Con Prity Guoman, la coreógrafa sonorense Miranda García ganó el Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga 2025.
Grecia Bojórquez / NORO
El nombre de Miranda García quedó inscrito en el mapa nacional de la danza contemporánea en noviembre de 2025, cuando fue anunciada como ganadora del Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga en la Categoría C, Trayectoria Emergente.

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El reconocimiento le fue otorgado por Prity Guoman, una pieza coreográfica que dialoga con los estándares de belleza y las formas en que estos atraviesan el cuerpo, la mente y la construcción de identidad desde la danza contemporánea.
El premio, creado en homenaje a una de las figuras más importantes de la danza moderna en México, distingue trabajos que apuestan por la experimentación escénica y la búsqueda de lenguajes propios. En esa línea se inscribe la obra de García, formada en Hermosillo y con una carrera que en los últimos años se ha desarrollado principalmente en la Ciudad de México.
El cuerpo como territorio de preguntas para la danza
“Yo quería explorar los cánones de belleza patriarcales, cómo invaden nuestra mente, nuestra identidad, nuestra psique”, dijo García para el ISC.
Prity Guoman nace de preguntas encarnadas, no de una inquietud abstracta. La pieza se articula desde una mirada crítica a los cánones de belleza patriarcales y a la forma en que estos moldean la percepción del cuerpo femenino dentro de la danza.

Lejos de plantear respuestas cerradas, la coreografía propone una exploración que incomoda, observa y desarma ideas normalizadas. En el trabajo de García, el cuerpo no es únicamente herramienta expresiva dentro de la danza: es archivo, campo de batalla y punto de partida conceptual.
Esa mirada atraviesa su trabajo más reciente. La experiencia personal no se exhibe; se transforma en una herramienta para pensar lo colectivo.
Miranda García: pausa, dolor y reconfiguración
Antes del reconocimiento nacional en la danza, la carrera de Miranda García atravesó una interrupción forzada. Una cirugía de tobillo, seguida de múltiples complicaciones médicas, la mantuvo alejada de los escenarios durante un año.
Ese periodo de inmovilidad y recuperación detonó un proceso de reflexión profunda sobre el cuerpo, el dolor y el sentido mismo de la práctica de escénica.

De esa experiencia nació Ensayo quirúrgico, una pieza de danza-teatro estrenada en mayo de 2024 en Hermosillo. La obra se concentra en lo que implica habitar un cuerpo que debe detenerse, sanar y resignificarse desde la experiencia física.
Con recursos teatrales, ironía y testimonios de otras personas que atravesaron procesos similares, García amplió su lenguaje escénico y desplazó el eje del “yo” hacia una experiencia compartida, ampliando también los márgenes de la expresión escénica.
Esa etapa marcó un cambio: una relación distinta con la pausa, el riesgo y la escucha del propio cuerpo, que hoy atraviesa sus proyectos coreográficos más recientes.
Trayectoria emergente, mirada en movimiento
A cinco años de haber iniciado su camino como coreógrafa, Miranda García forma parte de una generación que entiende la danza contemporánea como un campo híbrido, permeable y en constante cuestionamiento.

Su trabajo se mueve entre la danza, el teatro y la performance, sin buscar etiquetas fijas ni fórmulas repetibles. El Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga 2025 no se reduce a una sola pieza: también reconoce un proceso sostenido de investigación escénica.
En un campo donde muchas trayectorias emergentes en la danza se sostienen con recursos limitados y gestión propia, el reconocimiento ayuda a dar contexto, visibilidad y continuidad a ese trabajo.




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