Del grafiti monumental al grabado risográfico, artistas gráficos de chihuahua construyen lenguaje visual propio sin esperar validación de ninguna capital.
Veintitrés artistas gráficos colaboraron durante un año entero para producir una exposición de ilustración e impresión risográfica. El resultado, Tres Tristes Tintas terminó colgado en el aeropuerto internacional de la ciudad: uno de los pocos espacios donde el arte pasa frente a personas que no fueron a buscarlo.
Eso lo organizó Maloquio Press, un colectivo local dedicado a la impresión independiente. La muestra, presentada en coordinación con el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua en 2025, reunió técnicas de risografía e ilustración que pocas veces llegan a espacios públicos de tráfico masivo. Que haya aterrizado en el aeropuerto no fue un accidente: fue una decisión de llevar la gráfica chihuahuense a donde la gente no la espera.
Artistas gráficos de Chihuahua: del muro a la pared institucional
A unos kilómetros del aeropuerto, en pleno centro histórico, el colectivo División del Norte dejó su firma más visible: un mural de 20 por 60 metros en uno de los edificios de la Presidencia Municipal. La obra, conocida popularmente como el «Perro Chihuahua», se convirtió en uno de los íconos visuales más reconocibles de la capital del estado.
Este colectivo de artistas gráficos de Chihuahua trabaja con el lenguaje del arte urbano: escala monumental, paleta intensa, imágenes que dialogan con la identidad local. En una ciudad donde el espacio público ha sido históricamente gris, esa intervención de gran formato amplió la conversación sobre qué puede hacer el grafiti cuando sale de las bardas periféricas y llega al corazón administrativo de la ciudad.

Miguel Valverde: de Chihuahua al circuito nacional
Miguel Valverde es uno de los artistas gráficos de Chihuahua que lleva años construyendo una práctica que cruza el mural, la escultura y la gestión cultural. Originario de Chihuahua, su trabajo ha circulado en distintos escenarios nacionales e internacionales. En 2026 se sumó a Demasiado Fino, una exposición que lo llevó a expandir su práctica más allá del formato mural, según reportó la plataforma Mexico is the Shit.
Valverde es también lo que algunos llaman un «chihuahuólogo»: un creador que usa la cultura local como materia prima sin romantizarla. Sus murales cuentan historias del territorio —su geografía, sus contradicciones, sus referentes— y sus esculturas los complementan en tres dimensiones. Su participación en Demasiado Fino 2026 es una señal del momento que atraviesa la escena chihuahuense, según la cobertura de Mexico is the Shit.

La gráfica como territorio propio
Lo que une a estos tres proyectos —Maloquio Press, División del Norte, Valverde— no es un estilo compartido sino una decisión: crear desde Chihuahua, no a pesar de estar en Chihuahua. La ciudad no aparece como obstáculo ni como exotismo. Aparece como contexto, como material, como punto de partida.
Eso tiene consecuencias prácticas. Los artistas gráficos de Chihuahua que trabajan desde su región construyen redes propias, gestionan sus propios espacios de exhibición y buscan sus propios circuitos de distribución. Maloquio Press lleva su trabajo a un aeropuerto. División del Norte negocia con el municipio para intervenir un edificio de gobierno. Valverde entra a una expo nacional con una pieza que no renuncia a su origen.
El municipio de Chihuahua lanzó la convocatoria «Raíces que Habitan la Ciudad», que convoca a artistas a crear un corredor de murales sobre pueblos originarios. Según el comunicado del Gobierno Municipal, las piezas seleccionadas se ejecutarán del 7 al 11 de septiembre de 2026 en el centro histórico. La convocatoria estará abierta hasta el 17 de agosto.

Risografía, grabado y la escena que no se anuncia sola
Más allá de los murales, los artistas gráficos de Chihuahua se mueven en formatos pequeños. La risografía —una técnica de impresión que produce tirajes limitados con tintas superpuestas en colores planos— ha ganado terreno entre ilustradores y diseñadores locales que buscan un medio entre lo artesanal y lo reproducible.
Tres Tristes Tintas es el ejemplo más documentado de esa tendencia en la ciudad. Veintitrés artistas, un año de trabajo colectivo, una muestra que salió del taller y llegó a un espacio de tránsito masivo. El grabado y la ilustración rara vez tienen ese tipo de visibilidad en Chihuahua.
Que Maloquio Press lo haya logrado a través del aeropuerto —y con respaldo del Instituto de Cultura del Municipio— sugiere que hay más apetito institucional por estos formatos del que suele asumirse, según los comunicados oficiales del municipio. Lo que falta, en todo caso, es documentación: los artistas gráficos de Chihuahua producen más de lo que registra. Hay colectivos activos, talleres de serigrafía, ilustradores que publican en redes sin aparecer en ningún catálogo formal.
Para más cobertura de arte urbano en el noroeste, consulta NORO.




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