más espacios de diálogo y aprendizaje compartido. Desde esta mirada, Galindo impulsa el taller “De la idea a la carpeta. ¿Cómo hacer una carpeta para EFICAS y no abandonarla en el intento?”, que busca acompañar a artistas de distintas disciplinas en la elaboración de proyectos aplicables a esta convocatoria estatal. El taller propone entender la organización como una herramienta creativa y una forma de colaboración en el arte.
Profesionalizar es planificar
Para Galindo, estructurar un proyecto implica aprender a planificar y no simplemente adaptarse a una burocracia. En el caso del EFICAS, pero útil en cualquier tipo de apoyo, una carpeta incluye elementos básicos: “una portada, un índice, un título del proyecto, un presupuesto, una descripción del proyecto, unos objetivos general y específicos, unas metas, un plan de trabajo”.

Ese plan ayuda a medir avances, definir tiempos y evitar que los proyectos queden inconclusos. “A veces estamos muy habituadas como personas a simplemente hacer las cosas y no planificar, ya profesionalizarse implica planificar”.
También implica documentar los procesos y cerrar las etapas: “Luego tampoco estamos con ese hábito de los cierres de las cosas, de que hay un cierre, hay una entrega para poder tenerla documentada”.

En la parte final de la conversación, Galindo recomienda una actitud paciente y constante ante la gestión cultural del arte: “Hay que leer la convocatoria con ciencia y sentarse a tomar notas de las dudas que se tienen y preguntarlas una a una hasta que te queden claras”.
Su consejo resume el enfoque con el que entiende la profesionalización, la de trabajar con persistencia, informarse y apoyarse en redes de colaboración. “Hay que tener mucha terquedad para poder superar esa fase y poderlo realizar, porque es realizable, definitivamente lo es”, concluye.










